
SOLICITUD CONJUNTA DE INFORMACIÓN Y REVISIÓN DEL SERVICIO DE COMEDOR DE GSD EL ESCORIAL
El problema
Las familias de GSD El Escorial solicitamos una revisión del servicio de comedor y de los criterios aplicados actualmente a los menús y cantidades servidas.
Las familias que suscribimos esta petición queremos trasladar a la Dirección del centro nuestra preocupación respecto de determinados aspectos del actual funcionamiento del servicio de comedor escolar.
La presente solicitud surge ante las preocupaciones manifestadas por distintas familias en relación con los cambios introducidos en los menús y con la experiencia que están trasladando numerosos alumnos. Somos conscientes de que la elaboración y gestión de un comedor escolar para un número elevado de alumnos constituye una tarea compleja y de que el servicio debe adaptarse a las exigencias nutricionales y de sostenibilidad establecidas por la normativa vigente.
Precisamente por ello, consideramos importante distinguir entre aquello que viene estrictamente determinado por la normativa y aquellas decisiones relativas a la planificación, selección, combinación, elaboración y presentación de los platos que permiten ofrecer un menú que, además de cumplir los requisitos nutricionales, resulte variado, atractivo, de calidad y adecuado a las diferentes edades.
Nuestro objetivo no es cuestionar la necesidad de ofrecer una alimentación saludable y equilibrada. Al contrario, compartimos plenamente ese objetivo. Lo que solicitamos es que se revise si el modo en que actualmente se está aplicando el servicio permite alcanzarlo de la mejor manera posible.
1. Composición, variedad, calidad y aceptación de los menús
Durante los últimos meses se han producido cambios en la composición de los menús que están generando preocupación entre las familias.
Las observaciones trasladadas por los alumnos se refieren de manera reiterada a determinados platos que consideran poco atractivos, poco sabrosos o difíciles de comer, así como a una menor variedad percibida respecto de cursos anteriores.
Entendemos que una alimentación saludable puede y debe incluir verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y otras fuentes de proteína vegetal. No cuestionamos la incorporación de estos alimentos ni la necesidad de adaptar el menú a los criterios nutricionales actuales.
Lo que consideramos necesario revisar es cómo se están elaborando y combinando estos alimentos, puesto que el cumplimiento de unos determinados criterios nutricionales no debería implicar necesariamente que los platos resulten poco atractivos o sean sistemáticamente rechazados por una parte significativa del alumnado.
Consideramos especialmente importante que las adaptaciones necesarias puedan realizarse manteniendo unos estándares adecuados de calidad, variedad, sabor, presentación y aceptación por parte de los niños y adolescentes.
Asimismo, consideramos conveniente que, dentro del cumplimiento de los criterios nutricionales vigentes, se preserve y potencie un modelo de alimentación basado en los principios propios de la dieta mediterránea, con presencia adecuada y variada de alimentos frescos, legumbres, verduras, frutas, pescado, huevos, carnes y preparaciones culinarias tradicionales.
2. Cantidades: tanto alumnos que se quedan con hambre como alumnos a los que se obliga a seguir comiendo
Existe también preocupación respecto de las cantidades servidas y de los criterios utilizados para determinar cuánto debe consumir cada alumno.
Esta cuestión presenta, además, dos situaciones diferentes que consideramos necesario abordar conjuntamente.
Por un lado, algunas familias han recibido de sus hijos comentarios relativos a que determinadas raciones resultan insuficientes y que, en determinadas ocasiones, se quedan con hambre.
Por otro, se ha trasladado también la situación contraria: alumnos que manifiestan encontrarse saciados y a los que, sin embargo, se les exige continuar comiendo o alcanzar una determinada cantidad del plato.
Consideramos que ambas situaciones deben ser objeto de revisión. El objetivo del comedor debería ser proporcionar una alimentación suficiente y nutricionalmente adecuada, pero también respetar las circunstancias y necesidades de los alumnos y, especialmente, sus señales de hambre y saciedad.
Consideramos especialmente importante que estos criterios se apliquen teniendo en cuenta que se trata de una población infantil y adolescente, con necesidades, hábitos y capacidades de ingesta diferentes de las de un adulto. El fomento de hábitos saludables no debería confundirse con la imposición de unas pautas de ingesta propias de personas sometidas a una dieta terapéutica o a unas necesidades nutricionales específicas.
