Los carriles bici atascan las calles de Valencia y los vecinos se hartan
las protestas espontáneas de los vecinos en las redes sociales han empezado a surgir a ver algunos casos de calzadas que se quedan con un solo carril, que se taponará en las paradas de la EMT por los autobuses.
Las críticas ponen en duda el sistema elegido por el Consistorio para trazar las rutas ciclistas, que principalmente han salido de los presupuestos participativos. El caso más claro son los 67 apoyos logrados por el carril bici de Reino de Valencia, seguramente uno de los menores de todos los que han salido por esta vía, la práctica mayoría. De esta manera, el concejal Grezzi sólo tiene que responder (y lo hace siempre así) que las inversiones se acometen por mandato vecinal. Por el contrario, una recogida de firmas contraria a esta ruta en una red social ya supera el millar de votos.
La relación es larga, pero seguro que vecinos y conductores la conocen por empezar a padecerla en las retenciones que se producen en hora punta. Como dice el concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi, en uno de sus innumerables mensajes en redes sociales el propósito es reducir el tráfico de paso (oportunista para el edil) como respondió a una vecina que se quejaba de las próximas retenciones en Reino de Valencia. O sea, ahuyentar a los conductores para que vayan por otras rutas con sus vehículos.
Así las cosas, los atascos que se producen ahora en algunas zonas se multiplicarán las próximas semanas en zonas como Reino de Valencia, Doctor Manuel Candela, Llano de Zaidía, la avenida Burjassot o la avenida Constitución, entre otras. Pero por si esto no es suficiente, para una segunda tanda el gobierno municipal ha sacado a concurso obras por valor de un millón de euros en lugares tan sensibles como la Gran Vía Fernando el Católico o la avenida del Puerto, entre otros itinerarios.
El primero tiene un encaje tan complicado que para su diseño ha sido necesario dividirlo en dos rutas, una en cada sentido, a ambos lados de la calzada. De esta manera se rompe el modelo de que todos los carriles sean bidireccionales. A más a más, los carriles del resto del tráfico tendrán que estrecharse, incluido los destinados al transporte públicos, donde apenas quedarán unos centímetros de margen.
En otras ocasiones, cuando no se puede hacer de esa manera se recurre a eliminar un jardín. Así ha ocurrido en Doctor Manuel Candela, donde las excavadoras ya han suprimido un lateral entre la avenida del Puerto y la calle Ramiro de Maeztu. Esta invasión de la zona verde se irán alternando a ambos lados de la calzada hasta llegar al cruce con Blasco Ibáñez. Se trata, al igual que el resto, de obras con menos de un cuarto de millón de euros de presupuesto y unos pocos meses de ejecución, por lo que estará todo listo antes de la próxima campaña electoral.