Abre una vía en tu vida
Greetings,
De acuerdo, quieres firmar para que nos pongan a todos una vía. Te hemos convencido con nuestra retórica, ¿eh? ¿O ya te habías dado cuenta de que estamos de guasa?
Venga, ¡no puedes ser tan hipocondriaco en serio!
Ahora es cuando te contamos quiénes somos y de qué va todo esto: somos un grupo de hombres y mujeres que pretendemos convencer a los desinformados y opinólogos varios (algunos médicos incluidos) de que el parto es un acto fisiológico que puede y debe transcurrir alejado de intervenciones innecesarias.
Si a diario sales de tu casa sin la vía y sin meterte un desfibrilador en el bolso (a pesar de que es relativamente probable que diñes de un infarto o por resbalarte con un montón de hojas húmedas), ¿por qué cuando las mujeres estamos de parto debemos someternos a la canalización de una vía intravenosa? La vía es molesta, restringe nuestros movimientos (a muchas nos da “cosa” que se nos mueva, aunque nos digan que eso no puede pasar) y nos obliga a estar pendientes de ella en unos momentos en los que necesitamos concentrarnos en nuestro cuerpo y nuestro bebé.
Por si fuera poco, una vez colocada es muy fácil que nos coaccionen para meternos oxitocina (ya que estamos en el hospital, aceleremos la cosa un poquito, si se la ponen a todas no será tan mala...) o incluso que nos la pongan a traición (¡si supiérais a cuántas mujeres se la han colado diciendo que era suero!).
Queremos recordaros que el parto normal debe ser atendido por comadronas y que ellas son las profesionales mejor formadas para detectar cualquier posible complicación que requiera intervención ginecológica. Y, de ser necesaria medicación por vía intravenosa, se tarda “cero coma” en tener la vena a disposición de los sanitarios, así que queremos reivindicar nuestro derecho a escoger.
Para nosotros, la vía simboliza la primera de una cascada de intervenciones que solo deberían producirse cuando son imprescindibles. Por desgracia, a diario vemos lo contrario: que los partos, en este país, siguen atendiéndose con rutinas obsoletas y a menudo injustificadas e innecesarias. Queremos poder elegir. En un hospital están preparados para actuar con rapidez frente a cualquier imprevisto y no es imprescindible y mucho menos obligatorio llevar el tubito en la mano. Afirmar lo contrario es llamar ineptos a los profesionales que allí trabajan.
Que nadie nos obligue a ponernos una vía al llegar al hospital si no lo deseamos.
[Your name]