Por ello, solicitamos que se aclare:
cómo se determinan actualmente las cantidades servidas;
si existen criterios diferentes en función de la edad;
qué actuación se establece cuando un alumno manifiesta que continúa teniendo hambre;
qué actuación se establece cuando un alumno manifiesta que está saciado;
y si existe alguna instrucción que obligue a los alumnos a consumir una cantidad mínima determinada de cada plato.
En caso de existir esta última instrucción, solicitamos conocer su fundamento y el criterio concreto en el que se basa.
3. Normativa aplicable y margen de actuación del centro
Se ha trasladado a algunas familias que determinados cambios en los menús y en las cantidades responden directamente a “la normativa”.
Las familias entendemos y apoyamos que el centro cumpla escrupulosamente la normativa aplicable. No obstante, consideramos importante diferenciar entre:
los requisitos que la normativa establece de forma obligatoria;
los criterios que permiten cierto margen de decisión;
y las decisiones concretas adoptadas por el centro o por la empresa responsable del servicio.
La normativa vigente establece determinados criterios sobre composición, frecuencias de grupos de alimentos, técnicas culinarias y características nutricionales de los menús, pero consideramos que su cumplimiento no debería interpretarse como que existe una única forma posible de elaborar los platos.
Por ello, solicitamos que se nos informe de los criterios nutricionales y organizativos que han motivado los principales cambios introducidos en el menú, así como de aquellos aspectos que corresponden a decisiones de planificación o elaboración del propio servicio.
Asimismo, agradeceríamos conocer los criterios utilizados para determinar las cantidades servidas a los diferentes grupos de edad.
4. Calidad de las elaboraciones y utilización de productos integrales
Consideramos especialmente conveniente revisar la frecuencia y forma de utilización de determinados productos, entre ellos los cereales integrales.
No cuestionamos su presencia en el menú cuando corresponda conforme a los criterios nutricionales establecidos. Sin embargo, cuando determinadas preparaciones aparecen con una frecuencia elevada o de forma reiterada, consideramos razonable preguntarse si existe margen para una mayor variedad sin dejar de cumplir los requisitos nutricionales.
Por ello, solicitamos que se revise la planificación de estos productos y que se valore si existe margen para mejorar la variedad y aceptación de las elaboraciones.
Del mismo modo, consideramos necesario revisar determinadas preparaciones de pescado y otros alimentos cuya presentación o elaboración puede dificultar especialmente su consumo por parte de los alumnos más pequeños.
5. Diferencias entre la alimentación del alumnado y la del personal del centro
Varias familias han recibido de sus hijos comentarios relativos a que, en determinadas ocasiones, el personal del centro dispone de platos diferentes a los incluidos en el menú del alumnado y que estos parecen resultar más atractivos para los niños.
Entendemos que pueden existir circunstancias organizativas que expliquen que se disponga de determinados alimentos para el personal, por lo que no queremos prejuzgar el motivo ni cuestionar la gestión del servicio sin conocerlo.
No obstante, consideramos razonable solicitar una aclaración al respecto, especialmente cuando los alumnos perciben que existen determinados platos que no se les ofrecen.
En particular, agradeceríamos que se explicase cuál es el criterio seguido en estos casos y si, como se ha indicado a algunas familias, dichos alimentos proceden de excedentes de servicios anteriores.
Consideramos que una explicación clara sobre este punto contribuiría a evitar percepciones de trato desigual que entendemos que deben evitarse en un servicio destinado al alumnado.
6. Información y participación de las familias
Consideramos conveniente mejorar los mecanismos mediante los cuales las familias pueden conocer y comprender los criterios que rigen el servicio de comedor.
La normativa vigente contempla, además, obligaciones de información sobre los menús y sus características, por lo que consideramos razonable que exista transparencia suficiente no solo respecto de qué se sirve, sino también respecto de los criterios generales que justifican su planificación.
Por ello, solicitamos que se valore establecer un cauce de comunicación que permita a las familias trasladar observaciones sobre el servicio y que estas puedan ser valoradas conjuntamente por el centro y, cuando corresponda, por la empresa responsable del comedor.
