CIERRE DE LA PETICIÓN: BILBAO DIJO NO AL FASCISMO

El 26 de octubre, Bilbao respondió desde el mediodía con una movilización ciudadana contra la convocatoria de Vito Quiles. Miles de personas expresaron pacíficamente su rechazo a que se dé espacio a discursos y actitudes fascistas en nuestra ciudad. Finalmente, Quiles canceló su acto.
Lamentablemente, después de esas movilizaciones pacíficas, se produjeron gravísimos altercados, con incendios, destrozos y violencia en las calles de Bilbao. Condeno rotundamente esos hechos. No representan a quienes se movilizaron pacíficamente y no deben utilizarse para deslegitimar la respuesta ciudadana contra el fascismo.
Pero lo ocurrido también obliga a exigir explicaciones a las instituciones.
Presenté una petición para que se valorase la prohibición del acto, acompañada de las firmas recogidas (1.005 en total). La envié a distintos organismos, entre ellos la Delegación del Gobierno, la Subdelegación del Gobierno en Bizkaia y el Ayuntamiento de Bilbao. La documentación terminó llegando al Departamento de Seguridad del Gobierno Vasco, responsable de la seguridad ciudadana a través de la Ertzaintza. Durante todo este recorrido administrativo, no recibí una respuesta clara sobre el fondo de mi petición ni sobre la valoración de los antecedentes y los riesgos que denunciábamos.
Y ahora escuchamos al consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, referirse a Vito Quiles como un «personaje provocador» y un «sinvergüenza», y describir las consecuencias de su convocatoria: manifestaciones y contramanifestaciones, centenares de efectivos de la Ertzaintza movilizados y el cierre de la universidad. También se pregunta quién es esa persona, qué representa y quién le paga el sueldo.
Pues bien, señor Zupiria: si usted mismo describe así al convocante y reconoce las consecuencias que tuvo su convocatoria, ¿por qué no se valoró seriamente nuestra petición antes de que ocurriera todo esto?
No estamos hablando de una preocupación planteada después de los hechos. La petición estaba presentada de antemano. Advertíamos de los antecedentes y pedíamos que se estudiase la posibilidad de impedir el acto. ¿Se evaluaron esos antecedentes? ¿Se analizaron los riesgos? ¿Se consideró alguna medida preventiva? ¿Quién tomó la decisión y con qué argumentos?
No afirmo que la prohibición fuese automática ni que bastase con recoger firmas para justificarla. Exijo que se explique si se valoró la posibilidad de actuar preventivamente y por qué se tomó la decisión que se tomó. Porque resulta difícil aceptar que, después de los hechos, se describa al convocante como una persona provocadora y se lamenten las consecuencias de su convocatoria, cuando antes ya se había pedido a las instituciones que examinaran precisamente ese riesgo.
La movilización ciudadana pacífica no es responsable de los actos violentos de quienes provocaron los disturbios. Condenar esa violencia y rechazar el fascismo son cosas perfectamente compatibles. No permitamos que se confundan.
Quiero agradecer de corazón a todas las personas que habéis firmado y compartido esta petición. Vuestra participación ha demostrado que somos muchas las personas que no queremos que Bilbao se convierta en un escenario para discursos fascistas.
Cierro esta recogida de firmas, pero no retiro ni una palabra de lo que la motivó. La cancelación del acto no elimina las preguntas que siguen pendientes ni la obligación de las instituciones de responderlas.
Bilbao no quiere fascismo. La ciudadanía se movilizó pacíficamente y las instituciones deben explicar qué hicieron, qué valoraron y por qué.