

Solicita una playa canina segura en Mataró
El problema

🐾 POR UNA PLAYA CANINA SEGURA, SUFICIENTE Y ADECUADA PARA MATARÓ
Mataró necesita una playa para perros que sea realmente segura, suficiente y adecuada para las necesidades de sus ciudadanos y de sus animales.
Nuestra ciudad cuenta con alrededor de 15.000 perros y, durante la temporada de baño, la playa canina de Ponent constituye el espacio específicamente habilitado para facilitar el acceso a la playa de las personas acompañadas de perros. Sin embargo, se trata de un espacio de aproximadamente 1.000 m² y con una capacidad recomendada de unos 40 perros.
¿Es suficiente este espacio para una ciudad con esta realidad?
Uno de los principales problemas es su delimitación. Actualmente, la zona está delimitada mediante un sistema ligero de cuerda que no constituye una barrera física eficaz para todos los perros. Un perro puede saltar, pasar por debajo o atravesar una delimitación de este tipo y acceder al paseo, a otras zonas de la playa o incluso a la carretera colindante donde pueda producirse una situación de peligro.
No todos los perros reaccionan igual ante un estímulo inesperado. Un animal asustado puede utilizar la huida como mecanismo de seguridad. Precisamente por ello, una delimitación segura no es una cuestión estética: es una cuestión de prevención.
Además, durante la temporada de baño, a las personas que vamos acompañadas de perros se nos prohíbe acceder con ellos a otras playas, lo que hace que la playa canina de Ponent sea uno de los pocos espacios donde podemos disfrutar del litoral con nuestros animales.
Si un perro consigue salir de la zona delimitada y acceder a una playa colindante donde su presencia no está permitida, su responsable puede exponerse a una sanción. Consideramos que esto hace todavía más importante que el espacio habilitado cuente con unas condiciones de seguridad adecuadas.
El Ayuntamiento nos ha respondido que las características de la delimitación están condicionadas por la normativa de Costas. Entendemos que el litoral está sujeto a una normativa específica. Precisamente por ello pedimos que se estudien y expliquen qué soluciones técnicamente viables y compatibles con dicha normativa pueden mejorar la seguridad del espacio.
Otro problema es la presencia de actividad pesquera en las proximidades. Anzuelos, hilos, plomos y otros elementos de pesca pueden representar un riesgo para los perros. El propio Ayuntamiento reconoce esta posibilidad y señala que realiza revisiones y tareas de limpieza, incluyendo el uso de medios magnéticos para localizar y retirar posibles elementos metálicos.
Valoramos estas tareas, pero consideramos necesario actuar también desde la prevención del riesgo. No pedimos prohibir la pesca en todo el litoral. Pedimos estudiar medidas específicas para reducir sus riesgos en el entorno de la playa canina y una coordinación efectiva entre las administraciones competentes.
También queremos cuestionar una situación que consideramos difícil de entender. Cuando planteamos que este espacio, limitado a aproximadamente 1.000 m² y con una capacidad recomendada de unos 40 perros, debería estar gestionado prioritariamente para cumplir esa finalidad, el Ayuntamiento responde que, al ser un espacio público, no puede impedir el acceso a personas que no llevan perro.
La cuestión es sencilla: si a las personas acompañadas de perros se nos restringe el acceso al resto de playas precisamente para proteger y ordenar los usos del litoral, ¿por qué en el único espacio específicamente habilitado para poder estar con nuestros perros no se puede aplicar ningún criterio que priorice su finalidad?
No estamos pidiendo una playa privada ni pretendemos excluir arbitrariamente a nadie. Pedimos que se explique cómo se puede garantizar el uso efectivo de este espacio por parte de las personas acompañadas de perros cuando cualquier persona, tenga o no tenga perro, puede ocuparlo.
Y esta cuestión adquiere todavía más importancia cuando el espacio es tan reducido y existe una capacidad recomendada de unos 40 perros. Si el espacio habilitado para una finalidad concreta puede ser utilizado indistintamente por quienes necesitan esa finalidad y por quienes no la necesitan, ¿cómo se garantiza que siga cumpliendo realmente su función?
Una ciudad con alrededor de 15.000 perros dispone durante la temporada de un único espacio de aproximadamente 1.000 m². No afirmamos que todos esos perros vayan a utilizarlo simultáneamente, pero sí creemos que esta realidad debe tenerse en cuenta al planificar el espacio público y valorar si sus dimensiones, capacidad, ubicación y condiciones actuales responden adecuadamente a las necesidades existentes.