Asimismo, solicitamos que se garantice que las familias que lo deseen puedan acceder efectivamente a la prueba del menú, previa solicitud y en unas condiciones y con una antelación que permitan hacerlo de manera real y no meramente teórica.
7. Desayuno de los alumnos de ampliación
Consideramos asimismo necesario incluir dentro de esta revisión el servicio de desayuno ofrecido a los alumnos que utilizan la ampliación horaria, al haberse trasladado por las familias preocupaciones relacionadas con aspectos similares a los planteados respecto del comedor.
Por ello, solicitamos que los criterios de composición, variedad, calidad, cantidades y aceptación aplicados a este servicio sean igualmente revisados y aclarados, dentro de los mismos principios de alimentación saludable, suficiente, variada y adecuada a las edades de los alumnos.
8. Reconocimiento al personal del servicio
Queremos dejar expresamente claro que esta solicitud no constituye una crítica al personal de cocina o comedor.
Las familias reconocemos el trabajo, dedicación y profesionalidad que históricamente ha demostrado el personal encargado del servicio, y somos conscientes de la complejidad que supone atender diariamente a un número elevado de alumnos.
La presente solicitud se dirige a los criterios de planificación, organización, elaboración y gestión del servicio, especialmente a raíz de los cambios producidos en los últimos cursos, y no pretende cuestionar la profesionalidad ni el esfuerzo de las personas que trabajan directamente con nuestros hijos.
Precisamente por ello, consideramos que una revisión adecuada de los criterios del servicio puede contribuir a que su trabajo siga ofreciendo a los alumnos la calidad que las familias hemos venido valorando históricamente.
POR TODO LO ANTERIOR, SOLICITAMOS:
Que la Dirección revise el funcionamiento actual del servicio de comedor, especialmente en lo relativo a composición, variedad, calidad, cantidades y aceptación de los menús.
Que se informe a las familias de los criterios nutricionales y organizativos actualmente aplicados y de los cambios introducidos como consecuencia de la normativa vigente.
Que se aclare qué aspectos del menú vienen directamente exigidos por la normativa y cuáles responden a decisiones adoptadas por el centro o por la empresa responsable del servicio.
Que se aclare expresamente el criterio utilizado respecto de las cantidades y, en particular, qué actuación se establece tanto cuando un alumno se queda con hambre como cuando manifiesta estar saciado.
Que, en caso de existir una obligación de consumir una cantidad mínima determinada de los platos, se informe de su fundamento, alcance y criterio de aplicación.
Que se revise la calidad, variedad, elaboración y presentación de determinados platos que están generando un rechazo reiterado entre una parte del alumnado, buscando alternativas que permitan cumplir los requisitos nutricionales sin menoscabar la aceptación y calidad gastronómica del menú.
Que se aclare el criterio seguido respecto de los platos ofrecidos al personal del centro que no forman parte del menú previsto para el alumnado.
Que se valore la creación o mejora de un cauce estable de comunicación y participación de las familias respecto del servicio de comedor.
Que se facilite a las familias una respuesta a las cuestiones planteadas y, en la medida de lo posible, se informe de las medidas o revisiones que el centro considere oportuno adoptar.
Que se revise igualmente el servicio de desayuno de los alumnos que utilizan la ampliación horaria, aplicando los mismos criterios de calidad, variedad, cantidades y adecuación nutricional.
Las familias que suscribimos esta petición queremos insistir en que nuestro objetivo es mejorar el servicio, no generar un conflicto con el centro. Consideramos que familias, colegio y personal del comedor compartimos el mismo objetivo fundamental: que nuestros hijos e hijas reciban una alimentación saludable, suficiente, variada y de calidad durante su jornada escolar.
Precisamente por la importancia que tiene el comedor en el bienestar diario del alumnado, consideramos que las preocupaciones expresadas merecen ser analizadas de manera conjunta y recibir una respuesta clara y fundamentada.
Confiamos en que esta petición sea recibida como una oportunidad para revisar aquellos aspectos que puedan mejorarse y para recuperar el nivel de satisfacción que las familias hemos experimentado históricamente con el servicio.
En caso de que las cuestiones planteadas no puedan ser suficientemente aclaradas o resueltas mediante los cauces ordinarios del centro, las familias valoraremos, de forma conjunta, los cauces administrativos y de participación que correspondan.

