EXIGIMOS UNA LEY QUE ELIMINE LAS JAULAS DE GESTACIÓN PARA CERDAS GESTANTES


¡Hola!
Por alguna razón recibiste esta carta; no nos conocemos, pero no encuentro otra manera de pedir ayuda. Seguramente me tienes en casa, pero ignoras como transcurre mi vida y todo lo que sufro; me encantaría vivir en una granja como te venden, pero la industria requiere producir más, más rápido y a bajo costo, por lo que llego a tu hogar y a tu cuerpo con sufrimiento, tristeza y estrés, a veces me pregunto si ¿eso también a ti te hará algún daño?
Lo que te voy a contar, no te lo cuentan por vergüenza o culpa, así que te compartiré la intimidad de mi vida, aquí va:
Nací y lo primero que vi fue a mi madre inmovilizada; pude lactar, pero no interactuar con ella, tampoco podía ver su rostro por la postura en la que la tenían, antes de cumplir mi primer mes, me separaron de ella y nunca más la volví a ver.
Cuando cumplí 6 meses tuve mi primer período y fui aislada para ser preñada por 1a vez. A veces me encierran con un desconocido, otras veces me introducen una fría sonda para inyectarme semen hasta que se aseguran que he quedado embarazada.
En el inicio de mi embarazo me encierran en una jaula que me inmoviliza de cuerpo entero durante los 4 meses que dura; esa jaula tiene unos barrotes metálicos donde ni siquiera puedo darme la vuelta, tampoco puedo realizar ninguna de mis actividades instintivas o naturales, como caminar, hurgar, sociabilizar o anidar. Este lugar es mi jaula, cama y baño a la vez.
En la víspera del parto, me trasladan a otra jaula parecida, que también me inmoviliza, pero cuyo diseño me obliga a estar echada permanentemente para que mis bebés -con quiénes no puedo interactuar- me amamanten. Así, sin poder darles cariño o jugar con ellos, me tienen otro mes más inmovilizada, ahora recuerdo por qué yo tampoco pude recibir el amor de mi mamá.
Al mes se llevan a mis hijos; quienes nacieron hembras tendrán mí mismo destino; luego nuevamente me inseminan y la historia comienza una y otra vez hasta que mi cuerpo aguante. En estos ciclos continuos de gestació paso inmovilizada en esas jaulas un promedio de 10 meses por cada 12 meses, dado que al año me fuerzan a gestar al menos 2 veces, cada gestación dura 4 meses y un mes de lactancia dos veces al año también.
En condiciones normales yo podría vivir unos 15 años, como nuestros amigos los perros, pero bajo este ritmo apenas llegó a los 3 años, que es cuando me llevan a un matadero para ser trozada y convertida en jamón,
salchichas y demás embutidos que tú compartes con tus seres queridos en casa y con mi historia alimentas tu cuerpo.
A ese industrial que me hace vivir esta vida miserable, le habré dejado 70 hijos que no pude disfrutar ni ellos de mí. A veces pienso que esto del matadero es lo mejor que puede pasarme...por fin me liberaré de este infierno en vida.
Lo único que les estoy pidiendo es que, al menos, me permitan moverme libremente en los largos meses que geste a mis bebés y en ese primer mes en que nacen, ¿será eso posible?, creo que no pido mucho más que vivir con una pizca de dignidad.
Esta carta no llegó a tus manos de casualidad, tú que eres un humano consciente y de noble corazón, ayúdame a tener una vida más natural, mi bienestar físico y emocional, depende de la empatía y compasión de ustedes los humanos. Yo y mis millones de hermanas quedamos atentas a su merced.
Con piedad, la cerdita Lola.