

El dolor crónico se invisibiliza a la mirada, ¡pero la dignidad no se apaga!
El problema
El dolor crónico ante ciertas miradas se puede invisibilizar, pero nuestra dignidad, por falta de transparencia y opacidad, jamás se va a apagar. La junta cansada, agotada y sin ganas de querer avanzar de la Asociación EMAN ESKUA - Asociación Vizcaína de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (Nº de Registro: AS/B/10956/2004) se está apresurando a desmantelar y liquidar la entidad de una forma opaca, sin dar información clara a la masa asociativa. Luchamos porque un cierre oscuro y difuminado no se convierta en el lastre que sepulte todo lo que durante tantos años habíamos avanzado. La continuidad es el camino.
Eman Eskua no es solamente un nombre: representa y da luz a nuestra invisibilidad. Una entidad creada para visibilizar el dolor jamás debería cerrar las puertas ni apagar la perseverancia de quienes la necesitan. Detrás de estas siglas y de un número de registro administrativo, no hay un mero trámite burocrático ni el patrimonio privado de nadie. Hay personas de carne y hueso, hay patologías crónicas y hay una identidad colectiva extremadamente vulnerable.
Entendemos, respetamos y compartimos el legítimo derecho al cansancio y a la dimisión de las personas. Sin embargo, insistimos en que una junta cansada, agotada y sin ganas de querer avanzar jamás puede utilizar su propio agotamiento como coartada para liquidar de forma unilateral un bien asistencial común. Hasta los propios estatutos de la entidad se fundamentaron y se inscribieron ante la ley con un carácter permanente, diseñados expresamente para garantizar la continuidad, el apoyo mutuo y la divulgación de nuestras enfermedades. Romper ese compromiso fundacional para dejar un vacío asistencial es una arbitrariedad absoluta. No se puede ser juez y parte utilizando delegaciones masivas de voto para bloquear una candidatura de relevo legítima y forzar una disolución injustificada. Con este bloqueo inmovilista solo se consigue estigmatizar aún más a las enfermas, aumentar la invisibilidad de nuestro dolor y provocar un daño irreparable que cierra las puertas al avance y al crecimiento común.
En los estatutos de una asociación sin ánimo de lucro, lo único que debería estar estrictamente prohibido son palabras como rentabilidad, propiedad o obligatoriedad, así como imponer disciplinas y normas cerradas que incumplen la legalidad. Una entidad de apoyo mutuo no es una empresa privada ni el cortijo de nadie. Quien no tiene el valor de saber soltar el timón cuando la gestión se le va de las manos, no tiene el derecho de hundir el barco completo. Los pilares fundamentales de un bien asistencial deben ser siempre el saber ofrecer, dar, compartir y crecer.
En esta defensa férrea, nos plantamos firmemente en contra de cualquier despido que se pueda evitar y denunciamos la falta de honor con la que se está tratando a los profesionales de la entidad. No podemos tratar como meros trabajadores a las personas que velan por nosotros, que nos cuidan y nos miman. Es una falta absoluta de empatía y de humanidad pisotear y humillar a un equipo que es un auténtico bien común. Al igual que defendemos que detrás de las siglas hay una identidad, recordamos que detrás de un contrato hay una persona, con una vida, con una historia y con familias detrás a las que jamás se les puede faltar. Para pedir respeto hay que empezar a respetar, y es intolerable que se pretenda destruir sus puestos de trabajo a toda prisa para eludir liquidaciones legales.
Esta asociación tiene la responsabilidad de mantener las puertas abiertas, porque alberga muchísimas vidas detrás: las socias que están hoy sosteniendo la entidad, las que vendrán mañana buscando refugio y las que un día, de la misma manera, apartaron del camino. Las decisiones unilaterales de echar este cierre caprichoso y bloquear el relevo generacional fracturan esta red y hacen muchísimo daño a la salud de personas ya muy debilitadas. Es necesario abrir las puertas, ventilar la gestión y permitir que el proyecto avance; la solución nunca puede ser bajar la persiana en secreto para ocultar la realidad.
