
Quiero agradecer a quienes firmaron y confiaron en que merezco tener autonomía sobre mi cuerpo.
Estoy a la espera de seguir con el procedimiento y espero que esto me dé algo de visibilidad, tal vez no, pero debía intentar y seguiré el proceso por los medios médicos pertinentes.
Referente a los acontecimientos del ataque de odio hacia mi persona, me alegra informar que gracias al haber alzado la voz, pude encontrar personas dispuestas a ayudarme a mí y a mi familia durante el proceso. Aclaro que los hechos ocurridos con el señor Daniel Villar no son la causa por la que he decidido dar un potencial cierre a mi vida. Simplemente fue un agravante y nadie merece ser víctima de tal barbarie.
La atención abruma, pero agradezco mucho la compasión de tantos extraños que se unieron por mera empatía y humanidad. Si no se levanta la voz, nunca se logrará nada.