

I am writing today with a full heart and a deep sense of responsibility to share the truth about my loved one, José Carrasco, who has been incarcerated since January 2005 for a crime he has always maintained he did not commit. For more than 22 years, José has lived behind prison walls, separated from his family, his community, and the life he once knew — not because he is a danger to society, but because he was never given the fair chance at justice that every human being deserves.
The cost of his incarceration has now exceeded $5,500,000, averaging nearly $250,000 per year. These are resources that could be redirected toward healing our communities, strengthening youth programs, and preventing the very cycles of harm that incarceration so often fails to address. José himself has always believed in investing in young people, and even from behind bars, he has dedicated his heart and mind to creating something meaningful.
He is the founder of YETR — Youth Empowerment Through Resilience, a program he designed specifically to help young teens avoid the path that leads so many into the justice system. YETR teaches emotional strength, self‑awareness, conflict resolution, and purpose — the very tools José wishes someone had offered him and his peers when they were young. Even while incarcerated, he has chosen to pour into the next generation, proving that his spirit, his compassion, and his commitment to change are stronger than the walls around him.
José is deeply grateful for every single person who has stood by him, prayed for him, advocated for him, and believed in his innocence. He wants his supporters to know that your love has carried him through some of the darkest moments of his life. Your letters, your signatures, your encouragement — they have reminded him that he is not forgotten, that his life still matters, and that hope is still alive.
He asks you to stay with him until the end of this journey. He believes, with all the faith he has left, that the best is yet to come. We are holding onto the belief that truth will prevail, that mercy will be shown, and that José will one day walk free — able to continue his mission of empowering youth, rebuilding his life, and giving back to the world in the way he has always dreamed.
From the bottom of our hearts, thank you for standing with him. Thank you for believing in justice, compassion, and second chances. May God bless every one of you for your kindness, your strength, and your unwavering support.
Amen
Hoy escribo con el corazón lleno y un profundo sentido de responsabilidad para compartir la verdad sobre mi ser querido, José Carrasco, quien ha estado encarcelado desde enero de 2005 por un delito que siempre ha sostenido no haber cometido. Durante más de 22 años, José ha vivido detrás de los muros de la prisión, separado de su familia, su comunidad y la vida que una vez conoció, no porque sea un peligro para la sociedad, sino porque nunca se le dio la oportunidad justa de obtener la justicia que todo ser humano merece.
El costo de su encarcelamiento ha superado ahora los $5,500,000, promediando casi $250,000 por año. Estos son recursos que podrían redirigirse a sanar nuestras comunidades, fortalecer programas para jóvenes y prevenir los propios ciclos de daño que la encarcelación tan a menudo no logra abordar. El mismo José siempre ha creído en invertir en los jóvenes, e incluso desde detrás de las rejas, ha dedicado su corazón y mente a crear algo significativo.
Él es el fundador de YETR — Empoderamiento Juvenil a través de la Resiliencia
e, un programa que él diseñó específicamente para ayudar a los adolescentes a evitar el camino que lleva a tantos al sistema de justicia. YETR enseña fortaleza emocional, autoconciencia, resolución de conflictos y propósito — las mismas herramientas que José desearía que alguien le hubiera ofrecido a él y a sus compañeros cuando eran jóvenes. Incluso mientras está encarcelado, ha elegido invertir en la próxima generación, demostrando que su espíritu, su compasión y su compromiso con el cambio son más fuertes que los muros que lo rodean. José está profundamente agradecido por cada persona que ha estado a su lado, ha rezado por él, ha abogado por él y ha creído en su inocencia. Quiere que sus seguidores sepan que su amor lo ha sostenido en algunos de los momentos más oscuros de su vida. Sus cartas, sus firmas, su estímulo — le han recordado que no está olvidado, que su vida todavía importa y que la esperanza sigue viva. Les pide que se mantengan con él hasta el final de este viaje. Él cree, con toda la fe que le queda, que lo mejor esaún por venir. Mantenemos la creencia de que la verdad prevalecerá, que se mostrará misericordia y que José algún día caminará libre, capaz de continuar su misión de empoderar a los jóvenes, reconstruir su vida y devolver al mundo de la manera que siempre ha soñado. Desde el fondo de nuestros corazones, gracias por estar con él. Gracias por creer en la justicia, la compasión y las segundas oportunidades. Que Dios bendiga a cada uno de ustedes por su amabilidad, su fortaleza y su apoyo inquebrantable. Amén. J