Victoria

Recuperar el mausoleo hispanorromano de Las Vegas de San Antonio (La Pueblanueva, Toledo)

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Manifiesto para la recuperación y puesta en valor de los restos arqueológicos del Mausoleo hispanorromano de Las Vegas de San Antonio (La Pueblanueva, Toledo)

El ayuntamiento de Las Vegas de San Antonio y la Fundación Tagus exponen:

Que los restos arqueológicos del mausoleo se encuentran a las afueras de las Vegas de San Antonio (a 15 km al este de Talavera de la Reina y 7 km al noroeste de La Pueblanueva). El lugar se halla concretamente a 1,2 km al oeste de Las Vegas de San Antonio, encontrándose a 1 km de distancia del curso del Tajo.

Tal y como lo conocemos en la actualidad, el edificio posee un cuerpo anular exterior que, a modo de ambulatorio, rodea un octógono central con cripta en su mitad oriental, con el que conecta mediante una escalinata. La cripta posee todavía una pequeña parte de su cubierta original abovedada.

Unos años antes de 1871, según un informe presentado por el académico Jiménez de la Llave a la Real Academia de la Historia, al efectuarse allí trabajos de derribo apareció un sarcófago de piedra. Más tarde, se encontró en una cripta el sarcófago de mármol con las figuras de los Apóstoles. En un principio se llevó el sarcófago a Talavera de la Reina, pero ya en 1883 fue llevado al Museo Arqueológico Nacional, donde actualmente se encuentra expuesto debido a su singularidad.  Se trata de uno de los escasos ejemplos de escultura funeraria tardorromana hallados in situ en la Península, ofreciéndonos, de este modo, una valiosa información al respecto de la relación existente en la época entre un sarcófago y el edificio destinado a contenerlo.

Jiménez de la Llave prosiguió las excavaciones, las cuales simplemente se limitaron a cerciorarse si en las inmediaciones se hallaban más objetos arqueológicos. De esta intervención se obtuvo una descripción de la cripta con sus medidas y da un plano con la indicación del sitio donde se encontraba el sarcófago al ser descubierto.

Casi un siglo después, H. Schlunk rehace un estudio del sarcófago, identificando de nuevo el lugar del hallazgo y haciendo un croquis de la cripta. En 1966 se visitó otra vez el monumento para levantar un plano con medidas exactas. Fue entonces cuando se comprobó la existencia de otros dos establecimientos romanos en las cercanías. Uno de ellos a unos 500 m al sur del mausoleo a cuyo alrededor se encontraron numeroso fragmentos de cerámica y tégulas de los siglos I a IV d.C., lo que da a entender que allí puso existir un poblado. Otro a aproximadamente 1km al oeste, con restos de pavimentos y muros que datan de la misma época del anterior.

Las últimas excavaciones en la zona las realizó el Instituto Arqueológico Alemán en los años 1971 y 1974, dirigidas por Theodor Hauschild. Previamente en el año 1967 se había puesto al descubierto la cripta y se documentó la planta octogonal por medio de unos sondeos. La cripta se conservaba casi completa con muros de grandes sillares de granito y una escalera, pudiendo observarse también los restos de una bóveda de ladrillo. Las excavaciones de los años 70 se centraron en sectores dentro de la zona del octógono y de las construcciones o sepulturas contiguas a él, de época posterior al mausoleo. A continuación haremos un repaso a lo más significativo.

La construcción de la cripta con grandes sillares es sin duda una singularidad. Estos no tienen una talla regular y están unidos con gruesas juntas de mortero, habiéndose metido en algunos puntos ladrillos para igualar, como se puede ver en el muro Sur de la escalera. Los muros de sillares estaban cubiertos, hasta un metro desde el pavimento, con un revoco de mortero de cal para protegerlo, seguramente, de la humedad ascendente del agua subterránea

Las impresiones más claras de sillares se encontraron en varias de las esquinas de la cripta  donde se distinguían claramente impresiones o huellas de 6 o 7 sillares, que serían de gran importancia para la estructuración de la sala central.

