

NO a la obra de rehabilitación de la Torre Bailén de Bilbao.


NO a la obra de rehabilitación de la Torre Bailén de Bilbao.
El problema
La Torre Bailén, obra de los años 40 del arquitecto Manuel Galíndez, fue el primer edificio de oficinas en altura de Bilbao. Inspirado en la arquitectura de la Escuela de Chicago de finales del XIX, supone un hito vertical que remata el emblemático lote que discurre en paralelo a la ría desde el Muelle de la Naja hasta el Arenal y la Estación del Norte de Abando. El edificio se encuentra protegido por el Plan Especial de Rehabilitación del Casco Viejo.
En la actualidad el edificio está siendo objeto de trabajos de rehabilitación promovidos por la entidad Adif, propietario del imueble, que entre otros aspectos incluyen su revestimiento con una fachada ventilada de piedra natural y la sustitución de las carpinterías actuales.
Entendemos que el edificio en cuestión, debido a su antigüedad, presenta carencias y deficiencias respecto a los estándares y niveles de exigencia actuales de confort térmico y acústico, y que resulta deseable que éstas sean subsanadas. Probablemente la forma más sencilla e inmediata de actuar en este sentido sea forrar el edificio con un revestimiento exterior, pero no la única, y desde luego no la más deseable, ya que dicha actuación perjudicaría a la imagen y al carácter de uno de los edificios más singulares del centro de Bilbao, alterando su materialidad y esbeltez tan características.
Nos parece mentira que el correspondiente departamento de protección del patrimonio haya autorizado una intervención tan desconsiderada e inadecuada. También creemos que éste no es el único caso en la ciudad de falta de sensibilidad hacia el patrimonio arquitectónico construido, ya que en otros casos ésta ha quedado en evidencia, como son la remodelación del Mercado de la Ribera de Pedro Ispizua, o el Edificio RAG de Diego Basterra.
En base a esto, solicitamos la paralización de los trabajos aludidos, dado que éstos deterioran el valor de un edificio protegido, y que el propietario de un inmueble protegido no puede alterar a su antojo un edificio protegido, ya que éste pertenece a la ciudadanía.

El problema
La Torre Bailén, obra de los años 40 del arquitecto Manuel Galíndez, fue el primer edificio de oficinas en altura de Bilbao. Inspirado en la arquitectura de la Escuela de Chicago de finales del XIX, supone un hito vertical que remata el emblemático lote que discurre en paralelo a la ría desde el Muelle de la Naja hasta el Arenal y la Estación del Norte de Abando. El edificio se encuentra protegido por el Plan Especial de Rehabilitación del Casco Viejo.
En la actualidad el edificio está siendo objeto de trabajos de rehabilitación promovidos por la entidad Adif, propietario del imueble, que entre otros aspectos incluyen su revestimiento con una fachada ventilada de piedra natural y la sustitución de las carpinterías actuales.
Entendemos que el edificio en cuestión, debido a su antigüedad, presenta carencias y deficiencias respecto a los estándares y niveles de exigencia actuales de confort térmico y acústico, y que resulta deseable que éstas sean subsanadas. Probablemente la forma más sencilla e inmediata de actuar en este sentido sea forrar el edificio con un revestimiento exterior, pero no la única, y desde luego no la más deseable, ya que dicha actuación perjudicaría a la imagen y al carácter de uno de los edificios más singulares del centro de Bilbao, alterando su materialidad y esbeltez tan características.
Nos parece mentira que el correspondiente departamento de protección del patrimonio haya autorizado una intervención tan desconsiderada e inadecuada. También creemos que éste no es el único caso en la ciudad de falta de sensibilidad hacia el patrimonio arquitectónico construido, ya que en otros casos ésta ha quedado en evidencia, como son la remodelación del Mercado de la Ribera de Pedro Ispizua, o el Edificio RAG de Diego Basterra.
En base a esto, solicitamos la paralización de los trabajos aludidos, dado que éstos deterioran el valor de un edificio protegido, y que el propietario de un inmueble protegido no puede alterar a su antojo un edificio protegido, ya que éste pertenece a la ciudadanía.

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Petición creada en 8 de abril de 2013