

CARTA ABIERTA AL PARTIDO PLN.Proyecto De Ley de Armonización Eléctrica en Costa Rica
La causa
CARTA ABIERTA AL PARTIDO LIBERACIÓN NACIONAL
El futuro de Costa Rica no puede negociarse a cambio de promesas
Señoras y señores diputados del Partido Liberación Nacional:
Les escribo como ciudadana costarricense, desde la preocupación por el futuro de nuestro país y el temor de que decisiones políticas tomadas hoy puedan comprometer un patrimonio que pertenece a todos: nuestro sistema eléctrico.
Para mí, esto es personal porque no puedo permanecer indiferente ante la posibilidad de que se ponga en riesgo algo que hemos construido como sociedad durante generaciones. La electricidad no es un privilegio ni una simple mercancía: es un servicio esencial para nuestros hogares, nuestra educación, nuestra producción y nuestras oportunidades de desarrollo. Cualquier cambio que pueda afectar su funcionamiento debe discutirse con responsabilidad, transparencia y garantías suficientes. No podemos tratar el futuro eléctrico del país como una ficha de negociación política.
Por eso, les solicito que voten en contra del proyecto de armonización eléctrica y que no justifiquen su aprobación con la promesa de introducir modificaciones posteriormente. ¿Cómo podemos confiar en que esos cambios se harán después, si hoy no tenemos garantías suficientes de que los compromisos adquiridos se cumplirán? ¿Por qué deberíamos depositar nuestra confianza en promesas provenientes de un oficialismo cuyas actuaciones y mentiras han generado tanta desconfianza en una parte de la ciudadanía?
Los derechos y los intereses de Costa Rica no pueden quedar sujetos a acuerdos políticos cuya materialización dependa de voluntades futuras. Si existen aspectos del proyecto que requieren cambios para proteger el interés público, esos cambios deben discutirse y garantizarse antes de comprometer el futuro del sistema eléctrico, no dejarse para un después incierto.
El PLN debería comprender mejor que nadie el valor de la confianza pública y el costo de perderla.
Su historia está vinculada a la construcción de instituciones y al desarrollo de nuestro país. Sin embargo, ese legado no borra las decepciones que han marcado su trayectoria. Los escándalos de corrupción, los cuestionamientos y las actuaciones de figuras vinculadas al partido han contribuido al desgaste de la confianza ciudadana. No basta con recordar los aportes del pasado mientras se espera que la sociedad ignore los motivos por los que ha dejado de confiar.
La ciudadanía está cansada de discursos que prometen defender sus intereses y de acuerdos políticos que después se justifican con explicaciones, negociaciones o compromisos de cumplimiento incierto. La confianza no se recupera apelando a la historia de un partido, sino demostrando con hechos que sus principios siguen vigentes, especialmente cuando defenderlos implica asumir un costo político.
Por eso, su decisión frente a la armonización eléctrica representa mucho más que un voto legislativo. También es una oportunidad para demostrar si el PLN todavía tiene la voluntad de actuar con independencia, responsabilidad y sentido de país, o si está dispuesto a sacrificar su credibilidad a cambio de un acuerdo coyuntural.
Los partidos políticos no desaparecen únicamente cuando pierden elecciones. También pueden perder su razón de existir cuando dejan de representar los principios que les dieron sentido, cuando la ciudadanía ya no encuentra motivos para confiar en ellos y cuando sus decisiones terminan profundizando la decepción de quienes alguna vez esperaron algo distinto.
No les escribo porque crea que el PLN no ha cometido errores. Les escribo precisamente porque esos errores hacen que su responsabilidad actual sea todavía mayor. Costa Rica necesita representantes capaces de aprender de su historia y de demostrar que el interés público está por encima de los cálculos partidarios.
No podemos afirmar que todas las consecuencias negativas que se temen necesariamente ocurrirán, pero tampoco podemos ignorar los riesgos ni aceptar que las dudas legítimas de la ciudadanía se resuelvan pidiéndonos un acto de fe. Cuando está en juego un servicio esencial, la responsabilidad exige explicaciones, garantías verificables y decisiones que puedan defenderse ante el país.
No quiero que el futuro eléctrico de Costa Rica dependa de la confianza que podamos depositar en una promesa política. Quiero garantías concretas para proteger lo que es de todos.
Les pido que piensen más allá de la próxima negociación, de los acuerdos entre partidos y de las conveniencias del momento. Piensen en las familias que dependen de este servicio, en las personas que trabajan para salir adelante, en las pequeñas empresas que sostienen nuestra economía y en las generaciones que heredarán las consecuencias de sus decisiones.
Todavía están a tiempo de demostrar que su compromiso con Costa Rica es más que una consigna. Voten en contra de la armonización eléctrica y demuestren que existen principios que no están dispuestos a negociar.
La confianza ciudadana no es un cheque en blanco. Es una responsabilidad que se gana, se cuida y se puede perder definitivamente.
Costa Rica no necesita más promesas. Necesita representantes que sepan cuándo decir no, incluso cuando hacerlo resulte políticamente conveniente para nadie.
El sistema eléctrico costarricense es parte de nuestro patrimonio colectivo. Protegerlo exige responsabilidad hoy, no promesas de reparación mañana.
La historia juzgará sus decisiones, pero la ciudadanía también las recordará. Y quienes hoy tienen la responsabilidad de decidir deben preguntarse si quieren ser recordados por haber defendido el interés público o por haberlo puesto en manos de compromisos inciertos.
No hipotequen la confianza de Costa Rica. No comprometan su futuro a cambio de promesas. Voten en contra de la armonización eléctrica.
Atentamente,
Ciudadanos Costarricenses que todavía creemos que nuestro país merece algo mejor y que nos negamos a permanecer indiferentes ante las decisiones que pueden afectar el futuro de Costa Rica.
