

NO a la desaparición del IRD: preservemos un modelo de investigación único
Le problème
Carta abierta a los ministerios a cargo de la Educación Superior, la Investigación y la Innovación, y de Europa y Asuntos Exteriores
NO a la desaparición del IRD: preservemos un modelo de investigación único para responder a las necesidades de las sociedades
Nosotros, las empleadas y los empleados del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD), pedimos al Gobierno que renuncie al proyecto de integración de nuestro instituto en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS).
Todos y todas, tanto el personal científico como el administrativo, en Francia continental, en los territorios de ultramar y en el extranjero, compartimos una firme convicción: el IRD no es un organismo de investigación más entre tantos otros. El Instituto lleva décadas promoviendo un modelo de investigación único, reconocido internacionalmente e indispensable para la construcción de sociedades más justas, resilientes y sostenibles, tanto en Francia como en el resto del mundo.
Exigimos que se abandone este proyecto, concebido sin consulta previa ni demostración de su pertinencia científica, administrativa o económica, con el fin de preservar:
Un modelo científico único, en el centro de los retos contemporáneos
El IRD desarrolla, junto con sus instituciones asociadas, una investigación interdisciplinar arraigada en los territorios de África, el Mediterráneo, América Latina y el Caribe, Asia y los territorios de ultramar. Este enfoque, que articula las ciencias de la vida y de la Tierra con las ciencias humanas y sociales, es fundamental para comprender las complejas interacciones entre las sociedades y su entorno, y para dar respuesta a las crisis actuales.
Esta investigación de excelencia genera conocimientos contextualizados, útiles y directamente aplicables, fruto de un diálogo constante entre científicos, responsables políticos, agentes económicos y la sociedad civil. Enmarcado en un proceso a largo plazo de concertación y construcción conjunta, este diálogo constituye una condición esencial para la elaboración de respuestas adaptadas a las realidades locales, que sean a la vez legítimas y sostenibles.
Integrar el IRD en una estructura mucho más amplia, cuyas misiones son diferentes y se centran prioritariamente en la investigación fundamental, supondría el riesgo de marginar aquello que constituye su singularidad y su eficacia.
Una cooperación científica internacional basada en la equidad
El IRD desarrolla sus investigaciones junto con las instituciones académicas de los países socios y de los territorios de ultramar, siguiendo una lógica de reciprocidad, confianza y responsabilidad compartida. De este modo, contribuye de manera significativa al prestigio de Francia, incluso en contextos geopolíticos y diplomáticos difíciles.
Este modelo se basa en una presencia a largo plazo sobre el terreno, que resulta posible gracias a una sólida red de representaciones y a mecanismos de cooperación internacional que permiten reforzar las comunidades científicas allí donde la investigación pública no siempre dispone de los medios a la altura de los retos. Esta presencia cerca de sus socios permite comprender en profundidad la complejidad de los contextos sociales, medioambientales, políticos y culturales; garantiza la pertinencia de las respuestas a las demandas expresadas por las instituciones y las poblaciones. Formar a estudiantes, compartir conocimientos y experiencia, y apoyar la autonomía sostenible de los equipos de investigación forman parte integrante de esta misión.
Integrar al IRD en un organismo cuyas prácticas en la materia difieran significaría debilitar estas colaboraciones, romper con dinámicas construidas a lo largo de varias décadas, debilitar el lugar que ocupa nuestro país en el panorama científico mundial y privarlo de la experiencia de nuestros socios.
Una ciencia abierta al servicio de las sociedades
El IRD promueve una ciencia abierta, accesible y directamente útil para la sociedad. En un contexto de crisis múltiples, desinformación y creciente desconfianza hacia la ciencia, esta exigencia es un imperativo.
El Instituto genera conocimientos estrechamente vinculados a las expectativas de las sociedades, que orientan las políticas públicas y alimentan el debate democrático desde el ámbito local hasta la escala internacional. Este enfoque se basa en principios claros: respeto por los conocimientos locales, reparto equitativo de los resultados y consideración de los impactos sociales y medioambientales. Convierte la ciencia en una palanca para la emancipación, la democratización del conocimiento y la transformación de las sociedades. Este compromiso se basa en la sinergia entre una gran diversidad de profesiones, que combinan competencias científicas, conocimientos específicos en materia administrativa y logística, y experiencias únicas en la difusión del conocimiento, la innovación y la diplomacia científica.
