
La misión imposible de reservar taxis adaptados para sillas de ruedas
La causa
Necesitar silla de ruedas limita mucho la vida; conseguir un taxi adaptado no debería limitarla aún más.
Mi padre sufrió un ictus muy grave en junio. En su recuperación, sus dos visitas semanales al hospital de Puerta de Hierro (Majadahonda, Madrid) se han convertido en una pesadilla añadida. En teoría, a través de apps como PideTaxi o Uber se pueden reservar vehículos adaptados para silla de ruedas, pero la realidad es que NO es así: según todos los conductores que nos han llevado, a ellos les salta la supuesta 'reserva' unos 20 minutos antes del servicio y, como hay poquísimos coches de estos (se llaman eurotaxis), si tienes suerte y hay alguno cerca te recogerá más o menos a la hora acordada y, si no, a esperar lo que toque. ¡Con mi padre, de 87 años y aún muy débil, hemos llegado a estar esperando la friolera de casi una hora y media!
Como llevarle en las ambulancias colectivas del hospital es todavía más lento e imprevisible, tras mucho desesperarnos y alguna 'prueba y error' con empresas que prometen puntualidad si pagas el triple pero tampoco cumplen (como TaxiGrande), hemos localizado a un taxista que nos hace el favor de asegurarnos el viaje, pero, para que no le salte otra solicitud desde su emisora, se queda esperando a mi padre en el hospital y, claro, el hombre no va a perder dinero: cada día pagamos 70 € por llevarle, esperar una media hora a que termine su cita y traerle (cerca del doble de lo que costarían los dos trayectos sin la espera, pues son apenas 9 km entre casa y el hospital). Mi padre hoy por hoy puede pagarlo, pero ¿y los abuelos que no pueden?
Lo más inmediato es que las administraciones competentes exijan a PideTaxi, Uber y demás plataformas y emisoras con vehículos adaptados que permitan reservarlos de verdad, es decir, cumpliendo con la hora, como cualquier otro coche. O, como mínimo, que distingan entre una simple solicitud y una reserva real (si llamas por teléfono a PideTaxi sí te dicen que es una reserva 'orientativa' o directamente que desde un hospital NO puedes reservar por si la cita se retrasa y que pidas el coche al terminarla. Eso ya es un horror, pues a saber cuánta espera supone, pero es aún peor si usas su app o la de Uber, pues te crees que la reserva ha quedado hecha y que el coche llegará, aunque lo más probable es que llegue tarde o tardísimo y sólo te enteres de cómo funciona la cosa cuando llamas a la empresa o al conductor para preguntar por qué no aparece).
Y, a medio plazo, hacen falta ayudas eficaces para que a los conductores les merezca la pena comprar un eurotaxi. Varios me han dicho que las ayudas llegan tarde o que les compensan más las ayudas que dan para comprar un coche eléctrico, pues adaptar un vehículo para silla de ruedas les supone cerca de 15.000 €.
La normativa establece que al menos el 5 % de las licencias de taxi deberían ser para vehículos accesibles, pero en Madrid hoy apenas suponen el 2,35 % de la flota, y encima parece que no pocos, en vez de priorizar a las personas con movilidad reducida, como les marca la ley, se enfocan en transportar grupos al aeropuerto dado que son coches con más plazas de lo habitual.
Todos llegaremos a mayores, y lamentaremos si esto no cambia.
Te agradezco muchísimo tu firma... por mi padre, y por todos los que necesitan una silla de ruedas.
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La causa
Necesitar silla de ruedas limita mucho la vida; conseguir un taxi adaptado no debería limitarla aún más.
Mi padre sufrió un ictus muy grave en junio. En su recuperación, sus dos visitas semanales al hospital de Puerta de Hierro (Majadahonda, Madrid) se han convertido en una pesadilla añadida. En teoría, a través de apps como PideTaxi o Uber se pueden reservar vehículos adaptados para silla de ruedas, pero la realidad es que NO es así: según todos los conductores que nos han llevado, a ellos les salta la supuesta 'reserva' unos 20 minutos antes del servicio y, como hay poquísimos coches de estos (se llaman eurotaxis), si tienes suerte y hay alguno cerca te recogerá más o menos a la hora acordada y, si no, a esperar lo que toque. ¡Con mi padre, de 87 años y aún muy débil, hemos llegado a estar esperando la friolera de casi una hora y media!
Como llevarle en las ambulancias colectivas del hospital es todavía más lento e imprevisible, tras mucho desesperarnos y alguna 'prueba y error' con empresas que prometen puntualidad si pagas el triple pero tampoco cumplen (como TaxiGrande), hemos localizado a un taxista que nos hace el favor de asegurarnos el viaje, pero, para que no le salte otra solicitud desde su emisora, se queda esperando a mi padre en el hospital y, claro, el hombre no va a perder dinero: cada día pagamos 70 € por llevarle, esperar una media hora a que termine su cita y traerle (cerca del doble de lo que costarían los dos trayectos sin la espera, pues son apenas 9 km entre casa y el hospital). Mi padre hoy por hoy puede pagarlo, pero ¿y los abuelos que no pueden?
Lo más inmediato es que las administraciones competentes exijan a PideTaxi, Uber y demás plataformas y emisoras con vehículos adaptados que permitan reservarlos de verdad, es decir, cumpliendo con la hora, como cualquier otro coche. O, como mínimo, que distingan entre una simple solicitud y una reserva real (si llamas por teléfono a PideTaxi sí te dicen que es una reserva 'orientativa' o directamente que desde un hospital NO puedes reservar por si la cita se retrasa y que pidas el coche al terminarla. Eso ya es un horror, pues a saber cuánta espera supone, pero es aún peor si usas su app o la de Uber, pues te crees que la reserva ha quedado hecha y que el coche llegará, aunque lo más probable es que llegue tarde o tardísimo y sólo te enteres de cómo funciona la cosa cuando llamas a la empresa o al conductor para preguntar por qué no aparece).
Y, a medio plazo, hacen falta ayudas eficaces para que a los conductores les merezca la pena comprar un eurotaxi. Varios me han dicho que las ayudas llegan tarde o que les compensan más las ayudas que dan para comprar un coche eléctrico, pues adaptar un vehículo para silla de ruedas les supone cerca de 15.000 €.
La normativa establece que al menos el 5 % de las licencias de taxi deberían ser para vehículos accesibles, pero en Madrid hoy apenas suponen el 2,35 % de la flota, y encima parece que no pocos, en vez de priorizar a las personas con movilidad reducida, como les marca la ley, se enfocan en transportar grupos al aeropuerto dado que son coches con más plazas de lo habitual.
Todos llegaremos a mayores, y lamentaremos si esto no cambia.
Te agradezco muchísimo tu firma... por mi padre, y por todos los que necesitan una silla de ruedas.
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Petición creada en 22 de septiembre de 2026