142
El problema
Las familias de GSD El Escorial solicitamos una revisión del servicio de comedor y de los criterios aplicados actualmente a los menús y cantidades servidas.
Las familias que suscribimos esta petición queremos trasladar a la Dirección del centro nuestra preocupación respecto de determinados aspectos del actual funcionamiento del servicio de comedor escolar.
La presente solicitud surge ante las preocupaciones manifestadas por distintas familias en relación con los cambios introducidos en los menús y con la experiencia que están trasladando numerosos alumnos. Somos conscientes de que la elaboración y gestión de un comedor escolar para un número elevado de alumnos constituye una tarea compleja y de que el servicio debe adaptarse a las exigencias nutricionales y de sostenibilidad establecidas por la normativa vigente.
Precisamente por ello, consideramos importante distinguir entre aquello que viene estrictamente determinado por la normativa y aquellas decisiones relativas a la planificación, selección, combinación, elaboración y presentación de los platos que permiten ofrecer un menú que, además de cumplir los requisitos nutricionales, resulte variado, atractivo, de calidad y adecuado a las diferentes edades.
Nuestro objetivo no es cuestionar la necesidad de ofrecer una alimentación saludable y equilibrada. Al contrario, compartimos plenamente ese objetivo. Lo que solicitamos es que se revise si el modo en que actualmente se está aplicando el servicio permite alcanzarlo de la mejor manera posible.
1. Composición, variedad, calidad y aceptación de los menús
Durante los últimos meses se han producido cambios en la composición de los menús que están generando preocupación entre las familias.
Las observaciones trasladadas por los alumnos se refieren de manera reiterada a determinados platos que consideran poco atractivos, poco sabrosos o difíciles de comer, así como a una menor variedad percibida respecto de cursos anteriores.
Entendemos que una alimentación saludable puede y debe incluir verduras, legumbres, cereales integrales, pescado y otras fuentes de proteína vegetal. No cuestionamos la incorporación de estos alimentos ni la necesidad de adaptar el menú a los criterios nutricionales actuales.
Lo que consideramos necesario revisar es cómo se están elaborando y combinando estos alimentos, puesto que el cumplimiento de unos determinados criterios nutricionales no debería implicar necesariamente que los platos resulten poco atractivos o sean sistemáticamente rechazados por una parte significativa del alumnado.
Consideramos especialmente importante que las adaptaciones necesarias puedan realizarse manteniendo unos estándares adecuados de calidad, variedad, sabor, presentación y aceptación por parte de los niños y adolescentes.
Asimismo, consideramos conveniente que, dentro del cumplimiento de los criterios nutricionales vigentes, se preserve y potencie un modelo de alimentación basado en los principios propios de la dieta mediterránea, con presencia adecuada y variada de alimentos frescos, legumbres, verduras, frutas, pescado, huevos, carnes y preparaciones culinarias tradicionales.
2. Cantidades: tanto alumnos que se quedan con hambre como alumnos a los que se obliga a seguir comiendo
Existe también preocupación respecto de las cantidades servidas y de los criterios utilizados para determinar cuánto debe consumir cada alumno.
Esta cuestión presenta, además, dos situaciones diferentes que consideramos necesario abordar conjuntamente.
Por un lado, algunas familias han recibido de sus hijos comentarios relativos a que determinadas raciones resultan insuficientes y que, en determinadas ocasiones, se quedan con hambre.
Por otro, se ha trasladado también la situación contraria: alumnos que manifiestan encontrarse saciados y a los que, sin embargo, se les exige continuar comiendo o alcanzar una determinada cantidad del plato.
Consideramos que ambas situaciones deben ser objeto de revisión. El objetivo del comedor debería ser proporcionar una alimentación suficiente y nutricionalmente adecuada, pero también respetar las circunstancias y necesidades de los alumnos y, especialmente, sus señales de hambre y saciedad.
Consideramos especialmente importante que estos criterios se apliquen teniendo en cuenta que se trata de una población infantil y adolescente, con necesidades, hábitos y capacidades de ingesta diferentes de las de un adulto. El fomento de hábitos saludables no debería confundirse con la imposición de unas pautas de ingesta propias de personas sometidas a una dieta terapéutica o a unas necesidades nutricionales específicas.
