Hoy soy la voz de las que no pueden hablar.


Estamos tan acostumbrados a los abusos contra los más vulnerables que los culpamos de ser víctimas.
Cuándo está el árbol caído todos hacemos leña. Mi invitación es hacer un alto en medio de esta pandemia y dejar de agredir en todos los sentidos aún con la omisión porque cada vez, que cae uno de nosotros seguro no hicimos lo suficiente por impedirlo. Nadie en el ejercicio de su función o profesión puede transgredir la integridad de otro. Mucho menos en espacios de aprendizaje o entrega de apoyos.
Miles de niños y jóvenes interactúan en medios hostiles agresivos para aprender.
Debemos dejar Machismo el matriarcado compulsivo y en medio de esta pandemia ser más humanos y flexibles.
Dejar la corrupción como modos vivendus. Dejar de actuar de forma déspota y prepotente sin tolerancia ni inclusión .
Tener más cultura de diversidad, ser más congruentes y privilegiar tener ética al guardar sana distancia en todos los sentidos.
Si tan solo dejamos la indiferencia, y actuamos de forma habitual contra la violencia . Generaríamos una cultura y plataforma de actuación que brinde a las víctimas.
Hoy hablo por las que murieron en las estadísticas en el intento de ser libres de que les creyeran .
Las que no encontraron la justicia y mueren pidiendo auxilio .
Muera feminicidio
Muera acoso
Muera discriminación
Muera corrupción
Muera hostigamiento
Muera la indiferencia en Durango México en el mundo . Levantemos nuestro corazón al creador.