Como cerramiento superior del muro figura una fila de sillares con dos perfiles en bisel en su superficie para recibir la construcción de la bóveda de ladrillos que a su vez iría cubierta de una mezcla de mortero de cal y cantos de río. En algún punto del revoco se ha observado restos de color. El resto de material de construcción consistía en mortero mezclado con piedras y guijos. Al SE de estas huellas se observaron unas pequeñas ranuras que el equipo alemán interpretó como muescas para empotrar unas placas de cancelas colocadas en el espacio entre los pilares en una reconstrucción posterior, ya que la ranura está más hundida que el nivel del pavimento antiguo.

Hay un relleno que se colocó entre la cripta y el muro exterior del octógono, compuesto por piedras bastante pequeñas en mortero de cal que se interpretó como un refuerzo, descartándose la idea de una segunda fase constructiva.

En cuanto al suelo, está constituido por una capa irregular de cantos rodados sobre arena compacta, sobre la cual encontramos un pavimento de 5-7 cm de espesor, de mortero de cal con fragmentos de ladrillos, alisado en su superficie.   Los restos de pavimento hallados se encuentran destruidos en varios tramos por sepulturas, lo que indica la reutilización del espacio adyacente en un momento posterior como necrópolis.

El segundo sector excavado (sector B) abarcó la zona de la cripta que estaba rellena hasta casi el arranque de la bóveda. En el muro oeste se pudieron ver las huellas dejadas por la presencia de tres sarcófagos, aunque sólo uno de ellos nos llegó – el sarcófago de los Apóstoles (vid infra)-. Al sacar el sarcófago de esta zona se llevaron parte importante del pavimento que hasta entonces se había conservado intacto. Al aflorar en las excavaciones de 1974 agua, se selló el lugar con mortero moderno para protegerlo.

En la zona de la cripta y alrededores, se exhumaron también algunas sepulturas  excavadas en el suelo con restos de ladrillo y losas pizarrosas que podían haber servido de tapa. Los restos óseos encontrados se conservaban en malas condiciones pero lo que sí se constató fue la presencia de reducciones en alguna de las sepulturas, confirmando su reutilización en más de un momento.

La escalera situada en la esquina norte de la cripta está construida con sillares de tamaño mediano. En la sala de la cripta se han comprobado la existencia de 6 escalones. Hay otros que se dirigen en dirección oeste hacia la sala superior, lugar en el cual habría con toda seguridad escalones de granito.

Existirían unos huecos de iluminación en el muro este de la cripta y otros dos en el oeste, aunque al encontrarse estos muros en mal estado no se pudieron establecer medidas de los mismos.

En el llamado sector F de la excavación se constató parte de la cimentación del muro octogonal interior, así como los muros laterales de la escalera que bajaba a la cripta. En esta zona también se encuentra una de las ocho esquinas de la sala central, delante de la cual se pudo ver en el interior la cimentación de una pilastra.

Entre los hallazgos más destacados cabe mencionar un sarcófago, hallado en 1871, que se encontraba en la cripta del mausoleo. Estaba colocado contra el muro en unión de otros más pequeños y por ser el más alejado de la escalera de la cripta parece haber sido el primero en haber sido colocado en el edificio. Se trata de un sarcófago de mármol, en cuyo frente, rodeado de un estrecho marco, aparecen 13 arcos sobre 14 columnas. Bajo cada uno de los 6 arcos laterales se encuentra un Apóstol y bajo el arco central Cristo sentado. Todos fueron intencionadamente decapitados. Se sabe que esto sucedió en la misma cripta debido a fragmentos, tanto de la caja como de la tapa del sarcófago, encontrados en las intervenciones llevadas a cabo en el mausoleo por el Instituto Arqueológico Alemán en los años 70. La singularidad de este sarcófago está en que sobre la cabeza de cada uno de los Apóstoles aparece su nombre grabado. Las escenas representadas, es decir, la entrega de la Ley por Cristo a Pablo y la del Evangelio por Mateo a Bartolomé, simultáneamente, se apoyan ambas en tradiciones procedentes exclusivamente del Oriente cristiano. El detalle de la ubicación del apóstol que recibe la Ley el hecho que más llama la atención, puesto que se trata del lugar propio de Pablo y no de Pedro, el habitual receptor de la Ley de manos de Cristo. Es en época teodosiana el momento en el que son más frecuentes las representaciones de la entrega de la ley a Pablo siendo conocida la ferviente devoción de los emperadores de esta dinastía hacia el apóstol.

