
Ayer se adjudicaron las plazas de preinscripción.
Y se han cumplido los peores pronósticos.
A nuestra hija Emma le han asignado de oficio un centro situado a más de 40 minutos a pie de casa, fuera de su zona escolar y sin vínculo alguno con su entorno. Una decisión que rompe la inclusión trabajada durante años, bloquea su autonomía personal y vulnera su derecho a una educación obligatoria en igualdad de condiciones.
Hace dos años que advertimos al Consorci y al Departament que esto podía ocurrir. Lo sabían, y no han hecho nada por evitarlo. La administración nos ha fallado y no ha sabido protegernos de su propia mala planificación.
Ahora debemos iniciar un proceso de reclamación que supone una carga administrativa absurda, para defender algo tan básico como que Emma tenga derecho a seguir escolarizada en su entorno, con los apoyos que necesita, tal como recomiendan el EAP y los profesionales que la acompañan cada día.
Nos duele profundamente ver cómo se escudan en procedimientos opacos e inhumanos.
Nos sentimos abandonados. Pero no vamos a rendirnos.
Gracias por seguir aquí, por compartir, por firmar.
Seguiremos luchando.
Por Emma. Por todos.