SALVAR LA CIUDAD DE LARACHE

SALVAR LA CIUDAD DE LARACHE

El problema

Carta dirigida a su Majestad el Rey de Marruecos, Mohamed VI que dios le proteja y le bendiga.
Majestad,
Como sociedad civil de origen de Larache residentes en el extranjero.
Como sociedad civil residentes en Larache.
Como hijos de Marruecos y de Larache, nos dirigimos a Su Majestad con todo el respeto y en la seguridad de que seremos oídos, para formular nuestra desesperación y tristeza sobre el estado lamentable de nuestra ciudad Larache.
Como bien sabéis Majestad, nuestra ciudad es una ciudad centenaria, histórica, con una riqueza enorme como la mayoría de las ciudades de nuestro querido Marruecos.
Larache, años atrás, era conocida como la perla del norte por su limpieza, seguridad, su patrimonio, su turismo, su pesca, su industria y su agricultura.
Era una ciudad pionera en todas las actividades artísticas y culturales, y ha sido por muchos años una ciudad también ejemplar por la convivencia de las tres religiones. Sin embargo, la destrucción y la degradación de Larache comenzó cuando su gestión fue dejada en manos de quienes no tenían interés alguno en el progreso de la ciudad, y, en muchos casos, sólo les movía el interés personal, olvidándose de los ciudadanos.
Uno de los errores más graves que se han cometido con esta bella ciudad ha sido el de vender su patrimonio arquitectónico, como sus cines y sus teatros, a personas que, sin ninguna sensibilidad, en muchos casos han usado la especulación para despojarla de sus edificios más emblemáticos, quizá tratando de acabar con su identidad histórica y cultura. Lo cierto es que han hecho oídos sordos a la oposición de los larachenses contra estas actuaciones, y como día a día está demostrando que vela por los intereses de sus ciudadanos, es por lo que nos dirigimos a Su Majestad.
Como ejemplo de agresión a los intereses generales, es el de permitir que se elimine uno de los puntos históricos y turísticos de Larache más importantes, que lleva ya tiempo muy abandonado: las ruinas romanas de Lixus, y ello a beneficio de empresarios de la construcción. Eso sin hablar, Majestad, del deterioro general de la ciudad en temas de sanidad y seguridad.
Permitir que los cementerios de las tres culturas y religiones estén olvidados como lo están los de Larache, que significa el abandono total de nuestros antepasados, antepasados que se merecen un respeto y nuestro recuerdo, que se merecen también algo más de cariño y el cuidado de sus restos.
Nuestra ciudad vive la peor época de su vida: se han producido algunas agresiones y atracos en plena luz de día, robos y actos delictivos sin que se perciba por los larachenses que los cuerpos de seguridad actúen en defensa de sus derechos.
Y es que, Majestad, el olor a Jazmín que caracterizaba la ciudad ha desaparecido, y en su lugar domina el olor a suciedad y basuras, y nos produce tristeza tener que admitir este hecho. Pero ante la mirada pasiva de los responsables, todas las calles están llenas de basura sin que se actúe para evitar tales situaciones. El mismo hospital comarcal Lalla Miriam es un foco de virus en vez de ser centro de sanidad, por lo abandonado y lo sucio que está. Todo esto bajo la mirada de unos gobiernos, tanto municipales como comarcales, que no mueven un dedo pese a las repetidas quejas y protestas de la sociedad civil.
Su Majestad tendría que haber escuchado las lamentaciones de los larachenses que vuelven a la ciudad en los meses de verano. Después de trabajar duramente en el extranjero, cuando vuelven a su ciudad natal sólo encuentran esta situación de abandono generalizada, ni siquiera pueden disfrutar de las que en un tiempo fueron maravillosas playas de Larache. También allí la suciedad se ha apoderado de los espacios públicos. Y la mayoría jura que no regresarán a Larache. Qué triste espectáculo, qué lamentable para sus ciudadanos que se marchan de nuevo de su pueblo, de su país, y se llevarán con ellos este recuerdo que es como una pesadilla.
Nos duele el estado lamentable de nuestra ciudad, nos duele ver su degradación y la falta de seguridad ciudadana. Nos duele ver la falta de sensibilidad de los gobernantes de todos los partidos sin excepción, nos duele ver el daño que todo esto hace a la imagen de Marruecos en general y a nuestra ciudad Larache en particular.
Por eso y por mucho más, rogamos Majestad, que escuche nuestro llamamiento, rogamos Majestad, que preste a nuestra ciudad su protección. Larache está hoy absolutamente desamparada, y rogamos Majestad que escuche el grito ahogado de una ciudad que agoniza bajo la mirada fría y muda de sus gobernantes, que ponga fin a esta situación, porque sólo Su Majestad puede hacerlo y sólo en Su Majestad confiamos para salir de este pozo negro.
Majestad, escuche a los larachenses, no confíe en informes maquillados que lo único que hacen es disimular la realidad ante su Majestad y aparentar un trabajo y un esfuerzo inexistentes. Son los ciudadanos y sus súbditos los que le dicen la verdad.
Le rogamos que perdone nuestro atrevimiento al escribirle esta carta, pero la confianza en la proximidad de su Majestad a su pueblo y su manera de actuar, rápida y firme, poniendo freno a situaciones injustas, como siempre lo ha hecho, nos ha animado a dirigirle nuestro último grito de esperanza sabiendo que sólo su Majestad puede remediar esta situación.
Esperando que nuestras súplicas sean atendidas y podamos ver florecer otra vez nuestra ciudad como un día fue la más bonita del Norte, recordando aquella frase que un rey español, Felipe II, hiciera famosa “Larache vale toda Africa”, le deseamos toda clase de bienes y gracias y que le dé Dios larga vida.

