

El Colegio de Cirujanas y Cirujanos Dentistas de Chile A.G. publicó recientemente cifras que confirman, punto por punto, lo que esta campaña viene denunciando desde el inicio:
En Chile hay más de 35.000 dentistas y más de 15.000 estudiantes de odontología.
Mientras la OMS recomienda 1 dentista por cada 2.000 habitantes, en nuestro país hay 1 por cada 570.
La carrera tiene una duración real promedio de 15,4 semestres.
El arancel anual parte en $9.300.000 y supera los $11.000.000 en varias universidades.
La empleabilidad al primer año se sitúa entre 54% y 68%.
Muchos profesionales no superan los $700.000 mensuales durante sus primeros 2 a 3 años.
El endeudamiento para estudiar puede superar los $70.000.000.
Estos datos no provienen de un grupo de “descontentos”.
Los difundió la institución gremial oficial del país.
Y no solo eso. El propio Colegio informó que ya solicitó al Ministerio de Educación:
Corregir MiFuturo.cl, porque no refleja la realidad laboral ni económica de la profesión.
Crear una mesa técnica para incorporar variables reales de la odontología.
Que el Estado asuma un rol activo para regular la oferta educativa y frenar la sobreproducción.
Traducción simple:
La crisis está reconocida.
Los números están sobre la mesa.
Las consecuencias son conocidas.
Lo único que sigue faltando es decisión política.
Mientras tanto, cada año miles de jóvenes ingresan a una carrera:
Carísima.
Larga.
Saturada.
Sin garantía de empleo digno.
Chile está formando profesionales para el endeudamiento crónico.
Esta campaña no busca privilegios.
Busca algo elemental en cualquier país responsable:
Que el Estado planifique.
Que las universidades rindan cuentas.
Que los estudiantes sean informados con honestidad.
Que no se siga hipotecando el futuro de una generación.
Firmar y compartir esta petición no es apoyar a un gremio específico.
Es exigir que Chile deje de fabricar profesionales sin futuro.