

Justicia para la Policía de Arrecifes: Reincorporación y Condecoración
La causa
El domingo 25 de octubre de 2026, a las 5:30 de la madrugada, un patrullero de la Policía de la Provincia de Buenos Aires intentó identificar un Volkswagen Gol blanco con vidrios polarizados en la esquina de avenida Merlassino y Roque Sáenz Peña, en Arrecifes. Adentro viajaban seis jóvenes de Pergamino: tres varones y tres mujeres.
Los ocupantes no se detuvieron. Se fueron haciendo maniobras sinuosas y circulando en contramano, lo que desató un operativo en el que participaron la Policía Comunal, la SubDDI y el GAD. La persecución terminó varios kilómetros después, en el kilómetro 180 de la Ruta Nacional 8, donde el auto fue interceptado con impactos de bala en la carrocería. Dos de las chicas resultaron heridas: una fue operada y sigue internada, la otra fue derivada a Pergamino. Los dos efectivos —un hombre y una mujer, ambos de la Comisaría de Arrecifes— fueron desafectados del servicio y se les retiró el arma reglamentaria.
Hasta acá, la parte que todos conocen. Ahora, la que queremos discutir.
Por qué los policías tienen razón
Primero: el procedimiento empezó impecable. Un control de identificación de rutina, a las 5:30 de la mañana, sobre un auto con vidrios polarizados. Nadie discute que el auto se fugó.
Segundo: no fue una fuga tranquila. Maniobras sinuosas y contramano a las 5:30 de la mañana es un auto que puede matar a un tercero en cualquier esquina. La fuga habilitaba la persecución.
Tercero: los disparos no fueron "al bulto". La propia familia de las víctimas contó que los policías primero chocaron el auto para detenerlo y después dispararon a las gomas para pincharlas. Eso es, literalmente, el manual: usar el arma contra el vehículo, no contra las personas. Las heridas se produjeron porque los proyectiles atravesaron la chapa y llegaron a las chicas que iban atrás. Es un resultado doloroso, sí, pero no es un fusilamiento.
Cuarto: los efectivos ya están pagando un costo enorme antes de que la Justicia hable. Se los desafectó, se les sacó el arma y quedaron señalados como "gatillo fácil" en los medios. En la práctica eso significa meses en el freezer, sueldo reducido, causa administrativa abierta y una mancha en el legajo.
Quinto: el mensaje que se manda. Si cada vez que un policía dispara durante una persecución se lo castiga, el policía de la calle aprende algo simple: no persigas, no tires, dejalo ir. Y el que paga eso es el vecino.
Qué pedimos
Reincorporación inmediata al servicio activo de los dos efectivos, levantando la desafectación preventiva.
Devolución del armamento reglamentario ni bien terminen las pericias balísticas (o antes, si la fiscalía no las necesita más).
Que la Auditoría General de Asuntos Internos (AGAI) resuelva rápido y que no haya sanción si los peritajes y las cámaras confirman que se disparó conforme al protocolo.
Un premio. Sí, un premio. Que la Provincia distinga a estos dos policías con una mención o condecoración al mérito y un estímulo económico, porque a las 5:30 de la mañana salieron a detener un auto que huía en contramano y no lo dejaron escapar.
Acompañamiento psicológico y asesoramiento legal para los efectivos durante toda la investigación: no están solos y no son los acusados de un juicio mediático.
Transparencia: que se difundan públicamente los resultados de los peritajes balísticos y las grabaciones del Centro de Monitoreo Municipal. Que se sepa qué pasó, con pruebas y no con relatos.
Firmá
Firmá si creés que las chicas heridas merecen toda la atención y la mejor recuperación, y que los policías que hicieron su trabajo también merecen volver a la calle con el arma al cinturón y con un reconocimiento. Las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
#JusticiaParaLaPolicíaDeArrecifes #PolicíasDeArrecifes #ReincorporaciónYa