Por eso, exigimos una firme responsabilidad a las instituciones: al Ayuntamiento de Bilbao, al Gobierno Vasco , a la Diputación y al propio Ararteko como Defensor del Pueblo Vasco. El desamparo público al que nos condenan con su pasividad no se puede permitir. No es admisible que un bien asistencial vital, sufragado con el esfuerzo de las cuotas de sus socias, el apoyo de patrocinadores y las ayudas públicas financiadas por todos los contribuyentes, termine destruyéndose por culpa de personas con un arraigo egoísta que quieren hacer suyo lo que pertenece a la comunidad. Cuando las administraciones se escudan en la fría burocracia para lavarse las manos ante el desmantelamiento de tratamientos y el desajuste laboral de sus trabajadoras, vuelven a invisibilizar nuestro dolor. No nos conformamos con la choza del silencio; exigimos el castillo de dignidad que por derecho nos corresponde.
Quienes firmamos esta petición EXIGIMOS de manera urgente:
1. Luz inmediata: Que las instituciones dejen el automatismo burocrático a un lado y obliguen a cumplir con la verdadera labor de un bien asistencial.
2. Protección del Bien Asistencial y el Empleo: Que se frene la disolución arbitraria de la entidad en base a su supuesta liquidez económica reconocida, garantizando la continuidad de los tratamientos especializados y el respeto de los puestos de trabajo del personal que nos asiste.
3. Cese del Negocio Privado: El cese fulminante del uso de canales y altavoces públicos de la asociación para derivar sistemáticamente a las enfermas hacia actividades particulares de pago de carácter privado.
Nuestras patologías no se ven a simple vista, pero nuestra voz y vuestra falta de ética sí se van a notar. ¡Firma y comparte para exigir responsabilidad pública, proteger a quienes nos asisten, abrir las puertas de Eman Eskua y demostrar que vuestra oscuridad jamás tapará nuestras ganas de ofrecer, dar, compartir y crecer!!!

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El problema
El dolor crónico ante ciertas miradas se puede invisibilizar, pero nuestra dignidad, por falta de transparencia y opacidad, jamás se va a apagar. La junta cansada, agotada y sin ganas de querer avanzar de la Asociación EMAN ESKUA - Asociación Vizcaína de Fibromialgia y Síndrome de Fatiga Crónica (Nº de Registro: AS/B/10956/2004) se está apresurando a desmantelar y liquidar la entidad de una forma opaca, sin dar información clara a la masa asociativa. Luchamos porque un cierre oscuro y difuminado no se convierta en el lastre que sepulte todo lo que durante tantos años habíamos avanzado. La continuidad es el camino.
Eman Eskua no es solamente un nombre: representa y da luz a nuestra invisibilidad. Una entidad creada para visibilizar el dolor jamás debería cerrar las puertas ni apagar la perseverancia de quienes la necesitan. Detrás de estas siglas y de un número de registro administrativo, no hay un mero trámite burocrático ni el patrimonio privado de nadie. Hay personas de carne y hueso, hay patologías crónicas y hay una identidad colectiva extremadamente vulnerable.
Entendemos, respetamos y compartimos el legítimo derecho al cansancio y a la dimisión de las personas. Sin embargo, insistimos en que una junta cansada, agotada y sin ganas de querer avanzar jamás puede utilizar su propio agotamiento como coartada para liquidar de forma unilateral un bien asistencial común. Hasta los propios estatutos de la entidad se fundamentaron y se inscribieron ante la ley con un carácter permanente, diseñados expresamente para garantizar la continuidad, el apoyo mutuo y la divulgación de nuestras enfermedades. Romper ese compromiso fundacional para dejar un vacío asistencial es una arbitrariedad absoluta. No se puede ser juez y parte utilizando delegaciones masivas de voto para bloquear una candidatura de relevo legítima y forzar una disolución injustificada. Con este bloqueo inmovilista solo se consigue estigmatizar aún más a las enfermas, aumentar la invisibilidad de nuestro dolor y provocar un daño irreparable que cierra las puertas al avance y al crecimiento común.
