El futuro del lobo mexicano sigue en juego.


Actualización al 5 de noviembre de 2026
El 4 de septiembre, Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14425, que instruye al Gobierno de Estados Unidos a revisar si el lobo gris y el lobo gris mexicano cumplen los criterios para reducir o retirar su protección bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
La orden no ha eliminado automáticamente esas protecciones, pero sí ha puesto en marcha un proceso que podría debilitarlas. Y ya hay acciones concretas: el 12 de octubre, el Departamento de Agricultura anunció que había enviado cartas a 13 gobernadores para pedirles que revisen sus políticas de protección y manejo de los lobos.
¿Por qué debemos prestar atención?
Porque recuperar una especie no significa simplemente contar individuos. Significa conseguir que sus poblaciones sean viables, genéticamente diversas y capaces de sobrevivir a largo plazo.
El lobo gris mexicano es un ejemplo de lo difícil que resulta revertir el camino hacia la extinción. Después de décadas de persecución y de haber estado al borde de desaparecer, su recuperación depende de un esfuerzo binacional que ha requerido años de trabajo científico, reproducción bajo cuidado humano, reintroducción y colaboración entre instituciones y comunidades.
Hoy, su recuperación sigue enfrentando desafíos genéticos y demográficos. Por eso, reducir su protección antes de demostrar que puede sobrevivir a largo plazo sin ella podría poner en riesgo décadas de trabajo.
La prevención, la coexistencia, el manejo responsable del ganado y los mecanismos de compensación deben formar parte de la solución.
Las decisiones sobre la supervivencia de una especie no deben responder a presiones políticas, sino a la mejor evidencia científica disponible.
Desde Santuario Extinción Cero, invitamos a todas las personas a informarse, compartir esta actualización y firmar nuestra petición para defender la conservación y la protección del lobo mexicano.
Firmar no es un gesto simbólico sin sentido: es una manera de sumar nuestra voz a una exigencia colectiva de responsabilidad, transparencia y decisiones basadas en ciencia.
El proceso de revisión sigue en marcha y el plazo de 90 días establecido por la orden vence aproximadamente el 3 de diciembre. No tenemos que esperar a que las protecciones se debiliten para expresar nuestra preocupación.
La extinción es irreversible. La prevención todavía está en nuestras manos.
Firma, comparte y ayúdanos a mantener vivo el futuro del lobo mexicano.
Santuario Extinción Cero
Conservamos su libertad. Honramos su existencia.