Aug 2, 2017
El concejal Grezzi es persona de bicicleta, es decir que mantiene su equilibrio en el permanente esfuerzo que exige hacerlo sobre dos ruedas. Por ello le falta la seguridad que otorgan las cuatro ruedas para vivir con y tranquilidad. Por eso le vemos oscilar a trompicones en aventuras conflictivas, como su denostado carril bici, sus selfies peligrosas, el invento de señales de tráfico y sus desencuentros con los miembros de la EMT hartos de sus desvaríos. Pero eso se le puede perdonar, porque son los riesgos de la democracia que permite errores corregibles cada cuatro años. Lo que ya no se puede perdonar es que no se haya dado cuenta de que por su cargo tiene otras responsabilidades más serias derivadas de su representación del pueblo valenciano. Para mí -aunque no le haya votado- es mi representante público y naturalmente tengo derecho a exigirle que lo haga dignamente. Y ahí no le perdono sus bromitas sobre la trágica muerte de una persona que en el colmo de su desespero se ha pegado un tiro. Ahí no me representa ni a mí ni al resto de valencianos, porque no es nuestro estilo y porque en nuestro temperamento no entra ni la crueldad del desalmado despiadado, ni la del bromista que se cachondea de la tragedia ajena. Eso es de otras geografías y naturalmente buena prueba de que no ha asimilado ni nuestros sentimientos ni nuestro estilo. Nosotros nos desahogamos en Fallas, pero con ironía y sin ensañamiento contra el débil. De paso nos ha demostrado que por lo visto a pesar de los graves problemas de su Delegación, le sobra tiempo para hacer grazzietas con su móvil. Para eso no le pagamos 75.000 euros al año al concejal Grezzi. Y no le llamo Sr. Grezzi, porque el título de señor implica un señorío que acaba de demostrarnos ni tiene ni merece.Si se hubiese criado en nuestra tierra conocería lo que pensamos en estos casos que se resume en el proverbio: «Odia el delito y compadece al delincuente». Pero el que está en permanente equilibrio al funcionar sobre dos ruedas ni lo ha oído en su vida. Por mí que lo cesen ya porque me avergüenza tener un representante violento y desalmado que lleva el nombre de València en cada aparición. Nosotros tenemos la lealtad reconocida por dos veces en nuestro escudo y eso obliga a un comportamiento, aunque por lo visto tampoco se ha enterado. Pues que lo cesen ya. Por Martín Quirós Palau
Copy link
WhatsApp
Facebook
Nextdoor
Email
X