Queremos un tren para todos y todas, público, social y sostenible
Greetings,
El próximo 19 de diciembre entrará en funcionamiento el AVE Madrid-Valencia-Castilla la Mancha-Murcia. Esta costosísima infraestructura, 12.410 millones de euros -2 billones de las antiguas pesetas- que hemos pagado entre todos y todas con dineros públicos, es un tren elitista que se plantea para una minoría acomodada pero no como un servicio público para todos y todas.
EL AVE es antisocial: Por su alto precio, 128€ ida y vuelta Valencia-Madrid -un 68% más de lo que cuesta actualmente el Alaris- cuando el mismo trayecto en autobús cuesta 35'72€.
Porque une grandes ciudades pero divide el territorio, no dando ningún tipo de servicio a las poblaciones por donde pasa, ni posibilidad de enlace desde otras próximas.
Porque elimina otros trenes alternativos más económicos y populares, expulsando a sus tradicionales usuarios a la carretera.
EL AVE es antiecológico, no solo por los enormes impactos ambientales que ocasiona su trazado, sino también por su altísimo consumo energético, que será casi el de un avión.
EL AVE es antieconómico, su elevadísimo coste no se podrá amortizar nunca. Pero lo que es peor, su funcionamiento y mantenimiento tampoco se cubrirá con el precio de los billetes. Será siempre un transporte deficitario. Además una inversión tan elevada no servirá para transportar mercancías.
¿Cuáles son el trenes verdaderamente rentables y útiles socialmente? El tren convencional, que es el que utiliza el 98 % de los usuarios: las cercanías, el metro y los Talgo, Alaris y Euromed que eliminarán poco a poco, para dejarnos sin tren.
Denunciamos la progresiva implantación de una doble red ferroviaria en nuestro país: Una el AVE, de primera, en ancho internacional, exclusiva para los trenes de alta velocidad, que utiliza una minoría de usuarios con alto poder adquisitivo y dotada de fuertes inversiones; y otra de segunda, en ancho ibérico, para trenes de cercanías, regionales y de mercancías, que utiliza la gran mayoría de usuarios del ferrocarril y con un gran déficit de inversiones.
Por estar en contra de este modelo de transporte que supone un despilfarro irracional, insensato e injustificado, exigimos:
- Tarifas sociales, asequibles para todos los bolsillos.
- Mantenimiento de los Alaris, con las mismas frecuencias y precios actuales, como alternativa al elitista AVE.
- Inversiones en los ferrocarriles convencionales, los que utilizamos la inmensa mayoría de los ciudadanos, con modernización de las líneas, mejores servicios, nuevas líneas de cercanías...
- Adaptación y compatibilidad en todos los trenes de la bicicleta y el ferrocarril.
- Unos trenes de calidad, cómodos, modernos, seguros y polivalentes.
Atentamente
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