Los más destacados ejemplos de representaciones de la Entrega de la ley a Pablo o bien pertenecen al entorno constantinopolitano de época teodosiana, o reciben su influencia directa, siendo, en este sentido, destacable el relieve de Bakirköy del Museo de Estambul (finales del siglo IV-inicios del V), diversos sarcófagos de Rávena como los dos conservados en la iglesia de San Francesco (nave septentrional y altar mayor), entre otros.  Es por la preeminencia de los ejemplos orientales, por lo que se ve en la iconografía de este sarcófago una influencia de los parámetros de dicha geografía, cuando no, inclusive, la posible procedencia foránea de la misma. Hoy en día, gracias a otros hallazgos, como el de Carranque en la misma provincia de Toledo, se descarta la exclusividad que en un principio motivó a los investigadores a elegir la opción de pieza importada para este sarcófago tardorromano.

Tras la comparación con los fragmentos hallados en Carranque, se pueden constatar dos hechos complementarios entre sí, a saber, en primer lugar, el defendido influjo oriental del sarcófago y su relación con piezas de la esfera constantinopolitana de época teodosiana. En segundo lugar, que dicha concordancia parece incidir en el hecho de que, paradójicamente, la mencionada influencia oriental parece ser indirecta, si preferimos, filtrada. Es más, haciendo una comparativa estilística con los fragmentos de Carranque, vemos como estos poseen características afines a talleres orientales, mientras que en el sarcófago de las Vegas estas pautas estilísticas no aparecen tan claras, sino más propias de influencias indirectas desarrolladas por algún taller local.

Por todo ello:

Los ciudadanos y ciudadanas firmantes, en atención a un legado histórico que tenemos la obligación de conservar, difundir y transmitir a generaciones futuras, convienen a exponer a las autoridades competentes las siguientes consideraciones

Manifestamos el total apoyo al desarrollo de un Plan Director encaminado a la conservación de los restos arqueológicos del mausoleo de Las Vegas, poniendo en marcha cuantas medidas se consideren oportunas para su debida recuperación y puesta en valor. De este modo, se incrementarán las posibilidades reales de promoción turística, cultural y social de unos restos que hemos heredado.

Proponemos que la recuperación del mausoleo sirva como seña de identidad y referencia, en el conocimiento de la antigüedad tardía en todos los niveles territoriales que ocupa. Las excavaciones que se han realizado hasta mediados de la década de los 70 del pasado siglo, no demuestran el total de lo que existe, es muy probable que existan restos más importantes que todavía no se han excavado, lo que supondría una oportunidad muy interesante para el ámbito académico.

Las personas que nos sumamos a este manifiesto consideramos que la comarca de Talavera no puede permitirse perder un patrimonio tan singular, tras haber sufrido durante varias décadas el abandono más absoluto. Creemos que, como sociedad, no podemos dar pasos difícilmente reversibles que nos impidan conocer y dar el merecido reconocimiento al patrimonio aún existente.

Desde otra perspectiva, es evidente la destacada proyección cultural, educativa, social y turística que el presente manifiesto contiene. Conscientes de los costes económicos que conlleva, es indispensable involucrar a diferentes instituciones públicas (Ayuntamientos, Diputación Provincial, Junta de Castilla-La Mancha, Ministerio de Cultura, etc.), privadas (fundaciones, empresas, asociaciones, etc.) y fondos europeos.

El Mausoleo de Las Vegas está declarado Bien de Interés Cultural desde 2007 bajo la denominación de “Zona Arqueológica”. Se trata de uno de los escasos mausoleos de planta octogonal conocidos en el antiguo Imperio Romano, siendo único en Hispania. Sin embargo, desde las intervenciones arqueológicas desarrolladas a mediados de la pasada década de los 70 no se ha desarrollado ninguna acción encaminada a su recuperación, a ello se añade la ausencia de mantenimiento, lo que ha tenido como inevitable consecuencia el deterioro de los restos excavados. Es por ello que creemos que la recuperación del Mausoleo está también muy indicada como estrategia para, de alguna forma, rentabilizar algunos de  los esfuerzos ya realizados en el pasado.

Por ello, apoyamos la iniciativa de poner en marcha un plan para la recuperación y puesta en valor de los restos arqueológicos del mausoleo con el fin de salvaguardar los hallazgos realizados hasta el momento, perseverar en las tareas de excavación y ordenar adecuadamente el entorno para su conocimiento y desarrollo turístico sostenible del entorno.



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