Paremos la locura de la venta ambulante de gas butano en Barcelona

El problema

Resido en el Raval, uno de los barrios más pintorescos de nuestra querida ciudad catalana. Disfruto de su belleza, de su pluralidad cultural, es un barrio vivo y alegre. Pero cada día me enfrento con un problema que afecta muchísimo nuestra calidad de vida y se debe a los vendedores ambulantes de butano. Ellos pasan cada 15 o 20 minutos desde las 8 de la mañana, golpeando estridentemente las bombonas con un palo metálico y a los gritos desgarrados, sin parar. Son muchos, muchísimos los que pasan haciendo este ruido terrible, y la razón por la que lo hacen así en lugar de tocar timbre a sus clientes (me lo han confesado ellos mismos) es porque el timbre les está prohibido. Pero entonces, ¿Por qué está permitido que vayan molestando a toda hora y a todos los vecinos a todo volúmen? ¡Es mucho peor! La gente que vive en el barrio sabe que lo que digo es literal; no dan descanso. Y quienes no lo crean, están invitados a comprobarlo por si mismos. Para colmo, las empresas que lo venden ofrecen servicio a domicilio si se llama por teléfono, entonces no hay necesidad ni derecho a que estas personas estén generando semejante contaminación auditiva en la ciudad. Este problema ya lleva años, he visto videos denunciando la situación desde el 2009 y seguro sucede hace mucho antes. Pero no es sano ni debería ser ignorado por las autoridades. Por lo que investigué, también afecta a otros barrios, y para solucionarlo sólo se debería controlar que los empleados y vendedores de CEPSA, REPSOL, Catalana del Butano y otras compañías realicen sus envíos a domicilio y multar a aquellos que van como salvajes medievales gritando por las calles. Es muy agobiante vivir así. Por eso le pido al ayuntamiento que así como se regula el sonido en los bares y espacios públicos para evitar molestias, por favor nos ayude a frenar esta situación cuanto antes.

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El problema

Resido en el Raval, uno de los barrios más pintorescos de nuestra querida ciudad catalana. Disfruto de su belleza, de su pluralidad cultural, es un barrio vivo y alegre. Pero cada día me enfrento con un problema que afecta muchísimo nuestra calidad de vida y se debe a los vendedores ambulantes de butano. Ellos pasan cada 15 o 20 minutos desde las 8 de la mañana, golpeando estridentemente las bombonas con un palo metálico y a los gritos desgarrados, sin parar. Son muchos, muchísimos los que pasan haciendo este ruido terrible, y la razón por la que lo hacen así en lugar de tocar timbre a sus clientes (me lo han confesado ellos mismos) es porque el timbre les está prohibido. Pero entonces, ¿Por qué está permitido que vayan molestando a toda hora y a todos los vecinos a todo volúmen? ¡Es mucho peor! La gente que vive en el barrio sabe que lo que digo es literal; no dan descanso. Y quienes no lo crean, están invitados a comprobarlo por si mismos. Para colmo, las empresas que lo venden ofrecen servicio a domicilio si se llama por teléfono, entonces no hay necesidad ni derecho a que estas personas estén generando semejante contaminación auditiva en la ciudad. Este problema ya lleva años, he visto videos denunciando la situación desde el 2009 y seguro sucede hace mucho antes. Pero no es sano ni debería ser ignorado por las autoridades. Por lo que investigué, también afecta a otros barrios, y para solucionarlo sólo se debería controlar que los empleados y vendedores de CEPSA, REPSOL, Catalana del Butano y otras compañías realicen sus envíos a domicilio y multar a aquellos que van como salvajes medievales gritando por las calles. Es muy agobiante vivir así. Por eso le pido al ayuntamiento que así como se regula el sonido en los bares y espacios públicos para evitar molestias, por favor nos ayude a frenar esta situación cuanto antes.

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Petición creada en 8 de enero de 2016