El COVID persistente me cambió la vida. Pedimos unidades médicas especializadas

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El problema

Me llamo Arancha Barniol, tengo 57 años y mi vida cambió por completo cuando me contagié de COVID en junio de 2020. Por aquel entonces trabajaba en una residencia de mayores. Después de la infección empecé a sufrir dolores de cabeza, un cansancio terrible y problemas de salud que no desaparecían. Meses después llegué a desmayarme y a perder la visión durante unos segundos. Nunca pude volver a trabajar.

Hoy tengo reconocida una discapacidad del 67% y convivo con problemas de salud muy graves, entre ellos ictus, dolor crónico y fatiga. Pero una de las cosas que más me afecta es lo que llamamos niebla mental. Se me olvidan cosas tan sencillas como lo que tengo que comprar y he llegado a olvidar cómo se utiliza un ordenador. Por mucho que me lo expliquen, ya no tengo la capacidad que tenía antes. El cansancio y el dolor me acompañan desde que me levanto hasta que me acuesto.

Soy presidenta de ACOPERCYL, la Asociación de Afectados por COVID Persistente de Castilla y León, y conozco a muchas personas que están pasando por situaciones parecidas. Algunas no pueden salir solas a la calle, otras necesitan ayuda para ducharse o apenas pueden levantarse de la cama. También hay personas jóvenes que han perdido su trabajo y sus ingresos porque su salud ya no les permite seguir con su vida de antes. Y a todo eso se suma tener que demostrar continuamente que lo que nos ocurre es real.

Uno de nuestros mayores problemas es la atención sanitaria. Podemos pasar por cinco, seis o más especialistas diferentes, cada uno con sus listas de espera, mientras seguimos sin una atención coordinada. Por eso pedimos que se creen unidades multidisciplinares para el COVID persistente en todas las comunidades autónomas. Queremos equipos de profesionales de distintas especialidades que trabajen juntos, puedan valorar todos nuestros síntomas y nos ofrezcan un seguimiento adecuado sin tener que ir de consulta en consulta.

En julio de 2025, el Ministerio de Sanidad dio un paso importante al incluir el COVID persistente en su Estrategia de Cronicidad. Pero necesitamos que ese reconocimiento se traduzca en medidas concretas. También pedimos un registro de pacientes, más formación para los profesionales sanitarios y criterios claros para que las personas que no pueden trabajar por esta enfermedad puedan acceder a las bajas e incapacidades que les correspondan. En Castilla y León ya se ha presentado una propuesta en las Cortes para mejorar nuestra atención. Queremos que estas medidas se hagan realidad en todo el país.

Pido al Ministerio de Sanidad, al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y a las comunidades autónomas que actúen. Llevamos más de seis años esperando respuestas y muchas personas seguimos sin recibir la atención que necesitamos. Yo ya no puedo recuperar la vida que tenía antes, pero quiero que quienes están empezando a sufrir esta enfermedad tengan más oportunidades de recibir una atención adecuada. Por favor, firma y comparte esta petición. No queremos seguir siendo los grandes olvidados de la pandemia.

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