Regular la profesión de masajista en Tucumán

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La causa

Los masajistas y quiromasajistas de la provincia de Tucumán trabajamos a diario con compromiso y dedicación para promover el bienestar, la relajación y la calidad de vida de nuestra comunidad. Sin embargo, nuestra labor no cuenta actualmente con un marco legal propio que nos respalde, lo que nos deja en una situación de absoluta vulnerabilidad jurídica.

La ausencia de una regulación oficial frena nuestro desarrollo profesional y abre la puerta al intrusismo, permitiendo que personas sin la capacitación adecuada ejerzan la actividad, lo que devalúa la profesión y pone en riesgo a quienes buscan nuestros servicios. A esto se suma el constante atropello y la persecución por parte del Colegio de Kinesiólogos mediante hostigamientos y un corporativismo que busca limitar una labor independiente.

Es fundamental aclarar que el masajista se diferencia netamente del kinesiólogo y del fisioterapeuta. Nuestra disciplina se centra exclusivamente en la atención de personas sanas para la promoción del bienestar físico, la recuperación energética y la relajación. El masajista no diagnostica, no prescribe, no medica ni realiza tratamientos de rehabilitación patológica o kinesiológica exclusiva. Nuestra labor se nutre de saberes propios adquiridos en institutos de formación formal, orientados al ámbito preventivo y estético-corporal.

Históricamente, nuestra mayor vulnerabilidad ha sido la subsistencia de regímenes laborales anacrónicos y la inatingente sujeción normativa a figuras ajenas, como el histórico Estatuto del Peluquero (vinculado a la Ley Nacional Nº 20.744 de Contrato de Trabajo y convenciones colectivas de peluquería). Equiparar una disciplina corporal y de bienestar a una actividad comercial o de servicios capilares violenta nuestra independencia técnica y formación específica. Existen normativas y principios de autonomía profesional que reconocen la autogestión de los saberes laborales y la necesidad de adecuar las leyes a la realidad de cada sector productivo y de servicios, apartándonos de encuadres que no nos corresponden.

Por todo esto, los masajistas de Tucumán exigimos una ley propia. Necesitamos una normativa que nos desvincule definitivamente de normativas obsoletas y que frene los abusos de poder. Contar con un marco legal propio es un reclamo legítimo para proteger a quienes nos hemos formado adecuadamente, asegurando que nuestros gabinetes sean espacios seguros y jerarquizados.

Solicitamos a la Honorable Legislatura de la Provincia de Tucumán que trate y apruebe nuestro proyecto de ley, estableciendo un marco normativo claro, un registro propio y reglas justas para el ejercicio autónomo de nuestra profesión.

Miles de trabajadores necesitamos desarrollar nuestras actividades con integridad, profesionalidad y en paz. Tu firma es fundamental para lograr este cambio histórico. Firma esta petición y ayúdanos a conquistar la ley propia para los masajistas en Tucumán.

Los tomadores de decisiones

Silvia Elías de Pérez
Senadora Nacional

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