En los estatutos de una asociación sin ánimo de lucro, lo único que debería estar estrictamente prohibido son palabras como rentabilidad, propiedad o obligatoriedad, así como imponer disciplinas y normas cerradas que incumplen la legalidad. Una entidad de apoyo mutuo no es una empresa privada ni el cortijo de nadie. Quien no tiene el valor de saber soltar el timón cuando la gestión se le va de las manos, no tiene el derecho de hundir el barco completo. Los pilares fundamentales de un bien asistencial deben ser siempre el saber ofrecer, dar, compartir y crecer.
En esta defensa férrea, nos plantamos firmemente en contra de cualquier despido que se pueda evitar y denunciamos la falta de honor con la que se está tratando a los profesionales de la entidad. No podemos tratar como meros trabajadores a las personas que velan por nosotros, que nos cuidan y nos miman. Es una falta absoluta de empatía y de humanidad pisotear y humillar a un equipo que es un auténtico bien común. Al igual que defendemos que detrás de las siglas hay una identidad, recordamos que detrás de un contrato hay una persona, con una vida, con una historia y con familias detrás a las que jamás se les puede faltar. Para pedir respeto hay que empezar a respetar, y es intolerable que se pretenda destruir sus puestos de trabajo a toda prisa para eludir liquidaciones legales.
Esta asociación tiene la responsabilidad de mantener las puertas abiertas, porque alberga muchísimas vidas detrás: las socias que están hoy sosteniendo la entidad, las que vendrán mañana buscando refugio y las que un día, de la misma manera, apartaron del camino. Las decisiones unilaterales de echar este cierre caprichoso y bloquear el relevo generacional fracturan esta red y hacen muchísimo daño a la salud de personas ya muy debilitadas. Es necesario abrir las puertas, ventilar la gestión y permitir que el proyecto avance; la solución nunca puede ser bajar la persiana en secreto para ocultar la realidad.
Por eso, exigimos una firme responsabilidad a las instituciones: al Ayuntamiento de Bilbao, al Gobierno Vasco , a la Diputación y al propio Ararteko como Defensor del Pueblo Vasco. El desamparo público al que nos condenan con su pasividad no se puede permitir. No es admisible que un bien asistencial vital, sufragado con el esfuerzo de las cuotas de sus socias, el apoyo de patrocinadores y las ayudas públicas financiadas por todos los contribuyentes, termine destruyéndose por culpa de personas con un arraigo egoísta que quieren hacer suyo lo que pertenece a la comunidad. Cuando las administraciones se escudan en la fría burocracia para lavarse las manos ante el desmantelamiento de tratamientos y el desajuste laboral de sus trabajadoras, vuelven a invisibilizar nuestro dolor. No nos conformamos con la choza del silencio; exigimos el castillo de dignidad que por derecho nos corresponde.
Quienes firmamos esta petición EXIGIMOS de manera urgente:
1. Luz inmediata: Que las instituciones dejen el automatismo burocrático a un lado y obliguen a cumplir con la verdadera labor de un bien asistencial.
2. Protección del Bien Asistencial y el Empleo: Que se frene la disolución arbitraria de la entidad en base a su supuesta liquidez económica reconocida, garantizando la continuidad de los tratamientos especializados y el respeto de los puestos de trabajo del personal que nos asiste.
3. Cese del Negocio Privado: El cese fulminante del uso de canales y altavoces públicos de la asociación para derivar sistemáticamente a las enfermas hacia actividades particulares de pago de carácter privado.
Nuestras patologías no se ven a simple vista, pero nuestra voz y vuestra falta de ética sí se van a notar. ¡Firma y comparte para exigir responsabilidad pública, proteger a quienes nos asisten, abrir las puertas de Eman Eskua y demostrar que vuestra oscuridad jamás tapará nuestras ganas de ofrecer, dar, compartir y crecer!!!

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Petición creada en 20 de octubre de 2026

