Dos años después, así seguimos

De retraso en retraso hasta 2030: ¿Hay que esperar a que
ocurra una desgracia en el CEIP Jardín Botánico?
Querida comunidad: Estamos muy cerca de alcanzar las 1.000 firmas, pero la indignación dentro de nuestro colegio
no deja de crecer. Llevamos más de 10 años haciendo las mismas reclamaciones y las promesas de la
administración se han convertido en una burla sistemática hacia las familias. Queremos actualizar los motivos de
nuestra petición con la realidad de lo que está ocurriendo este curso:
■ Promesas rotas y retrasos injustificables
La Delegación de Educación nos dio el visto bueno para ir sustituyendo los módulos prefabricados actuales por otros
nuevos mientras llega la ampliación definitiva (prevista allá por el año 2030). Nos prometieron que este verano
cambiarían los dos primeros módulos. ¿La realidad? Ya han retrasado la fecha a Navidades. Nos siguen dando
largas mientras nuestros hijos estudian en barracones degradados. ¿De verdad hay que esperar a que pase una
desgracia para que actúen con urgencia?
■ El peligro oculto: Parches estéticos frente a degradación interna
Es cierto que tras las salvajes lluvias de hace dos años donde se filtró el agua, el Ayuntamiento
actuó. Pero limpiar la humedad, tapar la grieta y pintar la pared es un parche puramente estético. Nadie ha revisado
qué ha pasado dentro de esa estructura.
• Exigimos una cata técnica real: Esos paneles modulares son de segunda mano del año 2002. Exigimos que se
abra y se analice el estado real del aislante interno, el suelo y la chapa tras soportar años de filtraciones
masivas. Visualmente puede parecer sano, pero por dentro la degradación y el moho invisible representan un
riesgo físico e higiénico inminente.
■ Desigualdad cruel en las aulas prefabricadas
• Condenados a la prefabricada: En el circuito escolar normal, los alumnos rotan y les 'toca' estar en los módulos
provisionales algunos años específicos (4 años de Infantil, 1º de Primaria, y luego en 3º, 4º o 5º). Es una
situación dura que hace temblar a las familias de niños con asma o hiperreactividad bronquial, quienes terminan
el curso encadenando neumonías y crisis respiratorias continuas.
• El abandono de las Necesidades Especiales: Lo más grave se lo llevan los niños más vulnerables. Al ser
centro de referencia de necesidades especiales, estos alumnos pasan toda su vida escolar, año tras año,
metidos en la misma aula específica prefabricada. Están ubicados en pleno centro del patio, soportando niveles
de ruido intolerables, frío extremo en invierno, calor asfixiante en verano y un ambiente insalubre. Para colmo, el
aula sigue sin tener el baño adaptado para alumnos motorizados, vulnerando por completo su intimidad y
dignidad diaria.
■ Un centro masificado al límite de su capacidad
El colegio fue diseñado para 200 alumnos (centro C1) y hoy alberga a cerca de 600 (funcionando como C3 y C4). Al
estar colapsado, se han sacrificado los espacios comunes, la biblioteca mengua, el patio se queda pequeño y el
comedor obliga a los alumnos mayores a almorzar a horas totalmente inapropiadas. Además, el aljibe original de
agua no da abasto para la higiene diaria de 600 personas y el centro sigue desamparado sin monitor administrativo y
con la necesidad urgente de un segundo conserje. ■ ¡Ayúdanos a exigir seguridad y dignidad real!
No queremos más capas de pintura ni más promesas aplazadas. Exigimos una inspección técnica con catas
estructurales, medición de insonorización y temperaturas, y el cambio inmediato de los módulos prometidos.
Por favor, apoya hoy con dos acciones:
1. Difunde esta actualización en todos tus grupos de WhatsApp de la clase, del fútbol y de vecinos.
2. Si aún no has firmado, súmate ahora. ¡Hagamos la fuerza necesaria para superar las 1.000 firmas!
#EducacionDignaJardinBotanico