Justicia para mi hijo Dani y otras víctimas. CAMBIAR LEY DEL MENOR. Asesinar no tiene edad

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El problema

El pasado 2 de julio el mundo se detuvo para nosotros. Nos robaron a nuestro hijo Dani, de tan solo 17 años. Tenía toda la vida por delante, proyectos, risas y un futuro que le fue arrebatado de un plumazo cuando un asesino le clavó un cuchillo en el corazón a sangre fría.

Lo que hace este dolor aún más insoportable es la respuesta de lo que aquí llamamos "Justicia". El asesino, a quien solo le faltaban días para cumplir los 16 años, se ampara en una Ley del Menor que parece diseñada para proteger al verdugo y abandonar a la víctima.

El precio de una vida: 5 años

En España, la vida de nuestro hijo vale, como máximo, 5 años de internamiento. Es una burla cruel. Es decirle a una familia destrozada que la sangre de su hijo tiene fecha de caducidad.

No estamos ante una "travesura" o un error de juventud; estamos ante un asesinato. Si alguien tiene la capacidad y la frialdad para empuñar un arma y quitarle la vida a otra persona, debe tener también la madurez para enfrentar las consecuencias. La maldad y la violencia extrema no entienden de fechas de nacimiento.

No podemos ser la excepción en el mundo

Mientras en España la ley permite que asesinos y violadores salgan prácticamente indemnes, otros países han entendido que los delitos de sangre requieren firmeza:

  • En Estados Unidos, dependiendo del estado y la gravedad del crimen, los menores pueden ser juzgados como adultos por asesinatos.
  • En el Reino Unido, la ley permite sentencias de custodia de larga duración para menores que cometen delitos graves.
  • En Polonia o Francia, existen mecanismos para juzgar como adultos a menores a partir de los 15 o 16 años en casos de extrema violencia.

 

Exigimos una reforma inmediata de la Ley Orgánica 5/2000. No queremos venganza, queremos Justicia Real. No podemos permitir que el contador de la responsabilidad se ponga a cero solo por ser menor.

  • Que los delitos de sangre (asesinato y violación) cometidos por menores tengan penas equiparables a las de los adultos.
  • Que se valore la gravedad del acto y no la edad del autor.
  • Que las víctimas dejen de ser las grandes olvidadas de un sistema que premia la reinserción sin haber exigido primero una reparación justa.

Por Dani, que ya no puede hablar. Por todas las familias que han pasado por este calvario y por las que vendrán si no hacemos nada hoy. Porque un asesinato no tiene edad, y el vacío que deja en nuestro corazón es para siempre.

¡Justicia para Dani y otras víctimas! ¡Reforma de la Ley del Menor YA!

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