SALVEMOS EL KILÓMETRO CERO DE MACONDO
SALVEMOS EL KILÓMETRO CERO DE MACONDO
El problema
Paremos de inmediato la demolición de la Farmacia Barbosa y pidamos al alcalde y al Concejo Municipal de Aracataca (Colombia) que declare el edificio Bien de Interés Cultural Municipal, a fin de que el Ministerio de Cultura pueda restaurarlo, preservarlo y convertirlo en un museo para la ciudad.
El sábado 12 de octubre se desmanteló el techo (sin la preceptiva licencia de obras) y, una vez demolido por completo se pretende convertir en un edificio de dos plantas con locales comerciales.
Frente a la vivienda natal del escritor en Aracataca (Colombia) se levanta la Farmacia Barbosa. Esa vieja botica es nada menos que el kilómetro cero de los caminos de Macondo. El doctor Antonio José Barbosa Arroyuelo, instaló allí su consulta, justo frente a la casa del coronel Márquez. Barbosa había llegado desde Venezuela, escapando de la dictadura del general Juan Vicente Gómez. Es el personaje que Gabo inmortalizó en "La hojarasca" y que se asomará luego por dos veces a las páginas de "Cien años de soledad".
En 1950, el escritor, convertido ya en joven periodista, regresó a aquella Aracataca de su infancia y fue a visitar al viejo boticario Barbosa. A Gabo le impactó el vivo retrato que le hizo el doctor Barbosa de aquellos años de decadencia y de ruina de la ciudad. Una vez que la United Fruit Company desmanteló sus campamentos, la prosperidad se marchó de Aracataca con la misma prisa con que había llegado. Otra vez el polvo volvió a cubrir las hojas de los almendros y los gallinazos volvieron a colmar otra vez de desesperanza los aleros de los tejados. Gabo reconoció a Vargas Llosa que “fue aquel el episodio más decisivo de mi vida de escritor”, porque aquel modo de narrar desalentado del doctor, tenía la virtud de materializar las cosas en el aire espeso de la botica. Solo entonces, García Márquez supo que tenía que dejar de imitar a Kafka, a Poe, a Faulkner o a Virginia Woolf, escritores a los que se empeñaba en parecerse. Solo entonces empezó a surgir su modo embrujado de narrar, lleno de arranques de subjetividad mágica y con el mismo sello de desaliento apasionado que imprimía Barbosa a sus recuerdos.
Desde diversas instancias, hemos intentado dar a conocer la importancia de esa vieja farmacia, encrucijada vital de la que parten todos los caminos de Macondo. Aprovechando su vecindad con la casa-museo, pretendíamos convertirla en un espacio para la cultura que perpetuase la memoria del doctor Barbosa. No tendrá esa suerte Aracataca. En su lugar, una vivienda convencional de dos plantas ̶ apartamentos arriba y locales comerciales abajo ̶ quedará como triste monumento a la especulación y al mal gusto y nos recordará a todos, una vez más, que un pueblo que desconoce su propia historia será completamente incapaz de comprender su presente ni de construir su porvenir.
No lo permitamos. SALVEMOS EL KILÓMETRO CERO DE MACONDO.

Petición cerrada
El problema
Paremos de inmediato la demolición de la Farmacia Barbosa y pidamos al alcalde y al Concejo Municipal de Aracataca (Colombia) que declare el edificio Bien de Interés Cultural Municipal, a fin de que el Ministerio de Cultura pueda restaurarlo, preservarlo y convertirlo en un museo para la ciudad.
El sábado 12 de octubre se desmanteló el techo (sin la preceptiva licencia de obras) y, una vez demolido por completo se pretende convertir en un edificio de dos plantas con locales comerciales.
Frente a la vivienda natal del escritor en Aracataca (Colombia) se levanta la Farmacia Barbosa. Esa vieja botica es nada menos que el kilómetro cero de los caminos de Macondo. El doctor Antonio José Barbosa Arroyuelo, instaló allí su consulta, justo frente a la casa del coronel Márquez. Barbosa había llegado desde Venezuela, escapando de la dictadura del general Juan Vicente Gómez. Es el personaje que Gabo inmortalizó en "La hojarasca" y que se asomará luego por dos veces a las páginas de "Cien años de soledad".
En 1950, el escritor, convertido ya en joven periodista, regresó a aquella Aracataca de su infancia y fue a visitar al viejo boticario Barbosa. A Gabo le impactó el vivo retrato que le hizo el doctor Barbosa de aquellos años de decadencia y de ruina de la ciudad. Una vez que la United Fruit Company desmanteló sus campamentos, la prosperidad se marchó de Aracataca con la misma prisa con que había llegado. Otra vez el polvo volvió a cubrir las hojas de los almendros y los gallinazos volvieron a colmar otra vez de desesperanza los aleros de los tejados. Gabo reconoció a Vargas Llosa que “fue aquel el episodio más decisivo de mi vida de escritor”, porque aquel modo de narrar desalentado del doctor, tenía la virtud de materializar las cosas en el aire espeso de la botica. Solo entonces, García Márquez supo que tenía que dejar de imitar a Kafka, a Poe, a Faulkner o a Virginia Woolf, escritores a los que se empeñaba en parecerse. Solo entonces empezó a surgir su modo embrujado de narrar, lleno de arranques de subjetividad mágica y con el mismo sello de desaliento apasionado que imprimía Barbosa a sus recuerdos.
Desde diversas instancias, hemos intentado dar a conocer la importancia de esa vieja farmacia, encrucijada vital de la que parten todos los caminos de Macondo. Aprovechando su vecindad con la casa-museo, pretendíamos convertirla en un espacio para la cultura que perpetuase la memoria del doctor Barbosa. No tendrá esa suerte Aracataca. En su lugar, una vivienda convencional de dos plantas ̶ apartamentos arriba y locales comerciales abajo ̶ quedará como triste monumento a la especulación y al mal gusto y nos recordará a todos, una vez más, que un pueblo que desconoce su propia historia será completamente incapaz de comprender su presente ni de construir su porvenir.
No lo permitamos. SALVEMOS EL KILÓMETRO CERO DE MACONDO.

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Petición creada en 19 de octubre de 2019