Por ello, solicitamos que se aclare:
cómo se determinan actualmente las cantidades servidas;
si existen criterios diferentes en función de la edad;
qué actuación se establece cuando un alumno manifiesta que continúa teniendo hambre;
qué actuación se establece cuando un alumno manifiesta que está saciado;
y si existe alguna instrucción que obligue a los alumnos a consumir una cantidad mínima determinada de cada plato.
En caso de existir esta última instrucción, solicitamos conocer su fundamento y el criterio concreto en el que se basa.
3. Normativa aplicable y margen de actuación del centro
Se ha trasladado a algunas familias que determinados cambios en los menús y en las cantidades responden directamente a “la normativa”.
Las familias entendemos y apoyamos que el centro cumpla escrupulosamente la normativa aplicable. No obstante, consideramos importante diferenciar entre:
los requisitos que la normativa establece de forma obligatoria;
los criterios que permiten cierto margen de decisión;
y las decisiones concretas adoptadas por el centro o por la empresa responsable del servicio.
La normativa vigente establece determinados criterios sobre composición, frecuencias de grupos de alimentos, técnicas culinarias y características nutricionales de los menús, pero consideramos que su cumplimiento no debería interpretarse como que existe una única forma posible de elaborar los platos.
Por ello, solicitamos que se nos informe de los criterios nutricionales y organizativos que han motivado los principales cambios introducidos en el menú, así como de aquellos aspectos que corresponden a decisiones de planificación o elaboración del propio servicio.
Asimismo, agradeceríamos conocer los criterios utilizados para determinar las cantidades servidas a los diferentes grupos de edad.
4. Calidad de las elaboraciones y utilización de productos integrales
Consideramos especialmente conveniente revisar la frecuencia y forma de utilización de determinados productos, entre ellos los cereales integrales.
No cuestionamos su presencia en el menú cuando corresponda conforme a los criterios nutricionales establecidos. Sin embargo, cuando determinadas preparaciones aparecen con una frecuencia elevada o de forma reiterada, consideramos razonable preguntarse si existe margen para una mayor variedad sin dejar de cumplir los requisitos nutricionales.
Por ello, solicitamos que se revise la planificación de estos productos y que se valore si existe margen para mejorar la variedad y aceptación de las elaboraciones.
Del mismo modo, consideramos necesario revisar determinadas preparaciones de pescado y otros alimentos cuya presentación o elaboración puede dificultar especialmente su consumo por parte de los alumnos más pequeños.
5. Diferencias entre la alimentación del alumnado y la del personal del centro
Varias familias han recibido de sus hijos comentarios relativos a que, en determinadas ocasiones, el personal del centro dispone de platos diferentes a los incluidos en el menú del alumnado y que estos parecen resultar más atractivos para los niños.
Entendemos que pueden existir circunstancias organizativas que expliquen que se disponga de determinados alimentos para el personal, por lo que no queremos prejuzgar el motivo ni cuestionar la gestión del servicio sin conocerlo.
No obstante, consideramos razonable solicitar una aclaración al respecto, especialmente cuando los alumnos perciben que existen determinados platos que no se les ofrecen.
En particular, agradeceríamos que se explicase cuál es el criterio seguido en estos casos y si, como se ha indicado a algunas familias, dichos alimentos proceden de excedentes de servicios anteriores.
Consideramos que una explicación clara sobre este punto contribuiría a evitar percepciones de trato desigual que entendemos que deben evitarse en un servicio destinado al alumnado.
6. Información y participación de las familias
Consideramos conveniente mejorar los mecanismos mediante los cuales las familias pueden conocer y comprender los criterios que rigen el servicio de comedor.
La normativa vigente contempla, además, obligaciones de información sobre los menús y sus características, por lo que consideramos razonable que exista transparencia suficiente no solo respecto de qué se sirve, sino también respecto de los criterios generales que justifican su planificación.
Por ello, solicitamos que se valore establecer un cauce de comunicación que permita a las familias trasladar observaciones sobre el servicio y que estas puedan ser valoradas conjuntamente por el centro y, cuando corresponda, por la empresa responsable del comedor.
Asimismo, solicitamos que se garantice que las familias que lo deseen puedan acceder efectivamente a la prueba del menú, previa solicitud y en unas condiciones y con una antelación que permitan hacerlo de manera real y no meramente teórica.
