Rehabilitación infantil pública para una vida digna en Yucatán

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El gobierno de Yucatán decidió recortar el subsidio que daba al CRIT, dejando a niños y niñas con discapacidad sin alternativas de rehabilitación integral. Un grupo de padres lucha porque el gobierno brinde una alternativa pública para sus hijos e hijas.

La rehabilitación de niños y niñas con daño neurológico es algo muy complejo y multidimensional, al igual que la afectación de origen. Hablamos de parálisis cerebral, distrofia muscular de Duchenne, mielomeningocele o síndrome de West, entre otros. No hay dos niños iguales ni dos discapacidades iguales.

Hasta julio de 2019 la rehabilitación integral infantil en Yucatán se ofrecía a través del CRIT Yucatán, con el donativo de 44 millones de pesos anuales que daba el Gobierno de Yucatán. Sin embargo, tras la negativa del actual Gobierno de renovar dicho donativo, el 12 de julio de 2019  se dejó de ofrecer el servicio integral que existía.

En estos dos meses, hemos visto que ha habido un drástico recorte de los servicios provocando el desmantelamiento del modelo de atención integral. Han reducido a más de la mitad el personal; se han perdido especialidades como ortopedia, pediatría, genética o nutrición, han cerrado gran parte de sus instalaciones y ya no ofrecen pruebas diagnósticas, aparatos ortopédicos o cirugías.

Ante este panorama, vemos peligrar el desarrollo de nuestra hijas e hijos y tememos que al no estar recibiendo los mismos servicios de salud y rehabilitación que antes, les pueda afectar de manera irreparable en el camino hacia su autonomía.

Hemos buscado otras alternativas para su rehabilitación en Yucatán sin obtener éxito; el Gobierno no ofrece por el momento una atención de las mismas características y que cubra las necesidades reales de nuestras hijas e hijos. El servicio público del Gobierno a través del CREE no está especializado en Rehabilitación Infantil. 

En el sector privado tampoco existe una atención integral y las sesiones de terapias individuales tienen un costo aproximado de 400 pesos cada una, un precio que resulta excesivo para la mayoría de las familias.

Yo, como madre, estoy preocupada por la atención de mi hija. Criar a una niña con discapacidad neuromotora no era algo que estuviera en mis planes. La rehabilitación de niños con daño neurológico es algo muy complejo y multidimensional, al igual que la afectación de origen. No sólo se trata de caminar, se trata de que todo el sistema nervioso aprenda a funcionar de manera autónoma para poder sobrevivir. 

Todas estas cuestiones son las que mi hija necesita, para así, tras miles de horas de terapias y consultas, poder lograr ser un ser humano autónomo con una vida digna y no una adulta dependiente de asistencia social.

Somos muchas madres y padres de familia más que estamos buscando que se respete el derecho a una vida digna de nuestros hijos e hijas.

Les comparto una pequeña historia de una familia más:

Mi hijo Eliam tiene 4 años y medio y tiene Síndrome de West y Parálisis cerebral. 

Al cumplir 6 meses empezamos a notar movimientos extraños en su cuerpo acompañados de llantos, por lo que fuimos con muchos médicos hasta que nos dijeron que eran espasmos convulsivos, los primeros síntomas del Síndrome de West. Eliam perdió toda la fuerza en su cuerpo, se le quedó la mirada fija y perdió la sonrisa. Ahí fue cuando los doctores nos recomendaron tomar terapias y nos inscribimos al CREE.

Enseguida empezamos con las terapias de estimulación temprana y así estuvimos un año, pero al no ver avances su médico nos dijo que mejor nos fuéramos a casa a descansar porque no había muchas probabilidades. En ese momento nos hablaron del CRIT, en cuya lista de espera llevábamos meses.

Desde la primera cita en el CRIT nos explicaron todo lo que se necesitaba trabajar con él en cuanto a terapias y consultas con especialistas y ahí es cuando nos devolvieron la esperanza.

Cuando empezó en el CRIT, Eliam era un niño totalmente dependiente, sin embargo con todas sus terapias físicas, terapia de CEMS, terapia ocupacional, terapia de lenguaje y tanque, Eliam fue teniendo muchos avances. 

Eliam necesita realizarse un estudio de electroencefalograma cada 6 meses para monitorear sus convulsiones, en el CRIT no pagábamos nada y ahora, por los recortes presupuestales, tendremos que pagar unos 2.500 pesos.

El CRIT también le pagó durante meses un medicamento para reducir la convulsiones cuyo costo es de 1200 pesos. Después de 3 años aquí mi hijo ha logrado muchas mejoras, ya sonríe, es más independiente, come solo y logra sentarse, sabe decir más de 15 palabras y gracias al consejo que me dieron, Eliam va a una escuela pública regular y fue lo mejor que pude hacer por él porque está incluido con otros niños de su edad” -  Zulemy Jannel Pérez Flota, madre de Eliam Gómez Pérez

Para resolver esta cuestión, solicitamos al Gobierno del Estado de Yucatán que se comprometa a cumplir con sus obligaciones como garante de Derechos Humanos y que ofrezca una alternativa real ya, con la urgencia que la delicada situación requiere, para no dejar en situación de abandono a nuestras hijas e hijos con discapacidad. Que incorpore en el Presupuesto de Egresos del Estado de Yucatán para el ejercicio fiscal 2020 una partida presupuestaria suficiente que garantice el derecho a la habilitación y rehabilitación de niñas, niños y adolescentes a través de un servicio de atención integral de calidad gratuito o a precios accesibles.

En Yucatán no puede haber paz mientras haya discriminación y exclusión social.