
Against GendercideÍndia
28 de mar. de 2018
Saini nos cuenta también la historia de Mitu Khurana y el verdadero calvario, peligroso y deshumanizante, que tuvo que atravesar para salvar a sus hijas de las opresiones patriarcales contra su sexo biológico. Aquí hay que hacer otra tediosa aclaración, porque a algunas personas les ha dado por argumentar que las feministas no podemos hablar sobre biología, porque es un “cisprivilegio” opresivo… o algo así. Ante lo que yo rebato: vayan y acusen de “biologicistas” a los hombres que obligan a las mujeres a someterse a sonografías para después presionarlas para que tengan un aborto si su feto sale hembra. Decirle al feminismo que no podemos hablar sobre los cuerpos de las mujeres, cuando son los cuerpos de las mujeres los que el patriarcado instrumentaliza para explotar y exterminarnos es un atrevimiento elitista bastante desvergonzado.
Pues sí, nos relata la investigadora científica que Mitu (quien hoy es una doctora y trabaja como administradora en un hospital en Nueva Delhi), siempre se rehusó a hacerse una sonografía porque sabía que, si esta revelaba que su bebé sería niña, a ella la iban a obligar a abortar. Pero al final, Mitu no tuvo opción ni poder de decisión sobre un tema tan extremadamente íntimo (el contenido de su útero):
“Durante su embarazo, ella alega que la engañaron para que se comiera un bizcocho que contenía huevo, un ingrediente al que es alérgica. Su esposo, quien es doctor, la llevo al hospital, donde un ginecólogo le recomendó que se haga una sonografía en el riñón bajo los efectos de un sedante. Fue en ese momento, argumenta ella, que su esposo se enteró del sexo de sus bebés sin su consentimiento ni conocimiento.
“Supe por su comportamiento que tendría hembras. Sentí mucha presión”, explica ella. Inmediatamente, su esposo y su familia empezaron a coaccionarla para que tenga un aborto. Ella explica que le negaban agua y comida, y que en una ocasión la empujaron por una escalera. Desesperada y aterrada, Mitu fue a refugiarse con su mamá y su papá, y eventualmente dio a luz a sus hijas allí. Consiguió salvarlas. Pero las cosas no mejoraron. “No me trataban con cariño”, dice ella sobre la actitud de su esposo y la familia de él respecto a las bebés.
Años después, se encontró con un recibo de hospital viejo que revelaba el sexo de sus bebés. Lo interpretó como una prueba de que le habían realizado un ultrasonido sin su consentimiento mientras estaba embarazada. Como resultado de su descubrimiento, ella interpuso una demanda judicial tanto contra su esposo como contra el hospital.
Ahora que se ha separado de su esposo, Mitu se ha vuelto famosa en la India por ser una de las primeras mujeres en iniciar un desafío legal de este tipo. Ha llevado su campaña por todo el país, y se ha percatado de lo extenso del problema; una problemática que no reconoce clase social ni religión. “Estoy peleando porque no quiero que mis hijas pasen por esto. A las mujeres nos quieren como esposas y como novias, no como hijas”, dice ella. “Es la sociedad que tiene que cambiar”.
Inferior no es un libro de hace mil años. Las niñas de Mitu no llegan ni a los 15 años. En mis investigaciones para escribir este artículo, indagué que Mitu perdió el juicio legal en el año 2015. Apeló y la Suprema Corte de la India desestimo su caso. Pero la batalla de Mitu, y la de todas las mujeres, continúa.
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