¡No al cierre de la Narcosala!
¡No al cierre de la Narcosala!
El problema
Tras más de diez años de atención a las personas usuarias, el inminente cierre de la Sala de Consumo Supervisado (SCS), más conocida como Narcosala, supone un grave retroceso social y un futuro problema de salud pública.
La “Narcosala” de Bilbao es un espacio tranquilo, seguro y limpio, donde las personas usuarias de drogas pueden consumir determinadas sustancias ilegales por diferentes vías (inyectada, fumada y esnifada) y donde, además de facilitar todo el material higiénico necesario para ello y realizar intercambio de jeringuillas, un equipo de diferentes profesionales trabaja en la reducción de riesgos y daños asociados al consumo de drogas. Gracias a ello, en diez años y medio de andadura, se han evitado aproximadamente unas 450 posibles muertes derivadas de sobredosis o reacciones adversas, además de lograr reducir sensiblemente el índice de transmisión por VIH y VHC.
Desde la SCS, se trabaja especialmente con aquellas personas usuarias de drogas, que se encuentran en exclusión social, personas vulnerables en situación de calle que en la Narcosala encuentran asesoramiento, se les facilita el acceso a otros recursos de la red socio-sanitaria, pueden resolver dudas relacionadas con el consumo y/o la sexualidad, realizar talleres para mejorar su calidad de vida o simplemente disponer de un espacio cálido y digno donde descansar un rato y/o tomar un zumo o un café.
La Narcosala se encuentra en el corazón de Bilbao, en la calle Bailén, cerca de la zona de compra - venta de drogas ilegales de la ciudad, lo que posibilita que los usuarios de drogas acudan a consumir a este espacio seguro y limpio en vez de hacerlo en la calle exponiéndose a riesgos y a las miradas y denuncias. Es un recurso básico para reducir la estigmatización que sufre el colectivo usuario de drogas, además de ser un elemento clave de convivencia en el barrio y de protección de la salud pública por su trabajo de recogida de material contaminado. A la Narcosala de la calle Bailen no sólo acude la gente de barrio San Francisco o de Bilbao, es más, al encontrarse a escasos metros de diferentes medios de transporte (metro, tren, tranvía, autobús…) logra un mayor acercamiento a los variados perfiles de las personas usuarias de drogas y consigue que, además de las naturales o residentes en Bilbao, también acudan personas de otras ciudades y barrios de la CAV (Comunidad Autónoma Vasca) a hacer uso de la sala, atendiéndose así a muy diferentes perfiles de usuarios de drogas.
La Sala de Consumo abrió sus puertas en 2003 respondiendo a la necesidad creada por el consumo de drogas en la vía pública y con el objetivo de reducir las desigualdades sociales y de salud de las personas consumidoras. ¿Por qué cerrar entonces, cuando tiene financiación y cumple exitosamente con su propósito? No olvidemos que la Narcosala de Bilbao es un referente a nivel internacional que, a lo largo de esta década, ha recibido la visita de numerosos profesionales extranjeros interesados/as en conocer nuestro funcionamiento y manera de intervenir.
En definitiva, el cierre supone volver a construir barreras, retroceder diez años en el trabajo de reducción de riesgos y daños en la Comunidad Autónoma Vasca, supone que las personas usuarias de drogas estén condenadas a hacer de nuevo consumos de riesgo en la calle, compartiendo el material de consumo, aumentando los contagios por VIH y VHC, supone desposeer a las personas titulares de derechos parte de la dignidad adquirida en estos diez años, supone que vuelva a haber jeringuillas en las calles de Bilbao, problemas de convivencia y que estas personas vivan estigmatizadas, además de dejar a un equipo de profesionales multidisciplinar en el paro.
Por ello, hacemos un llamamiento a Munduko Medikuak/ Médicos del Mundo y a las Administraciones Públicas (Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia y Ayuntamiento de Bilbao) para que se replanteen esta decisión y luchen por mantener el recurso abierto todos los días del año en las mejores condiciones posibles.
Pedimos también apoyo a las diferentes Organizaciones Sociales, Asociaciones de Vecinos, Coordinadoras de Barrios, Centros de Salud, Hospitales, Partidos Políticos, Sindicatos, Cuerpos Policiales, Universidades, Servicios de Limpieza, y a la sociedad en general, para que firmen y compartan este manifiesto.
Equipo de la SCS
17 de Junio de 2014.

