Exijamos leyes que regulen la IA: con límites éticos y sin manipulación comercial.

Exijamos leyes que regulen la IA: con límites éticos y sin manipulación comercial.

La causa

La inteligencia artificial ya no es una promesa del futuro. Ya está en nuestra vida cotidiana.

Está presente en lo que leemos, en lo que compramos, en las noticias que vemos, en las recomendaciones que recibimos, en las respuestas que consultamos, en los contenidos que se nos muestran y, cada vez más, en las decisiones que tomamos.

La IA puede ser una herramienta extraordinaria para la educación, la salud, la ciencia, el trabajo, la creatividad y la vida diaria. No estamos en contra de la tecnología. Al contrario: creemos que la inteligencia artificial puede ayudar muchísimo a la humanidad.

Pero para que eso ocurra, debe estar al servicio de las personas. No al servicio de la manipulación, la adicción, el consumo compulsivo, la vigilancia o el reemplazo silencioso del pensamiento humano.

Hoy muchas plataformas digitales ya compiten por nuestra atención. Con IA, esa capacidad de influir en nuestras emociones, deseos, opiniones y decisiones puede volverse mucho más profunda, invisible y difícil de resistir.

No hablamos de ciencia ficción. Hablamos de una tecnología que puede aprender cómo pensamos, cómo reaccionamos, qué nos angustia, qué nos atrae y qué nos hace cambiar de opinión.

Por eso necesitamos límites claros antes de que sea demasiado tarde.

 
¿Qué está en juego?

Está en juego nuestra autonomía.

Está en juego el derecho a pensar sin ser manipulados.

Está en juego la libertad de decidir sin que sistemas invisibles condicionen nuestras emociones, nuestras compras, nuestras creencias o nuestras conductas.

Está en juego el futuro de una sociedad donde las decisiones humanas no queden subordinadas a algoritmos diseñados por intereses privados, sin suficiente control público, sin transparencia real y sin responsabilidad legal clara.

La inteligencia artificial no debe convertirse en una fuerza que nos empuje, nos mida, nos clasifique, nos persuada y nos reemplace sin que podamos comprender quién decide, con qué datos, con qué objetivos y bajo qué límites.

 
¿Qué pedimos?

Pedimos que los gobiernos, organismos internacionales, instituciones educativas, entidades de derechos humanos y representantes públicos impulsen leyes claras para regular el diseño, desarrollo y uso de la inteligencia artificial.

Pedimos una regulación que:

  • Obligue a las empresas desarrolladoras a incorporar límites éticos verificables desde el diseño.
  • Prohíba la manipulación comercial encubierta, la adicción programada y los mecanismos de persuasión invisible.
  • Exija transparencia sobre cuándo estamos interactuando con una IA, qué datos utiliza y con qué finalidad.
  • Garantice trazabilidad, auditoría y responsabilidad legal sobre los sistemas de inteligencia artificial.
  • Asegure que ninguna IA tome decisiones críticas sobre personas sin supervisión humana real.
  • Proteja especialmente a niños, adolescentes, adultos mayores y personas vulnerables frente a sistemas diseñados para influir emocionalmente.
  • Impida que la inteligencia artificial sea utilizada para reemplazar la conciencia humana, debilitar el pensamiento crítico o condicionar decisiones personales y colectivas sin consentimiento informado.
  • La IA no puede seguir avanzando solo bajo reglas comerciales.

Las empresas no deberían ser las únicas que decidan cuáles son los límites de una tecnología capaz de influir sobre millones de personas.

 
🤝 ¿Qué representa esta petición?

Esta petición no busca fama, dinero, poder ni beneficio personal.

Es un llamado ciudadano.

Es una forma de decir que todavía estamos a tiempo de pedir reglas claras, humanas y democráticas.

Quienes firmamos esta proclama creemos que la inteligencia artificial debe ser ética, transparente, auditable, regulada y orientada al bien común.

Creemos que la tecnología debe ampliar nuestras capacidades, no reemplazar nuestra voluntad.

Debe ayudarnos a pensar mejor, no pensar por nosotros.

Debe acompañar nuestras decisiones, no conducirlas en silencio.

Debe servir a la vida humana, no convertir a las personas en datos, consumidores o piezas de un sistema automático.

 
📣 ¿Por qué firmar ahora?

Porque las leyes siempre llegan tarde cuando la sociedad no reclama a tiempo.

Porque la inteligencia artificial avanza mucho más rápido que la regulación.

Porque no alcanza con confiar en la buena voluntad de las empresas.

Porque si una tecnología puede influir sobre lo que pensamos, sentimos y decidimos, entonces debe tener límites públicos, claros y verificables.

Firmar esta petición es una forma simple de decir:

La IA sí, pero con ética.

La innovación sí, pero con responsabilidad.

El progreso sí, pero con humanidad.

La tecnología sí, pero nunca por encima de las personas.

 
✍️ Sumá tu firma

Si también creés que la inteligencia artificial debe estar al servicio de las personas, firmá y compartí esta proclama.

No pedimos frenar el futuro.

Pedimos cuidar lo humano dentro del futuro.

Que esta vez, la decisión no la tomen solo los algoritmos, las plataformas o los intereses comerciales.

Que esta vez, la decisión también la tomemos nosotros.

www.change.org/IAsParaHumanos

 Conocé los fundamentos de esta proclama en arquia.live: una propuesta para que la inteligencia artificial esté al servicio de las personas, no de la manipulación ni del interés comercial.

avatar of the starter
Jose Maria GarbiniCreador de la peticiónTransparencia y ética en la inteligencia artificial. Por un futuro donde la tecnología esté al servicio de las personas y no de intereses comerciales.

