Detener la privatización de semillas en México

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La causa

Me gustaría compartir una historia muy personal. Vengo de una familia de agricultores. Mis abuelos, tíos y padres han dedicado sus vidas a la tierra, sembrando y cosechando cultivos vitales para nuestras comunidades y generaciones por venir. La agricultura no solo es nuestro sustento; es parte de nuestra identidad cultural y el alma de nuestra nación.

Sin embargo, hoy enfrentamos una amenaza que podría despojarnos de nuestra herencia: la privatización de semillas. El gobierno, que debería estar protegiéndonos, está considerando políticas que priorizan los intereses corporativos por encima de los agricultores locales. Quieren privatizar las semillas, robando al pueblo mexicano el derecho ancestral de sembrar, intercambiar y cultivar nuestras propias semillas, esencialmente esquilmando nuestro derecho a la soberanía alimentaria.

El impacto de estas políticas sería devastador. México ha sido un baluarte de biodiversidad agrícola durante milenios. Al permitir la privatización, se restringe el acceso a las semillas, lo que no solo perjudica a los agricultores sino que también disminuye la variedad de cultivos que podemos cultivar, amenazando nuestra seguridad alimentaria a largo plazo.

Cientos de miles de familias dependen de la agricultura tanto para su subsistencia como para el sustento comunitario. Redes de apoyo tradicionales y técnicas de cultivo transmitidas de generación en generación están en riesgo de desaparecer. Al prohibir la libre utilización de las semillas, estamos cerrando las puertas a nuestra rica tradición agrícola, y permitiendo que solo los más poderosos decidan qué podemos sembrar.

Además, esta privatización acentuaría la dependencia de los agricultores hacia empresas que buscan lucrar con la venta de semillas costosas y, potencialmente, de calidad inferior. Es imperativo que mantengamos las semillas libres, no solo para proteger el bienestar de los agricultores y sus familias, sino también para garantizar la diversidad y resiliencia de nuestras cosechas.

Insto al gobierno a reconsiderar sus planes de privatización. Que utilicen su poder para proteger a los verdaderos guardianes de nuestra tierra: los agricultores mexicanos. Son ellos quienes realmente entienden y valoran nuestras semillas, mucho más que cualquier empresa.

Firma esta petición para defender la libertad de las semillas en México. No permitamos que nos quiten nuestra identidad; asegurémonos de preservar nuestras prácticas agrícolas para las futuras generaciones. Actuemos ahora, antes de que sea demasiado tarde.

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