7. Desayuno de los alumnos de ampliación
Consideramos asimismo necesario incluir dentro de esta revisión el servicio de desayuno ofrecido a los alumnos que utilizan la ampliación horaria, al haberse trasladado por las familias preocupaciones relacionadas con aspectos similares a los planteados respecto del comedor.
Por ello, solicitamos que los criterios de composición, variedad, calidad, cantidades y aceptación aplicados a este servicio sean igualmente revisados y aclarados, dentro de los mismos principios de alimentación saludable, suficiente, variada y adecuada a las edades de los alumnos.
8. Reconocimiento al personal del servicio
Queremos dejar expresamente claro que esta solicitud no constituye una crítica al personal de cocina o comedor.
Las familias reconocemos el trabajo, dedicación y profesionalidad que históricamente ha demostrado el personal encargado del servicio, y somos conscientes de la complejidad que supone atender diariamente a un número elevado de alumnos.
La presente solicitud se dirige a los criterios de planificación, organización, elaboración y gestión del servicio, especialmente a raíz de los cambios producidos en los últimos cursos, y no pretende cuestionar la profesionalidad ni el esfuerzo de las personas que trabajan directamente con nuestros hijos.
Precisamente por ello, consideramos que una revisión adecuada de los criterios del servicio puede contribuir a que su trabajo siga ofreciendo a los alumnos la calidad que las familias hemos venido valorando históricamente.
POR TODO LO ANTERIOR, SOLICITAMOS:
Que la Dirección revise el funcionamiento actual del servicio de comedor, especialmente en lo relativo a composición, variedad, calidad, cantidades y aceptación de los menús.
Que se informe a las familias de los criterios nutricionales y organizativos actualmente aplicados y de los cambios introducidos como consecuencia de la normativa vigente.
Que se aclare qué aspectos del menú vienen directamente exigidos por la normativa y cuáles responden a decisiones adoptadas por el centro o por la empresa responsable del servicio.
Que se aclare expresamente el criterio utilizado respecto de las cantidades y, en particular, qué actuación se establece tanto cuando un alumno se queda con hambre como cuando manifiesta estar saciado.
Que, en caso de existir una obligación de consumir una cantidad mínima determinada de los platos, se informe de su fundamento, alcance y criterio de aplicación.
Que se revise la calidad, variedad, elaboración y presentación de determinados platos que están generando un rechazo reiterado entre una parte del alumnado, buscando alternativas que permitan cumplir los requisitos nutricionales sin menoscabar la aceptación y calidad gastronómica del menú.
Que se aclare el criterio seguido respecto de los platos ofrecidos al personal del centro que no forman parte del menú previsto para el alumnado.
Que se valore la creación o mejora de un cauce estable de comunicación y participación de las familias respecto del servicio de comedor.
Que se facilite a las familias una respuesta a las cuestiones planteadas y, en la medida de lo posible, se informe de las medidas o revisiones que el centro considere oportuno adoptar.
Que se revise igualmente el servicio de desayuno de los alumnos que utilizan la ampliación horaria, aplicando los mismos criterios de calidad, variedad, cantidades y adecuación nutricional.
Las familias que suscribimos esta petición queremos insistir en que nuestro objetivo es mejorar el servicio, no generar un conflicto con el centro. Consideramos que familias, colegio y personal del comedor compartimos el mismo objetivo fundamental: que nuestros hijos e hijas reciban una alimentación saludable, suficiente, variada y de calidad durante su jornada escolar.
Precisamente por la importancia que tiene el comedor en el bienestar diario del alumnado, consideramos que las preocupaciones expresadas merecen ser analizadas de manera conjunta y recibir una respuesta clara y fundamentada.
Confiamos en que esta petición sea recibida como una oportunidad para revisar aquellos aspectos que puedan mejorarse y para recuperar el nivel de satisfacción que las familias hemos experimentado históricamente con el servicio.
En caso de que las cuestiones planteadas no puedan ser suficientemente aclaradas o resueltas mediante los cauces ordinarios del centro, las familias valoraremos, de forma conjunta, los cauces administrativos y de participación que correspondan.

Los destinatarios de la petición
Opiniones de firmantes
Actualizaciones de la petición
Compartir esta petición
Petición creada en 14 de septiembre de 2026