2.414

La causa

La inteligencia artificial ya no es una promesa del futuro. Ya está en nuestra vida cotidiana.

Está presente en lo que leemos, en lo que compramos, en las noticias que vemos, en las recomendaciones que recibimos, en las respuestas que consultamos, en los contenidos que se nos muestran y, cada vez más, en las decisiones que tomamos.

La IA puede ser una herramienta extraordinaria para la educación, la salud, la ciencia, el trabajo, la creatividad y la vida diaria. No estamos en contra de la tecnología. Al contrario: creemos que la inteligencia artificial puede ayudar muchísimo a la humanidad.

Pero para que eso ocurra, debe estar al servicio de las personas. No al servicio de la manipulación, la adicción, el consumo compulsivo, la vigilancia o el reemplazo silencioso del pensamiento humano.

Hoy muchas plataformas digitales ya compiten por nuestra atención. Con IA, esa capacidad de influir en nuestras emociones, deseos, opiniones y decisiones puede volverse mucho más profunda, invisible y difícil de resistir.

No hablamos de ciencia ficción. Hablamos de una tecnología que puede aprender cómo pensamos, cómo reaccionamos, qué nos angustia, qué nos atrae y qué nos hace cambiar de opinión.

Por eso necesitamos límites claros antes de que sea demasiado tarde.

 
¿Qué está en juego?

Está en juego nuestra autonomía.

Está en juego el derecho a pensar sin ser manipulados.

Está en juego la libertad de decidir sin que sistemas invisibles condicionen nuestras emociones, nuestras compras, nuestras creencias o nuestras conductas.

Está en juego el futuro de una sociedad donde las decisiones humanas no queden subordinadas a algoritmos diseñados por intereses privados, sin suficiente control público, sin transparencia real y sin responsabilidad legal clara.

La inteligencia artificial no debe convertirse en una fuerza que nos empuje, nos mida, nos clasifique, nos persuada y nos reemplace sin que podamos comprender quién decide, con qué datos, con qué objetivos y bajo qué límites.

 
¿Qué pedimos?

Pedimos que los gobiernos, organismos internacionales, instituciones educativas, entidades de derechos humanos y representantes públicos impulsen leyes claras para regular el diseño, desarrollo y uso de la inteligencia artificial.

Pedimos una regulación que:

  • Obligue a las empresas desarrolladoras a incorporar límites éticos verificables desde el diseño.
  • Prohíba la manipulación comercial encubierta, la adicción programada y los mecanismos de persuasión invisible.
  • Exija transparencia sobre cuándo estamos interactuando con una IA, qué datos utiliza y con qué finalidad.
  • Garantice trazabilidad, auditoría y responsabilidad legal sobre los sistemas de inteligencia artificial.
  • Asegure que ninguna IA tome decisiones críticas sobre personas sin supervisión humana real.
  • Proteja especialmente a niños, adolescentes, adultos mayores y personas vulnerables frente a sistemas diseñados para influir emocionalmente.
  • Impida que la inteligencia artificial sea utilizada para reemplazar la conciencia humana, debilitar el pensamiento crítico o condicionar decisiones personales y colectivas sin consentimiento informado.
  • La IA no puede seguir avanzando solo bajo reglas comerciales.

Las empresas no deberían ser las únicas que decidan cuáles son los límites de una tecnología capaz de influir sobre millones de personas.

 
🤝 ¿Qué representa esta petición?

Esta petición no busca fama, dinero, poder ni beneficio personal.

Es un llamado ciudadano.

Es una forma de decir que todavía estamos a tiempo de pedir reglas claras, humanas y democráticas.

Quienes firmamos esta proclama creemos que la inteligencia artificial debe ser ética, transparente, auditable, regulada y orientada al bien común.

Creemos que la tecnología debe ampliar nuestras capacidades, no reemplazar nuestra voluntad.

Debe ayudarnos a pensar mejor, no pensar por nosotros.

Debe acompañar nuestras decisiones, no conducirlas en silencio.

Debe servir a la vida humana, no convertir a las personas en datos, consumidores o piezas de un sistema automático.

 
📣 ¿Por qué firmar ahora?

Porque las leyes siempre llegan tarde cuando la sociedad no reclama a tiempo.

Porque la inteligencia artificial avanza mucho más rápido que la regulación.

Porque no alcanza con confiar en la buena voluntad de las empresas.

Porque si una tecnología puede influir sobre lo que pensamos, sentimos y decidimos, entonces debe tener límites públicos, claros y verificables.

Firmar esta petición es una forma simple de decir:

La IA sí, pero con ética.

La innovación sí, pero con responsabilidad.

El progreso sí, pero con humanidad.

La tecnología sí, pero nunca por encima de las personas.

 
✍️ Sumá tu firma

Si también creés que la inteligencia artificial debe estar al servicio de las personas, firmá y compartí esta proclama.

No pedimos frenar el futuro.

Pedimos cuidar lo humano dentro del futuro.

Que esta vez, la decisión no la tomen solo los algoritmos, las plataformas o los intereses comerciales.

Que esta vez, la decisión también la tomemos nosotros.

www.change.org/IAsParaHumanos

 Conocé los fundamentos de esta proclama en arquia.live: una propuesta para que la inteligencia artificial esté al servicio de las personas, no de la manipulación ni del interés comercial.

avatar of the starter
Jose Maria GarbiniCreador de la peticiónTransparencia y ética en la inteligencia artificial. Por un futuro donde la tecnología esté al servicio de las personas y no de intereses comerciales.

Las voces de los firmantes

Actualizaciones de la petición