

La salud no es publicidad: pedimos transparencia en la campaña sobre obesidad de Lilly
El problema
La salud no es publicidad: pedimos transparencia en la campaña sobre obesidad de Lilly.
Pedimos al Ministerio de Sanidad y a la AEMPS que evalúen la campaña «Razones de Peso» de Lilly y establezcan límites claros para las campañas sobre enfermedades financiadas por compañías que comercializan sus tratamientos.
Lilly está difundiendo actualmente en España una campaña con el mensaje:
«La obesidad es una enfermedad. Es hora de verla como tal».
El problema no es reconocer la obesidad como enfermedad. Es una condición compleja y multifactorial, y combatir el estigma y la idea de que depende únicamente de la fuerza de voluntad es necesario.
Nuestra preocupación es quién construye este mensaje, qué aspectos destaca y cuáles deja en segundo plano. Es decir: el mensaje que transmite a la población y los riesgos que ello conlleva.
La campaña de Lilly pone especial énfasis en mecanismos biológicos, metabolismo, apetito, saciedad y «resistencia biológica» a perder peso, pero la evidencia científica muestra que la obesidad resulta de la interacción de factores biológicos, alimentarios, psicológicos, sociales, económicos y ambientales.
Este mensaje induce, indirectamente, a buscar una solución farmacológica.
Las guías clínicas mantienen las intervenciones nutricionales, la actividad física y el cambio conductual como pilares del abordaje.
¿Información sanitaria o promoción indirecta?
Esta cuestión es especialmente relevante porque Lilly no es una institución independiente de salud pública: es una compañía que comercializa medicamentos sujetos a prescripción para la obesidad.
La campaña tampoco termina en el anuncio.
Sus contenidos digitales conducen al ciudadano desde información sobre la enfermedad y sus mecanismos biológicos hacia herramientas como el cálculo del IMC y recursos para preparar o buscar una consulta médica.
En mayo de 2026, la autoridad francesa del medicamento (ANSM) sancionó a Eli Lilly France con 108.766,50 euros por considerar que una campaña parecida de sensibilización sobre obesidad constituía promoción indirecta de Mounjaro, medicamento sujeto a prescripción. Esto demuestra algo importante: una campaña no necesita mencionar expresamente un medicamento para que pueda ser considerada promoción indirecta.
Pedimos al Ministerio de Sanidad y a la AEMPS:
1. Evaluar formalmente la campaña «Razones de Peso» de Lilly y determinar si puede constituir promoción indirecta de medicamentos sujetos a prescripción.
2. Establecer reglas claras para las campañas sobre enfermedades financiadas por empresas que comercializan sus tratamientos.
Pedimos información sanitaria rigurosa, equilibrada y transparente, y una frontera clara entre educación en salud y promoción comercial.
Firma para pedir a Sanidad y a la AEMPS que evalúen «Razones de Peso».

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El problema
La salud no es publicidad: pedimos transparencia en la campaña sobre obesidad de Lilly.
Pedimos al Ministerio de Sanidad y a la AEMPS que evalúen la campaña «Razones de Peso» de Lilly y establezcan límites claros para las campañas sobre enfermedades financiadas por compañías que comercializan sus tratamientos.
Lilly está difundiendo actualmente en España una campaña con el mensaje:
«La obesidad es una enfermedad. Es hora de verla como tal».
El problema no es reconocer la obesidad como enfermedad. Es una condición compleja y multifactorial, y combatir el estigma y la idea de que depende únicamente de la fuerza de voluntad es necesario.
Nuestra preocupación es quién construye este mensaje, qué aspectos destaca y cuáles deja en segundo plano. Es decir: el mensaje que transmite a la población y los riesgos que ello conlleva.
La campaña de Lilly pone especial énfasis en mecanismos biológicos, metabolismo, apetito, saciedad y «resistencia biológica» a perder peso, pero la evidencia científica muestra que la obesidad resulta de la interacción de factores biológicos, alimentarios, psicológicos, sociales, económicos y ambientales.
Este mensaje induce, indirectamente, a buscar una solución farmacológica.
Las guías clínicas mantienen las intervenciones nutricionales, la actividad física y el cambio conductual como pilares del abordaje.
¿Información sanitaria o promoción indirecta?
Esta cuestión es especialmente relevante porque Lilly no es una institución independiente de salud pública: es una compañía que comercializa medicamentos sujetos a prescripción para la obesidad.
La campaña tampoco termina en el anuncio.
Sus contenidos digitales conducen al ciudadano desde información sobre la enfermedad y sus mecanismos biológicos hacia herramientas como el cálculo del IMC y recursos para preparar o buscar una consulta médica.
En mayo de 2026, la autoridad francesa del medicamento (ANSM) sancionó a Eli Lilly France con 108.766,50 euros por considerar que una campaña parecida de sensibilización sobre obesidad constituía promoción indirecta de Mounjaro, medicamento sujeto a prescripción. Esto demuestra algo importante: una campaña no necesita mencionar expresamente un medicamento para que pueda ser considerada promoción indirecta.
Pedimos al Ministerio de Sanidad y a la AEMPS:
1. Evaluar formalmente la campaña «Razones de Peso» de Lilly y determinar si puede constituir promoción indirecta de medicamentos sujetos a prescripción.
2. Establecer reglas claras para las campañas sobre enfermedades financiadas por empresas que comercializan sus tratamientos.
Pedimos información sanitaria rigurosa, equilibrada y transparente, y una frontera clara entre educación en salud y promoción comercial.
Firma para pedir a Sanidad y a la AEMPS que evalúen «Razones de Peso».

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Petición creada en 14 de octubre de 2026