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El problema

Carta dirigida a su Majestad el Rey de Marruecos, Mohamed VI que dios le proteja y le bendiga.
Majestad,
Como sociedad civil de origen de Larache residentes en el extranjero.
Como sociedad civil residentes en Larache.
Como hijos de Marruecos y de Larache, nos dirigimos a Su Majestad con todo el respeto y en la seguridad de que seremos oídos, para formular nuestra desesperación y tristeza sobre el estado lamentable de nuestra ciudad Larache.
Como bien sabéis Majestad, nuestra ciudad es una ciudad centenaria, histórica, con una riqueza enorme como la mayoría de las ciudades de nuestro querido Marruecos.
Larache, años atrás, era conocida como la perla del norte por su limpieza, seguridad, su patrimonio, su turismo, su pesca, su industria y su agricultura.
Era una ciudad pionera en todas las actividades artísticas y culturales, y ha sido por muchos años una ciudad también ejemplar por la convivencia de las tres religiones. Sin embargo, la destrucción y la degradación de Larache comenzó cuando su gestión fue dejada en manos de quienes no tenían interés alguno en el progreso de la ciudad, y, en muchos casos, sólo les movía el interés personal, olvidándose de los ciudadanos.
Uno de los errores más graves que se han cometido con esta bella ciudad ha sido el de vender su patrimonio arquitectónico, como sus cines y sus teatros, a personas que, sin ninguna sensibilidad, en muchos casos han usado la especulación para despojarla de sus edificios más emblemáticos, quizá tratando de acabar con su identidad histórica y cultura. Lo cierto es que han hecho oídos sordos a la oposición de los larachenses contra estas actuaciones, y como día a día está demostrando que vela por los intereses de sus ciudadanos, es por lo que nos dirigimos a Su Majestad.
Como ejemplo de agresión a los intereses generales, es el de permitir que se elimine uno de los puntos históricos y turísticos de Larache más importantes, que lleva ya tiempo muy abandonado: las ruinas romanas de Lixus, y ello a beneficio de empresarios de la construcción. Eso sin hablar, Majestad, del deterioro general de la ciudad en temas de sanidad y seguridad.
Permitir que los cementerios de las tres culturas y religiones estén olvidados como lo están los de Larache, que significa el abandono total de nuestros antepasados, antepasados que se merecen un respeto y nuestro recuerdo, que se merecen también algo más de cariño y el cuidado de sus restos.
Nuestra ciudad vive la peor época de su vida: se han producido algunas agresiones y atracos en plena luz de día, robos y actos delictivos sin que se perciba por los larachenses que los cuerpos de seguridad actúen en defensa de sus derechos.
Y es que, Majestad, el olor a Jazmín que caracterizaba la ciudad ha desaparecido, y en su lugar domina el olor a suciedad y basuras, y nos produce tristeza tener que admitir este hecho. Pero ante la mirada pasiva de los responsables, todas las calles están llenas de basura sin que se actúe para evitar tales situaciones. El mismo hospital comarcal Lalla Miriam es un foco de virus en vez de ser centro de sanidad, por lo abandonado y lo sucio que está. Todo esto bajo la mirada de unos gobiernos, tanto municipales como comarcales, que no mueven un dedo pese a las repetidas quejas y protestas de la sociedad civil.
Su Majestad tendría que haber escuchado las lamentaciones de los larachenses que vuelven a la ciudad en los meses de verano. Después de trabajar duramente en el extranjero, cuando vuelven a su ciudad natal sólo encuentran esta situación de abandono generalizada, ni siquiera pueden disfrutar de las que en un tiempo fueron maravillosas playas de Larache. También allí la suciedad se ha apoderado de los espacios públicos. Y la mayoría jura que no regresarán a Larache. Qué triste espectáculo, qué lamentable para sus ciudadanos que se marchan de nuevo de su pueblo, de su país, y se llevarán con ellos este recuerdo que es como una pesadilla.
Nos duele el estado lamentable de nuestra ciudad, nos duele ver su degradación y la falta de seguridad ciudadana. Nos duele ver la falta de sensibilidad de los gobernantes de todos los partidos sin excepción, nos duele ver el daño que todo esto hace a la imagen de Marruecos en general y a nuestra ciudad Larache en particular.
Por eso y por mucho más, rogamos Majestad, que escuche nuestro llamamiento, rogamos Majestad, que preste a nuestra ciudad su protección. Larache está hoy absolutamente desamparada, y rogamos Majestad que escuche el grito ahogado de una ciudad que agoniza bajo la mirada fría y muda de sus gobernantes, que ponga fin a esta situación, porque sólo Su Majestad puede hacerlo y sólo en Su Majestad confiamos para salir de este pozo negro.
Majestad, escuche a los larachenses, no confíe en informes maquillados que lo único que hacen es disimular la realidad ante su Majestad y aparentar un trabajo y un esfuerzo inexistentes. Son los ciudadanos y sus súbditos los que le dicen la verdad.
Le rogamos que perdone nuestro atrevimiento al escribirle esta carta, pero la confianza en la proximidad de su Majestad a su pueblo y su manera de actuar, rápida y firme, poniendo freno a situaciones injustas, como siempre lo ha hecho, nos ha animado a dirigirle nuestro último grito de esperanza sabiendo que sólo su Majestad puede remediar esta situación.
Esperando que nuestras súplicas sean atendidas y podamos ver florecer otra vez nuestra ciudad como un día fue la más bonita del Norte, recordando aquella frase que un rey español, Felipe II, hiciera famosa “Larache vale toda Africa”, le deseamos toda clase de bienes y gracias y que le dé Dios larga vida.

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Petición creada en 2 de septiembre de 2013