La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece que los municipios deben determinar lugares específicamente habilitados para el esparcimiento de animales de compañía, particularmente de los perros, y establece la cooperación y colaboración de las administraciones públicas en materia de protección y bienestar animal.
La misma ley establece también para las personas responsables de los animales la obligación de adoptar las medidas necesarias para evitar su huida.
Por ello consideramos razonable que, además de exigir responsabilidad a quienes tenemos animales, se trabaje para que los espacios públicos específicamente habilitados para ellos sean lo más seguros y adecuados posible.
NO PEDIMOS PRIVILEGIOS.
No pedimos una playa privada.
No pedimos prohibir la pesca en todo Mataró.
No pedimos incumplir la normativa de Costas.
Pedimos una delimitación físicamente segura y adecuada; medidas preventivas para reducir el riesgo derivado de anzuelos, hilos y otros elementos de pesca; coordinación entre las administraciones competentes; una revisión de la capacidad y dimensiones del espacio; medidas que permitan compatibilizar su carácter público con su finalidad específica para personas acompañadas de perros; y estudiar alternativas de ampliación o mejora si el espacio actual resulta insuficiente.
Cuando hemos trasladado estas cuestiones al Ayuntamiento, las respuestas recibidas han derivado cada problema hacia una explicación distinta: la delimitación está condicionada por Costas; la regulación de la pesca corresponde a otras administraciones; y el acceso de personas sin perro se justifica por tratarse de un espacio público.
Pero estas respuestas dejan abierta la cuestión fundamental:
¿QUÉ SOLUCIONES PUEDE IMPULSAR EL AYUNTAMIENTO, DENTRO DE SUS COMPETENCIAS Y EN COORDINACIÓN CON LAS ADMINISTRACIONES CORRESPONDIENTES, PARA QUE LA PLAYA CANINA SEA REALMENTE SEGURA Y ADECUADA?
No queremos enfrentamientos. Queremos soluciones.
La playa canina de Mataró fue creada precisamente para facilitar que las personas pudieran disfrutar de la playa acompañadas de sus perros. Ahora pedimos que ese espacio evolucione y se adapte a las necesidades reales de quienes lo utilizan.
Una playa canina no debería ser simplemente un espacio delimitado sobre la arena.
Debe ser un espacio seguro, suficiente y gestionado teniendo en cuenta las necesidades reales de las personas y de los animales que lo utilizan.
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El problema

🐾 POR UNA PLAYA CANINA SEGURA, SUFICIENTE Y ADECUADA PARA MATARÓ
Mataró necesita una playa para perros que sea realmente segura, suficiente y adecuada para las necesidades de sus ciudadanos y de sus animales.
Nuestra ciudad cuenta con alrededor de 15.000 perros y, durante la temporada de baño, la playa canina de Ponent constituye el espacio específicamente habilitado para facilitar el acceso a la playa de las personas acompañadas de perros. Sin embargo, se trata de un espacio de aproximadamente 1.000 m² y con una capacidad recomendada de unos 40 perros.
¿Es suficiente este espacio para una ciudad con esta realidad?
Uno de los principales problemas es su delimitación. Actualmente, la zona está delimitada mediante un sistema ligero de cuerda que no constituye una barrera física eficaz para todos los perros. Un perro puede saltar, pasar por debajo o atravesar una delimitación de este tipo y acceder al paseo, a otras zonas de la playa o incluso a la carretera colindante donde pueda producirse una situación de peligro.
No todos los perros reaccionan igual ante un estímulo inesperado. Un animal asustado puede utilizar la huida como mecanismo de seguridad. Precisamente por ello, una delimitación segura no es una cuestión estética: es una cuestión de prevención.
Además, durante la temporada de baño, a las personas que vamos acompañadas de perros se nos prohíbe acceder con ellos a otras playas, lo que hace que la playa canina de Ponent sea uno de los pocos espacios donde podemos disfrutar del litoral con nuestros animales.
Si un perro consigue salir de la zona delimitada y acceder a una playa colindante donde su presencia no está permitida, su responsable puede exponerse a una sanción. Consideramos que esto hace todavía más importante que el espacio habilitado cuente con unas condiciones de seguridad adecuadas.
El Ayuntamiento nos ha respondido que las características de la delimitación están condicionadas por la normativa de Costas. Entendemos que el litoral está sujeto a una normativa específica. Precisamente por ello pedimos que se estudien y expliquen qué soluciones técnicamente viables y compatibles con dicha normativa pueden mejorar la seguridad del espacio.
Otro problema es la presencia de actividad pesquera en las proximidades. Anzuelos, hilos, plomos y otros elementos de pesca pueden representar un riesgo para los perros. El propio Ayuntamiento reconoce esta posibilidad y señala que realiza revisiones y tareas de limpieza, incluyendo el uso de medios magnéticos para localizar y retirar posibles elementos metálicos.