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La causa
CARTA ABIERTA AL PARTIDO LIBERACIÓN NACIONAL
El futuro de Costa Rica no puede negociarse a cambio de promesas
Señoras y señores diputados del Partido Liberación Nacional:
Les escribo como ciudadana costarricense, desde la preocupación por el futuro de nuestro país y el temor de que decisiones políticas tomadas hoy puedan comprometer un patrimonio que pertenece a todos: nuestro sistema eléctrico.
Para mí, esto es personal porque no puedo permanecer indiferente ante la posibilidad de que se ponga en riesgo algo que hemos construido como sociedad durante generaciones. La electricidad no es un privilegio ni una simple mercancía: es un servicio esencial para nuestros hogares, nuestra educación, nuestra producción y nuestras oportunidades de desarrollo. Cualquier cambio que pueda afectar su funcionamiento debe discutirse con responsabilidad, transparencia y garantías suficientes. No podemos tratar el futuro eléctrico del país como una ficha de negociación política.
Por eso, les solicito que voten en contra del proyecto de armonización eléctrica y que no justifiquen su aprobación con la promesa de introducir modificaciones posteriormente. ¿Cómo podemos confiar en que esos cambios se harán después, si hoy no tenemos garantías suficientes de que los compromisos adquiridos se cumplirán? ¿Por qué deberíamos depositar nuestra confianza en promesas provenientes de un oficialismo cuyas actuaciones y mentiras han generado tanta desconfianza en una parte de la ciudadanía?
Los derechos y los intereses de Costa Rica no pueden quedar sujetos a acuerdos políticos cuya materialización dependa de voluntades futuras. Si existen aspectos del proyecto que requieren cambios para proteger el interés público, esos cambios deben discutirse y garantizarse antes de comprometer el futuro del sistema eléctrico, no dejarse para un después incierto.
El PLN debería comprender mejor que nadie el valor de la confianza pública y el costo de perderla.
Su historia está vinculada a la construcción de instituciones y al desarrollo de nuestro país. Sin embargo, ese legado no borra las decepciones que han marcado su trayectoria. Los escándalos de corrupción, los cuestionamientos y las actuaciones de figuras vinculadas al partido han contribuido al desgaste de la confianza ciudadana. No basta con recordar los aportes del pasado mientras se espera que la sociedad ignore los motivos por los que ha dejado de confiar.
La ciudadanía está cansada de discursos que prometen defender sus intereses y de acuerdos políticos que después se justifican con explicaciones, negociaciones o compromisos de cumplimiento incierto. La confianza no se recupera apelando a la historia de un partido, sino demostrando con hechos que sus principios siguen vigentes, especialmente cuando defenderlos implica asumir un costo político.
Por eso, su decisión frente a la armonización eléctrica representa mucho más que un voto legislativo. También es una oportunidad para demostrar si el PLN todavía tiene la voluntad de actuar con independencia, responsabilidad y sentido de país, o si está dispuesto a sacrificar su credibilidad a cambio de un acuerdo coyuntural.
Los partidos políticos no desaparecen únicamente cuando pierden elecciones. También pueden perder su razón de existir cuando dejan de representar los principios que les dieron sentido, cuando la ciudadanía ya no encuentra motivos para confiar en ellos y cuando sus decisiones terminan profundizando la decepción de quienes alguna vez esperaron algo distinto.
No les escribo porque crea que el PLN no ha cometido errores. Les escribo precisamente porque esos errores hacen que su responsabilidad actual sea todavía mayor. Costa Rica necesita representantes capaces de aprender de su historia y de demostrar que el interés público está por encima de los cálculos partidarios.
No podemos afirmar que todas las consecuencias negativas que se temen necesariamente ocurrirán, pero tampoco podemos ignorar los riesgos ni aceptar que las dudas legítimas de la ciudadanía se resuelvan pidiéndonos un acto de fe. Cuando está en juego un servicio esencial, la responsabilidad exige explicaciones, garantías verificables y decisiones que puedan defenderse ante el país.
No quiero que el futuro eléctrico de Costa Rica dependa de la confianza que podamos depositar en una promesa política. Quiero garantías concretas para proteger lo que es de todos.
Les pido que piensen más allá de la próxima negociación, de los acuerdos entre partidos y de las conveniencias del momento. Piensen en las familias que dependen de este servicio, en las personas que trabajan para salir adelante, en las pequeñas empresas que sostienen nuestra economía y en las generaciones que heredarán las consecuencias de sus decisiones.
Todavía están a tiempo de demostrar que su compromiso con Costa Rica es más que una consigna. Voten en contra de la armonización eléctrica y demuestren que existen principios que no están dispuestos a negociar.
La confianza ciudadana no es un cheque en blanco. Es una responsabilidad que se gana, se cuida y se puede perder definitivamente.
Costa Rica no necesita más promesas. Necesita representantes que sepan cuándo decir no, incluso cuando hacerlo resulte políticamente conveniente para nadie.
El sistema eléctrico costarricense es parte de nuestro patrimonio colectivo. Protegerlo exige responsabilidad hoy, no promesas de reparación mañana.
La historia juzgará sus decisiones, pero la ciudadanía también las recordará. Y quienes hoy tienen la responsabilidad de decidir deben preguntarse si quieren ser recordados por haber defendido el interés público o por haberlo puesto en manos de compromisos inciertos.
No hipotequen la confianza de Costa Rica. No comprometan su futuro a cambio de promesas. Voten en contra de la armonización eléctrica.
Atentamente,
Ciudadanos Costarricenses que todavía creemos que nuestro país merece algo mejor y que nos negamos a permanecer indiferentes ante las decisiones que pueden afectar el futuro de Costa Rica.
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Petición creada en 16 de octubre de 2026