Colonia Dignidad: Verdad, Justicia y Memoria

Colonia Dignidad: Verdad, Justicia y Memoria

El problema

Es necesario que se esclarezcan los crímenes cometidos en Colonia Dignidad, se haga justicia y reparación a las víctimas, se retiren las instalaciones turísticas del lugar, transformándolo en un sitio de memoria.

La Colonia Dignidad fue creada el año 1961 en un sector rural de Chile, por el prófugo de la Justicia alemana y jefe de una secta, el pedófilo Paul Schäfer, quien junto a otros jerarcas huyó con decenas de niños alemanes a Chile. Gracias a contactos con ex nazis y autoridades chilenas, compraron grandes terrenos y echaron a funcionar un fundo agrícola ganadero impenetrable en el cual se obligaba a trabajos forzados, se practicaban el maltrato y todo tipo de aberraciones sexuales en contra de menores.

 

Durante el Gobierno de Salvador Allende los colonos estrecharon lazos con las fuerzas ultraderechistas de “Patria y Libertad” y colaboraron activamente en el golpe que terminó cruentamente el 11 de Septiembre de 1973 con el gobierno de la Unidad Popular.

 

Las peores atrocidades ocurrieron durante la dictadura de Pinochet, la CD pasó a ser no sólo eslabón fundamental del aparato de espionaje de la policía secreta, sino que se convirtió en el más grande, más prolongado y mejor administrado centro de torturas y exterminio de opositores al régimen. Allí se acumuló información acerca de muchos miles de ciudadanos, civiles, militares, religiosos, políticos, etc., residentes fuera y dentro del país. Un número desconocido, probablemente miles de opositores pasó por sus calabozos en donde se les torturó, se les mató y se les hizo desaparecer.

 

En el moderno Hospital, cuyo jefe era el prófugo de la Justicia chilena, el Dr. Hartmut Hopp, hoy residente en Krefeld y protegido por las leyes alemanas, se torturó científicamente, se experimentó con seres humanos vivos, se extrajeron órganos para comercializarlos incluso a niños y a pacientes que llegaron allí buscando salud. Además, la Colonia fue parte de un proyecto de desarrollo de armas químicas y efectuó actividades de tráfico de armas.

Por último, no hay que olvidar el régimen inhumano al cual sometían Paul Schäfer y los jerarcas al resto de los colonos, los abusos sexuales, las torturas físicas y psíquicas a los que desobedecían o intentaban huir y las prácticas aberrantes sobre los menores que elegían para satisfacer sus bajos instintos.

 

Hoy, a 40 años del golpe cívico-militar, en lugar de terminar con los residuos de esta secta, de buscar la verdad y escribir la historia que al menos devuelva la dignidad a las víctimas, de hacer justicia para con ellas, de crear memoria y educar para que estos hechos no se repitan, los Estados implicados acuerdan entre bambalinas medidas para apagar el fuego, esconder las cenizas y hacer como que poco o nada ha ocurrido y por lo tanto, ha llegado el momento de cerrar elegantemente este capítulo.

 

Algunos de los responsables de los crímenes han sido juzgados, pero sólo por los abusos sexuales a niños y condenados a pequeñas condenas de cárceles. Varios, entre ellos Hopp, huyeron a Alemania y gozan de los beneficios de las leyes de este país.

 

El Hospital con sus siniestras cámaras de tortura, fue transformado en un Hotel que es parte del proyecto turístico Villa Baviera, financiado con aportes de GIZ y de Corfo, o sea de ambos Estados. Allí viven los turistas una caricatura de Alemania con sus Oktoberfest, disfraces bávaros y cerveza.

 

¿Es que habría sido posible hacer funcionar un Hotel y un centro turístico en un campo de concentración europeo después de la Segunda Guerra Mundial?

 

¿Porqué eso sí es posible en Chile, en un lugar en el que yacen escondidos en el subsuelo un número desconocido de cadáveres de detenidos desaparecidos o de miles de documentos sobre el funcionamiento de este horroroso enclave alemán?