Diluir estas fuerzas vivas del IRD en el CNRS pondría en entredicho este compromiso colectivo y debilitaría una investigación arraigada en las sociedades y atenta a sus repercusiones, precisamente en el momento en que más se necesita.
Una herramienta estratégica para Francia y el mundo
Concebido sin planes para preservar la coordinación entre los distintos cuerpos profesionales que garantizan la eficacia de sus acciones, la integración del IRD en el CNRS provocaría una profunda desorganización: pérdida de competencias específicas, fragilización de los mecanismos de colaboración, debilitamiento de las capacidades de formación y acompañamiento de los jóvenes investigadores, desestructuración de los equipos de apoyo… Desmovilizaría a colectivos construidos pacientemente e indispensables para esta forma de hacer ciencia. Provocaría una ruptura de la confianza con nuestros socios internacionales, basada en décadas de colaboración, y debilitaría de forma duradera la capacidad de Francia para actuar, junto a ellos, ante los retos globales. Amenazaría una herramienta estratégica al servicio de la política científica y de la proyección de Francia.
La integración del IRD en el CNRS va, por tanto, mucho más allá de una simple reorganización administrativa: se trata de un desmantelamiento. Supondría un golpe fatal para una institución construida a largo plazo, cuya influencia goza de reconocimiento internacional, y rompería una dinámica colectiva insustituible.
Por consiguiente, pedimos que se abandone este proyecto, con el fin de continuar con nuestra misión principal: generar conocimientos indispensables para comprender el mundo que nos rodea y construir, junto con nuestros socios, respuestas a la altura de los retos del siglo XXI.
Hacemos un llamamiento a todo el personal del IRD, a todas aquellas personas que han colaborado con el instituto, se han formado en sus equipos o han participado en las acciones que lleva a cabo, para que se unan a nosotros firmando esta petición.
Esta carta fue redactada por un colectivo de funcionarios administrativos e investigadores del IRD
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Le problème
Carta abierta a los ministerios a cargo de la Educación Superior, la Investigación y la Innovación, y de Europa y Asuntos Exteriores
NO a la desaparición del IRD: preservemos un modelo de investigación único para responder a las necesidades de las sociedades
Nosotros, las empleadas y los empleados del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD), pedimos al Gobierno que renuncie al proyecto de integración de nuestro instituto en el Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS).
Todos y todas, tanto el personal científico como el administrativo, en Francia continental, en los territorios de ultramar y en el extranjero, compartimos una firme convicción: el IRD no es un organismo de investigación más entre tantos otros. El Instituto lleva décadas promoviendo un modelo de investigación único, reconocido internacionalmente e indispensable para la construcción de sociedades más justas, resilientes y sostenibles, tanto en Francia como en el resto del mundo.
Exigimos que se abandone este proyecto, concebido sin consulta previa ni demostración de su pertinencia científica, administrativa o económica, con el fin de preservar:
Un modelo científico único, en el centro de los retos contemporáneos
El IRD desarrolla, junto con sus instituciones asociadas, una investigación interdisciplinar arraigada en los territorios de África, el Mediterráneo, América Latina y el Caribe, Asia y los territorios de ultramar. Este enfoque, que articula las ciencias de la vida y de la Tierra con las ciencias humanas y sociales, es fundamental para comprender las complejas interacciones entre las sociedades y su entorno, y para dar respuesta a las crisis actuales.
Esta investigación de excelencia genera conocimientos contextualizados, útiles y directamente aplicables, fruto de un diálogo constante entre científicos, responsables políticos, agentes económicos y la sociedad civil. Enmarcado en un proceso a largo plazo de concertación y construcción conjunta, este diálogo constituye una condición esencial para la elaboración de respuestas adaptadas a las realidades locales, que sean a la vez legítimas y sostenibles.
Integrar el IRD en una estructura mucho más amplia, cuyas misiones son diferentes y se centran prioritariamente en la investigación fundamental, supondría el riesgo de marginar aquello que constituye su singularidad y su eficacia.
