Por el futuro de los juegos físicos, los jugadores y la creatividad.

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La causa

Durante décadas, PlayStation fue mucho más que una consola.

Fue el lugar donde descubrimos mundos imposibles, donde lloramos por personajes que llegaron a sentirse reales, donde compartimos victorias con amigos y desconocidos, y donde el nombre Sony llegó a representar calidad, innovación, ambición y respeto por el jugador.

Esa magia no nació de algoritmos ni de balances trimestrales.

Nació del riesgo.

Nació de creadores con una visión propia, de estudios dispuestos a experimentar y de juegos capaces de convertirse en experiencias que permanecen con nosotros durante toda una vida.

Y nació de una promesa implícita:

el jugador importa.

Hoy, esa promesa corre el riesgo de romperse.

El aumento constante de los precios, el progresivo abandono del formato físico, la incertidumbre asociada a las compras digitales y una creciente distancia entre las decisiones corporativas y las expectativas de la comunidad están erosionando aquello que convirtió a PlayStation en una de las marcas más importantes de la historia del videojuego.

Esto no es nostalgia.

Es defensa de una identidad.

Por eso, como jugadores, creadores, coleccionistas y amantes de los videojuegos, presentamos cuatro demandas claras.

 
1. PRESERVAR EL FORMATO FÍSICO
El disco, el cartucho, la caja y el manual no son simples reliquias del pasado.

Son una forma de conservación, de acceso y de independencia frente a un ecosistema cada vez más dependiente de servidores, cuentas y licencias digitales.

Defendemos el derecho de los jugadores a seguir adquiriendo videojuegos en formatos físicos y a conservarlos como parte de sus colecciones.

Exigimos que PlayStation mantenga y defienda el formato físico en las futuras generaciones de la plataforma y que los jugadores no sean obligados progresivamente a depender exclusivamente de un modelo digital.

Un videojuego también es una obra cultural.
Las obras culturales merecen ser preservadas.

 
2. PRECIOS JUSTOS Y TRANSPARENTES
Los videojuegos son entretenimiento, pero también son productos culturales cuyo precio debe guardar una relación razonable con el valor que ofrecen y con la realidad económica de los distintos mercados.

Rechazamos la normalización de aumentos constantes, ediciones premium cuyo valor añadido no siempre está justificado y estrategias de precios que terminan castigando al consumidor más fiel.

Exigimos mayor transparencia en las políticas de precios, consideración por las diferencias económicas entre regiones y una relación más justa entre el precio de un producto y el contenido que ofrece.

El valor debe estar en la experiencia, no en cuánto puede extraerse del consumidor.

 
3. MAYOR PROTECCIÓN PARA LAS COMPRAS DIGITALES
El futuro digital no debería significar menos derechos para el jugador.

Cuando un consumidor paga por un videojuego, debe tener garantías claras sobre aquello por lo que está pagando y sobre cuánto tiempo podrá acceder a ello.

Las compras digitales no deberían convertirse en un acceso indefinido condicionado exclusivamente por decisiones futuras de una compañía.

Exigimos mecanismos adecuados de preservación, descarga y respaldo; políticas claras ante el cierre de tiendas digitales; y mayores garantías para los consumidores frente a la pérdida de acceso a contenidos que hayan adquirido.

Lo digital puede ser el futuro.
Pero el futuro también debe proteger al jugador.

 
4. VOLVER A APOSTAR POR LOS GRANDES CREADORES Y LAS GRANDES EXPERIENCIAS
PlayStation construyó su legado apostando por creadores con voz propia, estudios capaces de asumir riesgos y videojuegos que no buscaban simplemente satisfacer métricas, sino dejar una huella.

Queremos que esa filosofía vuelva a ocupar un lugar central.

Exigimos que la compañía priorice la creatividad, la innovación y la excelencia por encima de una reducción constante del riesgo creativo.

Queremos estudios respaldados, proyectos ambiciosos y directores capaces de desarrollar sus propias visiones.

Queremos videojuegos que generen conversación, emoción y recuerdos.

Queremos obras que importen, no solamente métricas que suban.

 
NO PEDIMOS LO IMPOSIBLE
Estas demandas no son un rechazo a la realidad del mercado.

No pedimos que PlayStation ignore sus obligaciones empresariales, ni que deje de evolucionar.

Pedimos que evolucione sin abandonar aquello que la hizo grande.

Pedimos que escuche a su comunidad.

Pedimos que proteja la relación de confianza construida durante décadas.

Pedimos que recuerde que detrás de cada venta existe una persona que eligió dedicar su tiempo, su dinero y su pasión a esta plataforma.

Y pedimos que quienes toman las decisiones comprendan que PlayStation no es únicamente un activo financiero.

Es parte de la historia de millones de personas.

Por eso creemos que el rumbo puede corregirse.

Porque todavía hay tiempo.

Todavía existen grandes creadores.

Todavía existen grandes estudios.

Todavía existen jugadores que creen en PlayStation.

Y todavía existe una comunidad que quiere que esta marca vuelva a representar aquello que alguna vez significó.

 
NO QUEREMOS DESTRUIR PLAYSTATION.
QUEREMOS SALVARLA.
Porque si PlayStation deja de ser el lugar donde se crean y se juegan las experiencias que importan, entonces conservará su nombre, su logo y su consola…

pero habrá perdido aquello que la hacía verdaderamente PlayStation.

No estamos dispuestos a dejar que eso ocurra en silencio.

Firmamos este manifiesto como comunidad.

No solamente como clientes.

Como jugadores.

Como creadores.

Como coleccionistas.

Como personas que crecieron con esta marca.

Como una comunidad que cree que los videojuegos merecen algo mejor.

No queremos que PlayStation desaparezca.

Queremos salvar aquello que hizo que nos enamoráramos de ella.

Salvemos PlayStation.

Antes de que sea demasiado tarde.

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