 

Por todo lo anterior y siguiendo los muchos ejemplos que nos entrega la historia reciente europea, exigimos del Estado chileno y del Estado alemán que se tomen las medidas necesarias para:

 

1. Que deje de existir Villa Baviera como cuerpo legal.

 

2. Que sus bienes sean confiscados y destinados a ayudar a las víctimas y a crear un lugar de memoria y de educación en Derechos Humanos.

 

3. Que se termine con el ominoso Hotel y lugar de entretención para crear allí un Museo y Centro de Memoria.

 

4. Que se investigue seriamente lo ocurrido en ese lugar y la suerte que corrieron los presos y detenidos desaparecidos.

 

5. Que se haga justicia a las víctimas y se les preste apoyo legal en persona o a sus deudos.

 

6. Que se analicen los miles de documentos incautados por personal especializado e independiente, considerando la experiencia en Alemania con los documentos de la Stasi.

 

7. Que los dossier y ficheros con información recopilada por las estructuras de inteligencia de Colonia Dignidad sean puesto a disposición del público de manera adecuada.

 

8. Que se realice la búsqueda, excavación, extracción, evaluación y conservación debida de los archivos aún ocultos de Colonia Dignidad por expertos internacionales.

 

9. Que como parte de la necesaria reparación, Alemania preste colaboración técnica para el análisis de los documentos ya encontrados y para el levantamiento tecnológicamente adecuado de los hallazgos que se produzcan en los desentierros pendientes, levantamientos que además exigimos que se realicen con la concurrencia de expertos de ambos países y observadores de alguna organización internacional de derechos humanos.

 

10. Que los fugitivos que han regresado a Alemania cumplan las condenas impuestas por los tribunales chilenos.

 

11. Que los ex colonos alemanes regresen a su patria, para evitar la afrenta que significa para los familiares de víctimas el estar viendo a los posibles asesinos o torturadores de sus seres queridos.

 

 

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El problema

Es necesario que se esclarezcan los crímenes cometidos en Colonia Dignidad, se haga justicia y reparación a las víctimas, se retiren las instalaciones turísticas del lugar, transformándolo en un sitio de memoria.

La Colonia Dignidad fue creada el año 1961 en un sector rural de Chile, por el prófugo de la Justicia alemana y jefe de una secta, el pedófilo Paul Schäfer, quien junto a otros jerarcas huyó con decenas de niños alemanes a Chile. Gracias a contactos con ex nazis y autoridades chilenas, compraron grandes terrenos y echaron a funcionar un fundo agrícola ganadero impenetrable en el cual se obligaba a trabajos forzados, se practicaban el maltrato y todo tipo de aberraciones sexuales en contra de menores.

 

Durante el Gobierno de Salvador Allende los colonos estrecharon lazos con las fuerzas ultraderechistas de “Patria y Libertad” y colaboraron activamente en el golpe que terminó cruentamente el 11 de Septiembre de 1973 con el gobierno de la Unidad Popular.

 

Las peores atrocidades ocurrieron durante la dictadura de Pinochet, la CD pasó a ser no sólo eslabón fundamental del aparato de espionaje de la policía secreta, sino que se convirtió en el más grande, más prolongado y mejor administrado centro de torturas y exterminio de opositores al régimen. Allí se acumuló información acerca de muchos miles de ciudadanos, civiles, militares, religiosos, políticos, etc., residentes fuera y dentro del país. Un número desconocido, probablemente miles de opositores pasó por sus calabozos en donde se les torturó, se les mató y se les hizo desaparecer.

 

En el moderno Hospital, cuyo jefe era el prófugo de la Justicia chilena, el Dr. Hartmut Hopp, hoy residente en Krefeld y protegido por las leyes alemanas, se torturó científicamente, se experimentó con seres humanos vivos, se extrajeron órganos para comercializarlos incluso a niños y a pacientes que llegaron allí buscando salud. Además, la Colonia fue parte de un proyecto de desarrollo de armas químicas y efectuó actividades de tráfico de armas.

