

El 17 de agosto de 2020 se inició la liquidación de la Empresa Pública de Ferrocarriles FEEP EP y según Decreto Ejecutivo 1123, con la extinción de la empresa, la infraestructura ferroviaria pasará a manos del Ministerio de Turismo quien decidirá su destino, considerando que no tiene la experiencia ni el conocimiento para hacerlo.
Al extinguirse la empresa y el despido masivo de los últimos trabajadores, se detiene el funcionamiento y mantenimiento mecánico del ferrocarril, las locomotoras dejarán de funcionar y al no recibir mantenimiento, pronto se convertirán en chatarra...
El gobierno habla de una alianza público privada (APP) pero cómo intenta negociar una empresa "quebrada y no rentable" que además posee deudas con los trabajadores?, sin embargo, existen en este momento al menos 6 posibles interesados, pero las condiciones de negociación de esa "alianza" no están claras ni se están llevando por los medios regulares.
Siendo el ferrocarril ecuatoriano un patrimonio, debemos exigir su rehabilitación y funcionamiento sustentable manteniéndolo en manos ecuatorianas, pero con normativa clara y exigiendo una administración honesta y socialmente responsable, de él dependen los emprendimientos comunitarios a lo largo de la ruta, las comunidades y poblados que en este momento no tienen otro modo de sustento, miles de familias ecuatorianas cuyo futuro depende ahora de la decisión e intereses del gobierno de turno.