REVOCACIÓN DESAHUCIO INJUSTO PUESTOS DEL MERCADO CENTRAL POR EL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

REVOCACIÓN DESAHUCIO INJUSTO PUESTOS DEL MERCADO CENTRAL POR EL AYUNTAMIENTO DE VALENCIA

El problema

Para el día 12 de diciembre de 2016, estaba previsto el quinto intento de desahucio y lanzamiento de la concesión de bar de los puestos 5 y 7 casetas exteriores del Mercado Central de Valencia. Finalmente, a duras penas, se pudo retrasar el lanzamiento 15 días hábiles, si bien la actividad ya no se puede ejercer.

 

SUPERGOURMET MERCADO CENTRAL, S.L. tiene en concesión (desde el año 2008 y hasta el 2036) cuatro puestos en el Mercado Central, entre ellos el bar ubicado en las casetas exteriores. Con la entrada del nuevo equipo de Gobierno Municipal, el encargado del Mercado Central comenzó a apuntar que la Concejalía de Comercio iba “a por el bar”, ordenado que vigilara muy mucho los puestos. Así, en septiembre de 2015, se efectúa una inspección de la veterinaria municipal (enviada por la Concejalía de Comercio) que emite un informe indicando supuestas deficiencias y se resuelve (al día siguiente) el cierre cautelar de la actividad.

 

Las “graves deficiencias” se subsanan en cuatro días y así se comunica a la Concejalía de Comercio, mediante recurso de reposición que se admite, resolviendo la apertura de actividad, diecinueve días después del cierre.

 

Se indicó a la Concejalía de Comercio que se había subsanado las supuestas deficiencias y que la actividad se ajustaría al epígrafe autorizado (bar sin elaboración de alimentos), ya que el otro motivo del cierre era que en el bar se estaba cocinando sin estar ello expresamente autorizado por el Ayuntamiento, pese a ostentar (la concesionaria) registro sanitario de elaboración de alimentos emitido en el 2009 por la Generalitat Valenciana.

 

No obstante, hay que indicar que casi ningún puesto del Mercado Central cumple al 100% con el epígrafe autorizado, ya que existe una permisibilidad administrativa, siempre y cuando no se cause perjuicio a tercero. Así, por ejemplo, todas las fruterías venden zumos y macedonias sin que tuvieran autorizado epígrafe para ello, las carnicerías y charcuterías venden vinos y bebidas alcohólicas, y un largo etcétera. Por lo tanto, existió, desde el principio, una desviación de poder y una persecución desmedida con la actividad del bar.

 

En febrero de 2016, y contra todo pronóstico, la Concejalía de Comercio resuelve la extinción de la actividad y el cierre de los puestos en un plazo de 30 días, POR LOS MISMOS MOTIVOS que se reseñaban en la inspección de la veterinaria municipal y que fueron SUBSANADOS en solamente cuatro días, siendo la primera vez que se toma este tipo de medida por parte de la Concejalía de Comercio. En la resolución de extinción se miente en varias afirmaciones, la más grave indicando que en el bar se sigue cocinando, extremo totalmente falso.

 

La resolución está recurrida en el Contencioso-Administrativo a espera de juicio y, también por los mismos hechos, a la espera de la admisión a trámite de una querella, por prevaricación, contra el Concejal de Comercio, la Jefa de Servicio y un funcionario.

 

En el bar trabajan diez personas, casi todas mujeres y cuatro de ellas mayores de 45, con el riesgo de exclusión laboral que supondría el cierre. Sin olvidar la imagen positiva que da el bar al Mercado Central y al entorno, en general, al ser un punto siempre abierto (él único del Mercado Central por las noches), extremos de los que son conocedores en la Concejalía de Comercio.

 

Esta petición ha conseguido 684 firmas

El problema

Para el día 12 de diciembre de 2016, estaba previsto el quinto intento de desahucio y lanzamiento de la concesión de bar de los puestos 5 y 7 casetas exteriores del Mercado Central de Valencia. Finalmente, a duras penas, se pudo retrasar el lanzamiento 15 días hábiles, si bien la actividad ya no se puede ejercer.

 

SUPERGOURMET MERCADO CENTRAL, S.L. tiene en concesión (desde el año 2008 y hasta el 2036) cuatro puestos en el Mercado Central, entre ellos el bar ubicado en las casetas exteriores. Con la entrada del nuevo equipo de Gobierno Municipal, el encargado del Mercado Central comenzó a apuntar que la Concejalía de Comercio iba “a por el bar”, ordenado que vigilara muy mucho los puestos. Así, en septiembre de 2015, se efectúa una inspección de la veterinaria municipal (enviada por la Concejalía de Comercio) que emite un informe indicando supuestas deficiencias y se resuelve (al día siguiente) el cierre cautelar de la actividad.

 

Las “graves deficiencias” se subsanan en cuatro días y así se comunica a la Concejalía de Comercio, mediante recurso de reposición que se admite, resolviendo la apertura de actividad, diecinueve días después del cierre.

 

Se indicó a la Concejalía de Comercio que se había subsanado las supuestas deficiencias y que la actividad se ajustaría al epígrafe autorizado (bar sin elaboración de alimentos), ya que el otro motivo del cierre era que en el bar se estaba cocinando sin estar ello expresamente autorizado por el Ayuntamiento, pese a ostentar (la concesionaria) registro sanitario de elaboración de alimentos emitido en el 2009 por la Generalitat Valenciana.

 

No obstante, hay que indicar que casi ningún puesto del Mercado Central cumple al 100% con el epígrafe autorizado, ya que existe una permisibilidad administrativa, siempre y cuando no se cause perjuicio a tercero. Así, por ejemplo, todas las fruterías venden zumos y macedonias sin que tuvieran autorizado epígrafe para ello, las carnicerías y charcuterías venden vinos y bebidas alcohólicas, y un largo etcétera. Por lo tanto, existió, desde el principio, una desviación de poder y una persecución desmedida con la actividad del bar.

 

En febrero de 2016, y contra todo pronóstico, la Concejalía de Comercio resuelve la extinción de la actividad y el cierre de los puestos en un plazo de 30 días, POR LOS MISMOS MOTIVOS que se reseñaban en la inspección de la veterinaria municipal y que fueron SUBSANADOS en solamente cuatro días, siendo la primera vez que se toma este tipo de medida por parte de la Concejalía de Comercio. En la resolución de extinción se miente en varias afirmaciones, la más grave indicando que en el bar se sigue cocinando, extremo totalmente falso.

 

La resolución está recurrida en el Contencioso-Administrativo a espera de juicio y, también por los mismos hechos, a la espera de la admisión a trámite de una querella, por prevaricación, contra el Concejal de Comercio, la Jefa de Servicio y un funcionario.

 

En el bar trabajan diez personas, casi todas mujeres y cuatro de ellas mayores de 45, con el riesgo de exclusión laboral que supondría el cierre. Sin olvidar la imagen positiva que da el bar al Mercado Central y al entorno, en general, al ser un punto siempre abierto (él único del Mercado Central por las noches), extremos de los que son conocedores en la Concejalía de Comercio.

 

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Petición creada en 13 de diciembre de 2016