Oct 9, 2019

Cualquier otro lo hubiera hecho, es más, si a quienes les hubieran cometido este desfalco de 4 millones de euros hubiera sido a la oposición, hubiera sido el propio Grezzi, (que además estaba avisado por una auditoría de lo que podía ocurrir) el que la hubiera exigido.

¿Por qué Grezzi (concejal de movilidad y máximo responsable de la EMT no ha dimitido?
¿Por qué no ha permitido el Alcalde Ribó que se cree una comisión de investigación con TODOS los partidos?
¿Por qué en plena crisis Grezzi, renueva los contratos del equipo directivo y les sube el sueldo en 5000€/año?

¿Por qué Grezzi está en la comisión de investigación en la que se le investiga a él?

 

¿Ya ha dimitido Grezzi?

Un día después de su grito de auxilio en mitad de un océano oscuro y frío, no había recibido ningún salvavidas por parte de sus 16 compañeros de gobierno municipal. Así podría resumirse la situación insólita que se inició este sábado por la tarde en las redes sociales cuando el concejal de Movilidad y último responsable político del robo de cuatro millones de euros en la EMT, Giuseppe Grezzi, dijo en un tuit que «viendo el panorama, a uno casi le dan ganas de tirar la toalla». Hable de la EMT o de los pactos en su partido de cara a las generales, el 'destape' casi de diván de psicólogo es inaudito.


 
Cómo lo debe estar pasando el polémico edil para lanzar esa improvisada encuesta de aceptación con la esperanza íntima de encontrar una reacción favorable. No tengo otra explicación de lo sucedido por muchas vueltas que le dé y repase unos acontecimientos que pueden precipitarse en los próximos días, incluso hoy. De los comentarios que había tras el SOS lanzado por el concejal, dejando aparte los insultos y las ironías (una toalla que vale cuatro millones de euros, decía uno), anoté como avales que le sirvan el del diputado Josep Nadal, el del conceller de Educación, Vicent Marzà, y el del secretario autonómico de Hacienda, Francesc Gamero. Nadie más. Claro, que la plana mayor de Compromís en el Ayuntamiento estaba de celebración de boda en ese momento, en concreto en Morella. Joan Ribó, Sergi Campillo, Carlos Galiana y Pere Fuset, acompañando en su enlace a la socialista Sandra Gómez. Y por extensión, todos los ediles socialistas y pesos pesados del partido encabezados por Ximo Puig. El tuit tuvo que correr de mesa en mesa entre trozos de tarta y peticiones de canciones a la orquesta. ¿A qué venía esa incontinencia verbal?

 
 
 
 

 
Grezzi ha pecado de precipitación en todo el asunto del robo de los cuatro millones de euros, una estafa que no está aclarada ni mucho menos en cuanto a sus responsabilidades. Primero por tener en la inopia a los socialistas hasta que le dio la gana, después por el despido de la protagonista del fraude, dado que podría ser sólo una víctima de los timadores. Tercero, por la mala decisión de intentar forzar la renovación del contrato del director gerente y otros directivos de la EMT en pleno escándalo, para más inri con subida de sueldo incluida. Peor no lo podía haber hecho.

Pero encima se ha permitido un arranque de mandato con desplantes al Partido Socialista. Primero fue la imposición al concejal de Hacienda, Ramón Vilar, para que retirase las tasas al alquiler de vehículos eléctricos en la calle, con el fin de que rectificara, y este mismo viernes la bofetada a la ausente Sandra Gómez enviando a toriles el proyecto de peatonalización de la calle Jorge Juan, donde no es que se haya producido una falta de sintonía, sino una muestra más de dejadez de Grezzi con sus supuestos socios, rememorando encontronazos más sonados con el hoy exdiputado Vicent Sarrià.


Y eso que se trata de un proyecto, uno más para guardar a la espera de presupuesto. Pero ni por esas quiere facilitar las cosas el todavía concejal de Movilidad. «No termina uno de acostumbrarse a tanto cinismo, venganzas, deslealtades e hipocresía», dice en su primer lamento público. Desde luego, los demás no se han acostumbrado, ni socios de gobierno ni la oposición ni la prensa que ha osado criticar cualquier aspecto de su gestión.

¿Estará probando esa medicina amarga? Todo hace indicar que sí, lo que añade morbo al consejo de la EMT de hoy para comprar 164 autobuses, pero también para renovar varios contratos de alta dirección, incluido el del director gerente, con un aumento de 5.000 euros más al año. Un premio por haber perdido cuatro millones de euros. Mala decisión y que debería suspenderse de nuevo, aunque sea por estética y aquello de la mujer del César. Y si altos funcionarios del Ayuntamiento deben gestionar la empresa durante unos meses, pues que sea así. Lo contrario no es serio en ninguna ciudad que se precie de serlo. Ribó dijo el viernes que hasta el pleno extraordinario día 17 no habla sobre este asunto, al menos en público. La Policía Nacional y el juzgado de instrucción siguen con la investigación, pero la EMT ha constatado ya que es una compañía mal gestionada y la responsabilidad llega hasta el gobierno municipal. El PSPV, como es habitual, transige y votará a favor de la renovación del contrato del gerente a no ser por un cambio de última hora. Veremos si no se pillan los dedos con esa decisión.

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