RENTA BÁSICA, un ingreso universal para la vida digna


RENTA BÁSICA, un ingreso universal para la vida digna
El problema
En este siglo no se podrá avanzar en la consolidación de conceptos como humanidad, vida digna y empatía, si no hay condiciones materiales mínimas para desarrollar y disfrutar con libertad dichos conceptos. La autonomía, el voto, la exigencia de derechos y el cumplimiento de obligaciones sólo son posibles cuando todas las personas tienen una condición material mínima garantizada por el simple hecho de ser humanos. Una vía, considerada punto de partida para garantizar esa condición material mínima, es la RENTA BÁSICA (RB), también conocida como INGRESO BÁSICO UNIVERSAL (IBU), que es "un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad", mediante el cual aquel ve cubiertas todas sus necesidades mínimas para bien vivir.
La RB sería un jaque al clientelismo utilizado hoy, en conjunto y separadamente, por la clase política con el objeto de tener votos asegurados con base en la necesidad y la "entrega" de recursos. Con la RB los más pobres tendrían mayores condiciones de libertad frente a la presión de los que tienen mayores ingresos y reparten placebos electorales para captar el voto.
Se trata, ni más ni menos, de garantizarles a todas las personas el contar, independientemente de su forma de inserción o no en el mercado laboral, la capacidad de existir y tener una vida digna. También implica el reconocimiento del valor social de todos los tipos de trabajo no remunerados o sin fines de lucro, y reconstruir la responsabilidad y solidaridad colectiva de todos los miembros de la sociedad, para que a nadie, por el simple y trascendente hecho de ser persona, le falte lo indispensable. Representa la posibilidad de crear condiciones materiales para una vida más autónoma para las mujeres, las y los jóvenes, las personas adultas mayores y todas aquellas que se encuentran en situación de discriminación.
Es inaceptable que, según distintas mediciones, entre 50 y 70 millones de compatriotas estén en situación de pobreza, y en donde más de 20 años de políticas sociales neoliberales -llámeseles como se les llame, Solidaridad, Progresa u Oportunidades- han demostrado su fracaso para combatir la pobreza y aminorar la desigualdad. Se requiere la construcción de nuevas políticas sociales, desde la perspectiva de los derechos humanos y, por lo mismo, con objetivos redistributivos explícitos, no simplemente compensatorios o asistenciales.
En lugares como Alaska, la experiencia de la Renta Básica o del IBU ha sido exitosa. Se necesita que el presupuesto destinado para el pago de la RB no esté sujeto a criterios o manejos políticos y que, de preferencia, no sea variable. El fondo de la RB se integraría por un porcentaje de las ganancias e ingresos que obtengan los capitalinos, o la Ciudad de México, por rubros tales como turismo, agricultura, ciencia y tecnología, así como por las sanciones económicas a partidos políticos y funcionarios públicos condenados por corrupción y daños patrimoniales.
*Con excepción del último párrafo, la argumentación se basa en publicaciones de "La Jornada" relacionadas con el tema, cuyos autores son Miguel Concha y Marco Rascón.

El problema
En este siglo no se podrá avanzar en la consolidación de conceptos como humanidad, vida digna y empatía, si no hay condiciones materiales mínimas para desarrollar y disfrutar con libertad dichos conceptos. La autonomía, el voto, la exigencia de derechos y el cumplimiento de obligaciones sólo son posibles cuando todas las personas tienen una condición material mínima garantizada por el simple hecho de ser humanos. Una vía, considerada punto de partida para garantizar esa condición material mínima, es la RENTA BÁSICA (RB), también conocida como INGRESO BÁSICO UNIVERSAL (IBU), que es "un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad", mediante el cual aquel ve cubiertas todas sus necesidades mínimas para bien vivir.
La RB sería un jaque al clientelismo utilizado hoy, en conjunto y separadamente, por la clase política con el objeto de tener votos asegurados con base en la necesidad y la "entrega" de recursos. Con la RB los más pobres tendrían mayores condiciones de libertad frente a la presión de los que tienen mayores ingresos y reparten placebos electorales para captar el voto.
Se trata, ni más ni menos, de garantizarles a todas las personas el contar, independientemente de su forma de inserción o no en el mercado laboral, la capacidad de existir y tener una vida digna. También implica el reconocimiento del valor social de todos los tipos de trabajo no remunerados o sin fines de lucro, y reconstruir la responsabilidad y solidaridad colectiva de todos los miembros de la sociedad, para que a nadie, por el simple y trascendente hecho de ser persona, le falte lo indispensable. Representa la posibilidad de crear condiciones materiales para una vida más autónoma para las mujeres, las y los jóvenes, las personas adultas mayores y todas aquellas que se encuentran en situación de discriminación.
Es inaceptable que, según distintas mediciones, entre 50 y 70 millones de compatriotas estén en situación de pobreza, y en donde más de 20 años de políticas sociales neoliberales -llámeseles como se les llame, Solidaridad, Progresa u Oportunidades- han demostrado su fracaso para combatir la pobreza y aminorar la desigualdad. Se requiere la construcción de nuevas políticas sociales, desde la perspectiva de los derechos humanos y, por lo mismo, con objetivos redistributivos explícitos, no simplemente compensatorios o asistenciales.
En lugares como Alaska, la experiencia de la Renta Básica o del IBU ha sido exitosa. Se necesita que el presupuesto destinado para el pago de la RB no esté sujeto a criterios o manejos políticos y que, de preferencia, no sea variable. El fondo de la RB se integraría por un porcentaje de las ganancias e ingresos que obtengan los capitalinos, o la Ciudad de México, por rubros tales como turismo, agricultura, ciencia y tecnología, así como por las sanciones económicas a partidos políticos y funcionarios públicos condenados por corrupción y daños patrimoniales.
*Con excepción del último párrafo, la argumentación se basa en publicaciones de "La Jornada" relacionadas con el tema, cuyos autores son Miguel Concha y Marco Rascón.

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Petición creada en 23 de mayo de 2016