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La causa
El domingo 25 de octubre de 2026, a las 5:30 de la madrugada, un patrullero de la Policía de la Provincia de Buenos Aires intentó identificar un Volkswagen Gol blanco con vidrios polarizados en la esquina de avenida Merlassino y Roque Sáenz Peña, en Arrecifes. Adentro viajaban seis jóvenes de Pergamino: tres varones y tres mujeres.
Los ocupantes no se detuvieron. Se fueron haciendo maniobras sinuosas y circulando en contramano, lo que desató un operativo en el que participaron la Policía Comunal, la SubDDI y el GAD. La persecución terminó varios kilómetros después, en el kilómetro 180 de la Ruta Nacional 8, donde el auto fue interceptado con impactos de bala en la carrocería. Dos de las chicas resultaron heridas: una fue operada y sigue internada, la otra fue derivada a Pergamino. Los dos efectivos —un hombre y una mujer, ambos de la Comisaría de Arrecifes— fueron desafectados del servicio y se les retiró el arma reglamentaria.
Hasta acá, la parte que todos conocen. Ahora, la que queremos discutir.
Por qué los policías tienen razón
Primero: el procedimiento empezó impecable. Un control de identificación de rutina, a las 5:30 de la mañana, sobre un auto con vidrios polarizados. Nadie discute que el auto se fugó.
Segundo: no fue una fuga tranquila. Maniobras sinuosas y contramano a las 5:30 de la mañana es un auto que puede matar a un tercero en cualquier esquina. La fuga habilitaba la persecución.
Tercero: los disparos no fueron "al bulto". La propia familia de las víctimas contó que los policías primero chocaron el auto para detenerlo y después dispararon a las gomas para pincharlas. Eso es, literalmente, el manual: usar el arma contra el vehículo, no contra las personas. Las heridas se produjeron porque los proyectiles atravesaron la chapa y llegaron a las chicas que iban atrás. Es un resultado doloroso, sí, pero no es un fusilamiento.
Cuarto: los efectivos ya están pagando un costo enorme antes de que la Justicia hable. Se los desafectó, se les sacó el arma y quedaron señalados como "gatillo fácil" en los medios. En la práctica eso significa meses en el freezer, sueldo reducido, causa administrativa abierta y una mancha en el legajo.
Quinto: el mensaje que se manda. Si cada vez que un policía dispara durante una persecución se lo castiga, el policía de la calle aprende algo simple: no persigas, no tires, dejalo ir. Y el que paga eso es el vecino.
Qué pedimos
Reincorporación inmediata al servicio activo de los dos efectivos, levantando la desafectación preventiva.
Devolución del armamento reglamentario ni bien terminen las pericias balísticas (o antes, si la fiscalía no las necesita más).
Que la Auditoría General de Asuntos Internos (AGAI) resuelva rápido y que no haya sanción si los peritajes y las cámaras confirman que se disparó conforme al protocolo.
Un premio. Sí, un premio. Que la Provincia distinga a estos dos policías con una mención o condecoración al mérito y un estímulo económico, porque a las 5:30 de la mañana salieron a detener un auto que huía en contramano y no lo dejaron escapar.
Acompañamiento psicológico y asesoramiento legal para los efectivos durante toda la investigación: no están solos y no son los acusados de un juicio mediático.
Transparencia: que se difundan públicamente los resultados de los peritajes balísticos y las grabaciones del Centro de Monitoreo Municipal. Que se sepa qué pasó, con pruebas y no con relatos.
Firmá
Firmá si creés que las chicas heridas merecen toda la atención y la mejor recuperación, y que los policías que hicieron su trabajo también merecen volver a la calle con el arma al cinturón y con un reconocimiento. Las dos cosas pueden ser ciertas al mismo tiempo.
#JusticiaParaLaPolicíaDeArrecifes #PolicíasDeArrecifes #ReincorporaciónYa

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Petición creada en 26 de octubre de 2026