Por último, no hay que olvidar el régimen inhumano al cual sometían Paul Schäfer y los jerarcas al resto de los colonos, los abusos sexuales, las torturas físicas y psíquicas a los que desobedecían o intentaban huir y las prácticas aberrantes sobre los menores que elegían para satisfacer sus bajos instintos.

 

Hoy, a 40 años del golpe cívico-militar, en lugar de terminar con los residuos de esta secta, de buscar la verdad y escribir la historia que al menos devuelva la dignidad a las víctimas, de hacer justicia para con ellas, de crear memoria y educar para que estos hechos no se repitan, los Estados implicados acuerdan entre bambalinas medidas para apagar el fuego, esconder las cenizas y hacer como que poco o nada ha ocurrido y por lo tanto, ha llegado el momento de cerrar elegantemente este capítulo.

 

Algunos de los responsables de los crímenes han sido juzgados, pero sólo por los abusos sexuales a niños y condenados a pequeñas condenas de cárceles. Varios, entre ellos Hopp, huyeron a Alemania y gozan de los beneficios de las leyes de este país.

 

El Hospital con sus siniestras cámaras de tortura, fue transformado en un Hotel que es parte del proyecto turístico Villa Baviera, financiado con aportes de GIZ y de Corfo, o sea de ambos Estados. Allí viven los turistas una caricatura de Alemania con sus Oktoberfest, disfraces bávaros y cerveza.

 

¿Es que habría sido posible hacer funcionar un Hotel y un centro turístico en un campo de concentración europeo después de la Segunda Guerra Mundial?

 

¿Porqué eso sí es posible en Chile, en un lugar en el que yacen escondidos en el subsuelo un número desconocido de cadáveres de detenidos desaparecidos o de miles de documentos sobre el funcionamiento de este horroroso enclave alemán?

 

Por todo lo anterior y siguiendo los muchos ejemplos que nos entrega la historia reciente europea, exigimos del Estado chileno y del Estado alemán que se tomen las medidas necesarias para:

 

1. Que deje de existir Villa Baviera como cuerpo legal.

 

2. Que sus bienes sean confiscados y destinados a ayudar a las víctimas y a crear un lugar de memoria y de educación en Derechos Humanos.

 

3. Que se termine con el ominoso Hotel y lugar de entretención para crear allí un Museo y Centro de Memoria.

 

4. Que se investigue seriamente lo ocurrido en ese lugar y la suerte que corrieron los presos y detenidos desaparecidos.

 

5. Que se haga justicia a las víctimas y se les preste apoyo legal en persona o a sus deudos.

 

6. Que se analicen los miles de documentos incautados por personal especializado e independiente, considerando la experiencia en Alemania con los documentos de la Stasi.

 

7. Que los dossier y ficheros con información recopilada por las estructuras de inteligencia de Colonia Dignidad sean puesto a disposición del público de manera adecuada.

 

8. Que se realice la búsqueda, excavación, extracción, evaluación y conservación debida de los archivos aún ocultos de Colonia Dignidad por expertos internacionales.

 

9. Que como parte de la necesaria reparación, Alemania preste colaboración técnica para el análisis de los documentos ya encontrados y para el levantamiento tecnológicamente adecuado de los hallazgos que se produzcan en los desentierros pendientes, levantamientos que además exigimos que se realicen con la concurrencia de expertos de ambos países y observadores de alguna organización internacional de derechos humanos.

 

10. Que los fugitivos que han regresado a Alemania cumplan las condenas impuestas por los tribunales chilenos.

 

11. Que los ex colonos alemanes regresen a su patria, para evitar la afrenta que significa para los familiares de víctimas el estar viendo a los posibles asesinos o torturadores de sus seres queridos.

 

 

Los destinatarios de la petición

Angela Merkel (CDU)
Ehemalige Bundeskanzlerin

Actualizaciones de la petición

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Petición creada en 14 de agosto de 2014