Adoptar obligatoriamente los términos "perrito" y "perrita"
Adoptar obligatoriamente los términos "perrito" y "perrita"
La causa
El lenguaje no solo describe la realidad, sino que la moldea. En el contexto socio-cultural de México, los vocablos "perro" y "perra" han adquirido, de manera generalizada, una fuerte carga despectiva, peyorativa y degradante cuando se emplean en el habla cotidiana. Esta connotación lingüística negativa genera, de manera inconsciente, un sesgo de desprecio y desvalorización hacia los miembros de esta especie animal.
La transición hacia una sociedad que respete los derechos y el bienestar animal exige erradicar cualquier manifestación cultural o lingüística que normalice la violencia o el menoscabo de su dignidad. Quienes cohabitamos con estos seres vivos somos testigos de su capacidad sintiente, su lealtad y el valor afectivo que aportan a los hogares mexicanos. Por ello, el marco normativo debe alinearse con una visión de respeto absoluto.
La adopción formal de los términos "perrito" o "perrita" en todos los ámbitos sociales, no busca únicamente una modificación gramatical, sino un cambio de paradigma cultural. El uso del diminutivo afectivo neutraliza el impacto despectivo arraigado en el léxico popular, promueve la empatía colectiva y dignifica la percepción pública de estos animalitos como seres sintientes dignos de protección, cuidado y amor.
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La causa
El lenguaje no solo describe la realidad, sino que la moldea. En el contexto socio-cultural de México, los vocablos "perro" y "perra" han adquirido, de manera generalizada, una fuerte carga despectiva, peyorativa y degradante cuando se emplean en el habla cotidiana. Esta connotación lingüística negativa genera, de manera inconsciente, un sesgo de desprecio y desvalorización hacia los miembros de esta especie animal.
La transición hacia una sociedad que respete los derechos y el bienestar animal exige erradicar cualquier manifestación cultural o lingüística que normalice la violencia o el menoscabo de su dignidad. Quienes cohabitamos con estos seres vivos somos testigos de su capacidad sintiente, su lealtad y el valor afectivo que aportan a los hogares mexicanos. Por ello, el marco normativo debe alinearse con una visión de respeto absoluto.
La adopción formal de los términos "perrito" o "perrita" en todos los ámbitos sociales, no busca únicamente una modificación gramatical, sino un cambio de paradigma cultural. El uso del diminutivo afectivo neutraliza el impacto despectivo arraigado en el léxico popular, promueve la empatía colectiva y dignifica la percepción pública de estos animalitos como seres sintientes dignos de protección, cuidado y amor.
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Petición creada en 22 de octubre de 2026