Una cooperación científica internacional basada en la equidad
El IRD desarrolla sus investigaciones junto con las instituciones académicas de los países socios y de los territorios de ultramar, siguiendo una lógica de reciprocidad, confianza y responsabilidad compartida. De este modo, contribuye de manera significativa al prestigio de Francia, incluso en contextos geopolíticos y diplomáticos difíciles.
Este modelo se basa en una presencia a largo plazo sobre el terreno, que resulta posible gracias a una sólida red de representaciones y a mecanismos de cooperación internacional que permiten reforzar las comunidades científicas allí donde la investigación pública no siempre dispone de los medios a la altura de los retos. Esta presencia cerca de sus socios permite comprender en profundidad la complejidad de los contextos sociales, medioambientales, políticos y culturales; garantiza la pertinencia de las respuestas a las demandas expresadas por las instituciones y las poblaciones. Formar a estudiantes, compartir conocimientos y experiencia, y apoyar la autonomía sostenible de los equipos de investigación forman parte integrante de esta misión.
Integrar al IRD en un organismo cuyas prácticas en la materia difieran significaría debilitar estas colaboraciones, romper con dinámicas construidas a lo largo de varias décadas, debilitar el lugar que ocupa nuestro país en el panorama científico mundial y privarlo de la experiencia de nuestros socios.
Una ciencia abierta al servicio de las sociedades
El IRD promueve una ciencia abierta, accesible y directamente útil para la sociedad. En un contexto de crisis múltiples, desinformación y creciente desconfianza hacia la ciencia, esta exigencia es un imperativo.
El Instituto genera conocimientos estrechamente vinculados a las expectativas de las sociedades, que orientan las políticas públicas y alimentan el debate democrático desde el ámbito local hasta la escala internacional. Este enfoque se basa en principios claros: respeto por los conocimientos locales, reparto equitativo de los resultados y consideración de los impactos sociales y medioambientales. Convierte la ciencia en una palanca para la emancipación, la democratización del conocimiento y la transformación de las sociedades. Este compromiso se basa en la sinergia entre una gran diversidad de profesiones, que combinan competencias científicas, conocimientos específicos en materia administrativa y logística, y experiencias únicas en la difusión del conocimiento, la innovación y la diplomacia científica.
Diluir estas fuerzas vivas del IRD en el CNRS pondría en entredicho este compromiso colectivo y debilitaría una investigación arraigada en las sociedades y atenta a sus repercusiones, precisamente en el momento en que más se necesita.
Una herramienta estratégica para Francia y el mundo
Concebido sin planes para preservar la coordinación entre los distintos cuerpos profesionales que garantizan la eficacia de sus acciones, la integración del IRD en el CNRS provocaría una profunda desorganización: pérdida de competencias específicas, fragilización de los mecanismos de colaboración, debilitamiento de las capacidades de formación y acompañamiento de los jóvenes investigadores, desestructuración de los equipos de apoyo… Desmovilizaría a colectivos construidos pacientemente e indispensables para esta forma de hacer ciencia. Provocaría una ruptura de la confianza con nuestros socios internacionales, basada en décadas de colaboración, y debilitaría de forma duradera la capacidad de Francia para actuar, junto a ellos, ante los retos globales. Amenazaría una herramienta estratégica al servicio de la política científica y de la proyección de Francia.
La integración del IRD en el CNRS va, por tanto, mucho más allá de una simple reorganización administrativa: se trata de un desmantelamiento. Supondría un golpe fatal para una institución construida a largo plazo, cuya influencia goza de reconocimiento internacional, y rompería una dinámica colectiva insustituible.
Por consiguiente, pedimos que se abandone este proyecto, con el fin de continuar con nuestra misión principal: generar conocimientos indispensables para comprender el mundo que nos rodea y construir, junto con nuestros socios, respuestas a la altura de los retos del siglo XXI.
Hacemos un llamamiento a todo el personal del IRD, a todas aquellas personas que han colaborado con el instituto, se han formado en sus equipos o han participado en las acciones que lleva a cabo, para que se unan a nosotros firmando esta petición.
Esta carta fue redactada por un colectivo de funcionarios administrativos e investigadores del IRD
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Pétition lancée le 22 juillet 2026