

Parecería un capricho imposible, pero uno siempre mantiene la confianza y no pierde la fe. Tomar conciencia es difícil; por eso esta campaña lleva ya 12 años. Lograr el objetivo definitivo pareció estar cerca desde el inicio, pero a medida que pasa el tiempo, esa meta parece diluirse. Por eso, hoy estamos aquí: para refrescar esa memoria dormida.
Padecimos los estruendos con mi hijo durante el último Mundial. Con cada partido que ganaba la Selección Nacional y cada explosión que sonaba, pensaba que —a pesar de los años y de haber logrado que municipios y provincias actualicen o sancionen leyes que prohíben la pirotecnia, y de haber conseguido una disminución importante en las fiestas de fin de año que se traduce en menos quemados— los estruendos por eventos deportivos o sociales parecen estar latentes, esperando el momento de aparecer y provocar dolor en las personas y animales que lo sufren.
No deberíamos olvidar nunca el trágico episodio del 30 de diciembre de 2004 que se llevó 194 vidas y provocó más de 1400 heridos: "Cromañón". Tanto los dirigentes políticos y sociales como los directivos de los clubes deberían tomar nota de los daños provocados por el uso de la pirotecnia para evitarlo.
Lo que es diversión para algunos, para otros es sufrimiento pleno. Transmitir este pensamiento y lograr que impacte en el otro a veces se complica, ya que muchas veces resulta incomprensible. La tarea de ponerse en el lugar del otro debería ser sencilla, pero si realmente lo fuera, seguramente yo no estaría escribiendo esto.
Nosotros seguimos adelante a pesar de todo, con el único fin de que se establezca una Ley Nacional que limite su uso en todo ámbito urbano o proclive a incendios. Por eso les pido que, con muy poco, hagan mucho: vuelvan a votar si la plataforma se los permite, o súmense como nuevas voces que comprendan este padecimiento, tanto de las personas como de los animales.
Gracias por acompañarme.
Dejo aquí el video grabado con mi hijo para "Festejos para todos".