Neuigkeit zur PetitionPROHIBICION DE LA CAZA EN ESPAÑAUNA HISTORIA DE CAZA
Sergio Reinaldo FernándezCerdanyola del Vallès, Spanien
15.01.2015
Estimado amante de la naturaleza: Érase una vez un país llamado Estados Unidos de América, en donde antes de su descubrimiento por los europeos vivían entre 3 y 5 millones de palomas migratorias (Ectopistes migratorius). Enormes bandos, como el que describía el médico británico Cotton Mather, ocupaban una milla de ancho y volaban durante horas sobre su cabeza. Y el dibujante y naturalista John James Audubón, padre de la ornitología en Estados Unidos, describió así la migración de 1.813: "desmonté del caballo, me senté en un promontorio y empecé a anotar un punto por cada bandada que lograba avistar desde allí. En un rato me convencí de que era imposible seguir (...) El aire estaba repleto de palomas; la luz del mediodía estaba oscurecida como por un eclipse; las cagadas caían del aire de forma no muy distinta a como lo hacen los copos de nieve y el zumbido producido por el agitar de las alas tenía la capacidad de mecer los sentidos hasta adormecerme (...) Al final del día llegué a Lousville, a 55 millas, y las palomas seguían pasando en números similares, y lo siguieron haciendo durante tres días consecutivos". Aunque los indios siempre habían utilizado las palomas como alimento, la verdadera masacre comenzó en la década de 1800 por obra y gracia de los cazadores: se habían convertido en una apreciada fuente de comida y en un recurso perseguido "industrialmente" para abastecer un gran circuito comercial. FUERON CAZADAS SIN DESCANSO, DISPARADAS, CAPTURADAS EN REDES O CHAMUSCADAS EN LOS DORMIDEROS COMUNALES QUE CONSTRUÍAN EN LOS ÁRBOLES. John Audubon cuenta, al decribir los horrores de una cacería, que dos agricultores de una localidad distante unos 100 kilómetros habían llevado hasta allí 300 cerdos para engordarlos con las palomas que iban a ser sacrificadas. Para acabar de rematarlas, el ser "humano" acabó con los bosques que le servían de protección y para reproducirse. En 1.896, el último gran bando que se observó tenía unos 250.000 ejemplares, que murieron a manos de los CAZADORES a sabiendas de que era la última bandada de ese tamaño. De nada sirvieron los últimos y desesperados intentos de salvar a la paloma migratoria americana, promulgando leyes de conservación que los cazadores violaban sistemáticamente. La última paloma en morir fue MARTHA, que vivió 29 años en el zoo de Cincinnati y cuyo cuerpo se conserva en el Museo de Historia Natural de la Smithsonian Institution de Washington. Ocurrió el 1 de septiembre de 1.914. Esta es otra de tantas historias horribles en las que han participado los cazadores y sus colaboradores, una razón más para que la gente de bien, como tú, piense en el daño que puede llegar a hacer esta gente, a pesar de la "legalidad" que les proteja... Un cordial saludo.
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