Ivon GonzálezCiudad de México, Mexico
Sep 30, 2026

¿Quién decidió por Vista Alegre?

Porque aquí hay algo que no podemos seguir ignorando:

A los vecinos de Vista Alegre NO se nos consultó.

A los talleristas, docentes y alumnos de la Casa de Cultura Alfonso Reyes se les proporcionó información prácticamente nula sobre lo que ocurriría con el inmueble y con sus actividades.

Y mientras nosotros preguntábamos qué estaba pasando, dentro de la propia Casa de Cultura se hablaba de posibles consultorios y un comedor comunitario. Incluso existen testimonios y evidencias de que se llegaron a tomar medidas para determinar dónde colocar un refrigerador.

Entonces preguntamos:

¿Quién tomó esas decisiones?
¿Dónde está el proyecto?
¿Dónde está el convenio?
¿Dónde está la información oficial?
¿En qué momento se consultó a la comunidad?

Porque una cosa es que una organización apoye con pintura, mantenimiento o algún servicio.

Y otra muy diferente es que un espacio comunitario termine llevando publicidad, eslogan o identidad de una organización privada.

Si las cubetas de pintura son solamente eso, cubetas de pintura, ¿por qué tendría que aparecer la identidad de Farmacias Similares/Fundación del Dr. Simi asociada a la Casa de Cultura?

La pregunta no es si alguien "es bueno" o "es malo".

La pregunta es:

¿Qué recibe la comunidad y qué obtiene a cambio la organización privada?

Porque cuando una empresa o fundación coloca su imagen en un espacio público, ya no estamos hablando únicamente de una donación.

Estamos hablando de imagen, presencia y asociación de marca.

Y eso merece transparencia.

No queremos que nadie nos diga que debemos estar agradecidos porque alguien "vino a ayudar".

La comunidad no tiene que entregar un espacio que forma parte de su historia a cambio de ayuda.

La Casa de Cultura Alfonso Reyes no es propiedad de una marca.

No es un escaparate publicitario.

No es un espacio para construir simpatías.

Y tampoco debe utilizarse para que la población termine asociando permanentemente un servicio público o comunitario con una organización privada.

La cultura no se compra con pintura.
La participación ciudadana no se sustituye con donaciones.
Y la transparencia no puede ser opcional.

Si realmente se trata de un proyecto para beneficio de la comunidad, entonces ¿por qué no se nos informó desde el principio?

¿Por qué no se presentó públicamente el proyecto?

¿Por qué no se consultó a vecinos, alumnos, docentes y talleristas?

¿Por qué tuvimos que enterarnos por rumores, testimonios y lo que ocurría dentro del inmueble?

Nuestra lucha continúa.

Y por un principio muy sencillo:

La Casa de Cultura Alfonso Reyes pertenece a su comunidad y la comunidad tiene derecho a saber qué quieren hacer con ella.

Firma y comparte para que nuestra voz sea realmente escuchada y se dé transparencia. 

 

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