Una playa urbana libre de contaminación acústica en Santa Marta

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¡Las peticiones con más de 1000 firmas tienen 5 veces más posibilidades de ganar!

La causa

Esta iniciativa nace del deseo colectivo de imaginar una Santa Marta con espacios públicos que la hagan más habitable y amable con sus residentes y visitantes.

Desde el CortoCircuito, un colectivo samario, creemos que la cultura puede transformar comportamientos y ayudarnos a construir una ciudad más nuestra.

Por eso proponemos una playa de silencio. Un pequeño tramo en El Rodadero, entre la duna de Mi Ranchito y el muelle frente a los edificios Ámbar Infinity, María Alexandra y El Peñón, donde el sonido del mar recupere su lugar y el derecho al descanso no sea un privilegio, sino una norma compartida.

En esta franja específica:

  • Sí se puede: conversar en voz baja, contemplar el paisaje, leer, descansar, respirar con tranquilidad. 
  • No se puede: poner música con parlantes, celulares, gritar, invadir el ambiente sonoro del lugar, hostigar a otras personas.

Una playa de silencio es un gesto de cuidado, de ciudadanía y de futuro. Es una forma de conmemorar los 500 años de la fundación hispánica de Santa Marta desde la pregunta por el territorio que queremos habitar.

Esta idea surje desde la ciudadanía, pero queremos el respaldo de la Alcaldía del Distrito de Santa Marta y que sea reconocida oficialmente mediante un decreto.

Apóyanos con tu firma para hacerla realidad: una playa para reconectar, para descansar, para volver a escucharnos.

Y sobre todo: una playa donde quepamos todas las personas sin importar nuestra raza, etnia, clase social, orientación sexual o identidad de género.

Nota: esta iniciativa es compatible con las economías populares y tradicionales del sector turístico de El Rodadero, y les entiende como parte fundamental de la dinámica social tradicional del balneario. 

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