El problema
Tras más de diez años de atención a las personas usuarias, el inminente cierre de la Sala de Consumo Supervisado (SCS), más conocida como Narcosala, supone un grave retroceso social y un futuro problema de salud pública.
La “Narcosala” de Bilbao es un espacio tranquilo, seguro y limpio, donde las personas usuarias de drogas pueden consumir determinadas sustancias ilegales por diferentes vías (inyectada, fumada y esnifada) y donde, además de facilitar todo el material higiénico necesario para ello y realizar intercambio de jeringuillas, un equipo de diferentes profesionales trabaja en la reducción de riesgos y daños asociados al consumo de drogas. Gracias a ello, en diez años y medio de andadura, se han evitado aproximadamente unas 450 posibles muertes derivadas de sobredosis o reacciones adversas, además de lograr reducir sensiblemente el índice de transmisión por VIH y VHC.
Desde la SCS, se trabaja especialmente con aquellas personas usuarias de drogas, que se encuentran en exclusión social, personas vulnerables en situación de calle que en la Narcosala encuentran asesoramiento, se les facilita el acceso a otros recursos de la red socio-sanitaria, pueden resolver dudas relacionadas con el consumo y/o la sexualidad, realizar talleres para mejorar su calidad de vida o simplemente disponer de un espacio cálido y digno donde descansar un rato y/o tomar un zumo o un café.
La Narcosala se encuentra en el corazón de Bilbao, en la calle Bailén, cerca de la zona de compra - venta de drogas ilegales de la ciudad, lo que posibilita que los usuarios de drogas acudan a consumir a este espacio seguro y limpio en vez de hacerlo en la calle exponiéndose a riesgos y a las miradas y denuncias. Es un recurso básico para reducir la estigmatización que sufre el colectivo usuario de drogas, además de ser un elemento clave de convivencia en el barrio y de protección de la salud pública por su trabajo de recogida de material contaminado. A la Narcosala de la calle Bailen no sólo acude la gente de barrio San Francisco o de Bilbao, es más, al encontrarse a escasos metros de diferentes medios de transporte (metro, tren, tranvía, autobús…) logra un mayor acercamiento a los variados perfiles de las personas usuarias de drogas y consigue que, además de las naturales o residentes en Bilbao, también acudan personas de otras ciudades y barrios de la CAV (Comunidad Autónoma Vasca) a hacer uso de la sala, atendiéndose así a muy diferentes perfiles de usuarios de drogas.
La Sala de Consumo abrió sus puertas en 2003 respondiendo a la necesidad creada por el consumo de drogas en la vía pública y con el objetivo de reducir las desigualdades sociales y de salud de las personas consumidoras. ¿Por qué cerrar entonces, cuando tiene financiación y cumple exitosamente con su propósito? No olvidemos que la Narcosala de Bilbao es un referente a nivel internacional que, a lo largo de esta década, ha recibido la visita de numerosos profesionales extranjeros interesados/as en conocer nuestro funcionamiento y manera de intervenir.
En definitiva, el cierre supone volver a construir barreras, retroceder diez años en el trabajo de reducción de riesgos y daños en la Comunidad Autónoma Vasca, supone que las personas usuarias de drogas estén condenadas a hacer de nuevo consumos de riesgo en la calle, compartiendo el material de consumo, aumentando los contagios por VIH y VHC, supone desposeer a las personas titulares de derechos parte de la dignidad adquirida en estos diez años, supone que vuelva a haber jeringuillas en las calles de Bilbao, problemas de convivencia y que estas personas vivan estigmatizadas, además de dejar a un equipo de profesionales multidisciplinar en el paro.
Por ello, hacemos un llamamiento a Munduko Medikuak/ Médicos del Mundo y a las Administraciones Públicas (Gobierno Vasco, Diputación Foral de Bizkaia y Ayuntamiento de Bilbao) para que se replanteen esta decisión y luchen por mantener el recurso abierto todos los días del año en las mejores condiciones posibles.
Pedimos también apoyo a las diferentes Organizaciones Sociales, Asociaciones de Vecinos, Coordinadoras de Barrios, Centros de Salud, Hospitales, Partidos Políticos, Sindicatos, Cuerpos Policiales, Universidades, Servicios de Limpieza, y a la sociedad en general, para que firmen y compartan este manifiesto.
Equipo de la SCS
17 de Junio de 2014.

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Petición creada en 17 de junio de 2014
