Valencia, ciudad sin ley
De repente te encuentras como cuando John Wayne campaba a sus anchas por el viejo Oeste americano. Las vacaciones de agosto también lo han sido para la gestión municipal de la capital del Turia. La ciudad, sucia y patas arriba, se ha convertido en territorio para empresas que ven vacíos legales e inteligentemente aprovechan la oportunidad para desarrollar su negocio.
Hemos denunciado cientos de veces el descontrol de los patinetes eléctricos y la irresponsabilidad que ello conlleva. María tiene 81 años y se encuentra pleiteando con su seguro para ver de qué manera consigue cubrir los gastos que le han supuesto la rotura de cadera después de que un patinete la arrollara cuando transitaba por una acera.
Estos cacharros cogen una velocidad considerable y circulan sin seguro y sin casco por la acera, el carril bici o la carretera. Sigue sin regulación alguna y al Ayuntamiento le ha pillado una vez más fuera de juego. Sumemos a la ecuación que se va a implantar otra empresa con hasta 600 motocicletas de aquí a final de año, además de la que ya está en funcionamiento, que va a complicar más la circulación de los apestados automovilistas. Y por si fuera poco tenemos obras que crean el caos como el reasfaltado de la avenida Guillem de Castro, que digo yo que lo podían haber finalizado en el mes de agosto. A nuestro favor está que no han empezado las clases de los niños y el tráfico no está en su máximo apogeo, pero el otoño se prevé duro entre otras causas gracias a las intervenciones blandas o nulas que impulsa el concejal de Movilidad, Giuseppe Grezzi. Seguro que está encantado con tanto caos de bicicletas y carriles bici con patinetes sin regular. Valencia, aquella ciudad de hace tres años que te la cruzabas de punta a punta en 15 minutos. A ver si te la haces ahora con... el carril bici.
Fdo: Borja Rodríguez