Valoramos estas tareas, pero consideramos necesario actuar también desde la prevención del riesgo. No pedimos prohibir la pesca en todo el litoral. Pedimos estudiar medidas específicas para reducir sus riesgos en el entorno de la playa canina y una coordinación efectiva entre las administraciones competentes.
También queremos cuestionar una situación que consideramos difícil de entender. Cuando planteamos que este espacio, limitado a aproximadamente 1.000 m² y con una capacidad recomendada de unos 40 perros, debería estar gestionado prioritariamente para cumplir esa finalidad, el Ayuntamiento responde que, al ser un espacio público, no puede impedir el acceso a personas que no llevan perro.
La cuestión es sencilla: si a las personas acompañadas de perros se nos restringe el acceso al resto de playas precisamente para proteger y ordenar los usos del litoral, ¿por qué en el único espacio específicamente habilitado para poder estar con nuestros perros no se puede aplicar ningún criterio que priorice su finalidad?
No estamos pidiendo una playa privada ni pretendemos excluir arbitrariamente a nadie. Pedimos que se explique cómo se puede garantizar el uso efectivo de este espacio por parte de las personas acompañadas de perros cuando cualquier persona, tenga o no tenga perro, puede ocuparlo.
Y esta cuestión adquiere todavía más importancia cuando el espacio es tan reducido y existe una capacidad recomendada de unos 40 perros. Si el espacio habilitado para una finalidad concreta puede ser utilizado indistintamente por quienes necesitan esa finalidad y por quienes no la necesitan, ¿cómo se garantiza que siga cumpliendo realmente su función?
Una ciudad con alrededor de 15.000 perros dispone durante la temporada de un único espacio de aproximadamente 1.000 m². No afirmamos que todos esos perros vayan a utilizarlo simultáneamente, pero sí creemos que esta realidad debe tenerse en cuenta al planificar el espacio público y valorar si sus dimensiones, capacidad, ubicación y condiciones actuales responden adecuadamente a las necesidades existentes.
La Ley 7/2023, de protección de los derechos y el bienestar de los animales, establece que los municipios deben determinar lugares específicamente habilitados para el esparcimiento de animales de compañía, particularmente de los perros, y establece la cooperación y colaboración de las administraciones públicas en materia de protección y bienestar animal.
La misma ley establece también para las personas responsables de los animales la obligación de adoptar las medidas necesarias para evitar su huida.
Por ello consideramos razonable que, además de exigir responsabilidad a quienes tenemos animales, se trabaje para que los espacios públicos específicamente habilitados para ellos sean lo más seguros y adecuados posible.
NO PEDIMOS PRIVILEGIOS.
No pedimos una playa privada.
No pedimos prohibir la pesca en todo Mataró.
No pedimos incumplir la normativa de Costas.
Pedimos una delimitación físicamente segura y adecuada; medidas preventivas para reducir el riesgo derivado de anzuelos, hilos y otros elementos de pesca; coordinación entre las administraciones competentes; una revisión de la capacidad y dimensiones del espacio; medidas que permitan compatibilizar su carácter público con su finalidad específica para personas acompañadas de perros; y estudiar alternativas de ampliación o mejora si el espacio actual resulta insuficiente.
Cuando hemos trasladado estas cuestiones al Ayuntamiento, las respuestas recibidas han derivado cada problema hacia una explicación distinta: la delimitación está condicionada por Costas; la regulación de la pesca corresponde a otras administraciones; y el acceso de personas sin perro se justifica por tratarse de un espacio público.
Pero estas respuestas dejan abierta la cuestión fundamental:
¿QUÉ SOLUCIONES PUEDE IMPULSAR EL AYUNTAMIENTO, DENTRO DE SUS COMPETENCIAS Y EN COORDINACIÓN CON LAS ADMINISTRACIONES CORRESPONDIENTES, PARA QUE LA PLAYA CANINA SEA REALMENTE SEGURA Y ADECUADA?
No queremos enfrentamientos. Queremos soluciones.
La playa canina de Mataró fue creada precisamente para facilitar que las personas pudieran disfrutar de la playa acompañadas de sus perros. Ahora pedimos que ese espacio evolucione y se adapte a las necesidades reales de quienes lo utilizan.
Una playa canina no debería ser simplemente un espacio delimitado sobre la arena.
Debe ser un espacio seguro, suficiente y gestionado teniendo en cuenta las necesidades reales de las personas y de los animales que lo utilizan.
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Petición creada en 25 de septiembre de 2026