Potenciar la Defensa Nacional

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Los reiterados accidentes e incidentes que conllevan lamentables e irreparables pérdidas de vidas humanas y secuelas en el Personal Militar, además de mayores degradaciones del escaso inventario de la defensa nacional.

Las Fuerzas Armadas de la Nación necesitan ser adecuadamente dimensionadas y potenciadas, sin más postergaciones, para revertir su desarticulación.

Desde el día 15 de noviembre del 2017 el submarino argentino A.R.A. “San Juan” se encuentra perdido con sus 44 tripulantes. La información que se ha hecho pública oficialmente, indica que habría habido una explosión y que no habría posibilidades de rescate. Este hecho se suma a un largo listado de aviones caídos y pilotos fallecidos, colisiones y varaduras de barcos, etc.

En la búsqueda marítima, que ha resultado infructuosa, hasta el momento, colaboraron más de 10 países, para suplir la carencia de buques y aviones adecuados en nuestras propias instituciones. El homenaje a estos nuevos mártires, los 44 marinos argentinos, que realizaron un sacrificio supremo, en cumplimiento de su deber, amerita un profundo estudio de las FFAA y acciones inmediatas para revertir su estado.

Adherimos a lo que un marino retrató claramente con estas palabras:

“Como militar me quedo con la parte positiva, estos 44 estaban navegando, estaban haciendo lo que eligieron hacer. Estaban prestando un servicio que el país necesita y que ellos se ofrecieron a darlo. Ese sacrificio fue póstumo, fue total, pero ellos sabían eso y lo eligieron y lo asumieron. Y esto es un ejemplo para todos, para 44 millones de personas.”

Sabemos de la entrega cotidiana y la enorme vocación que demuestran los miembros de las FFAA, eso es indiscutible.

Sin embargo no alcanza a suplir una larga carencia presupuestaria para su adecuado entrenamiento y el mantenimiento de sus vetustas unidades. Consideramos que estos dolorosos casos ponen de relieve una verdad insoslayable: ha habido un largo desmantelamiento sistemático y continuo de las Fuerzas Armadas, fruto de concepciones ideológicas muy parciales y hasta contrarias a los intereses de nuestra Patria, que nos llevaron a un estado de absoluta indefensión.

Las serias falencias de equipamiento e instrucción, llevan a las fuerzas a ser muy poco útiles en las muchas e importantes tareas subsidiarias de apoyo a la comunidad, respuesta y mitigación de catástrofes. Lo mismo ocurre en cuanto a la desarticulación de capacidades de intervención en misiones internacionales, como instrumento la política exterior del Estado.

El presupuesto porcentaje de PBI asignado a la Defensa es ridículo. La mayor parte del mismo es destinado al pago de sueldos, de los que los correspondientes al personal militar activo son sólo una porción limitada. O sea que sólo un mínimo remanente sirve para la capacitación humana, como para el alistamiento de medios, su mantenimiento, la compra de munición, insumos y sistemas. Los reemplazos materiales han sido escasos y con buques/aviones añosos, descartado por fuerzas o empresas de otros países.

Por la irresponsable falta de inversión en nuestras fuerzas, decenas de hombres y mujeres, pagan anualmente el supremo precio de su vida. Muchos otros, entre los más capacitados y calificados, migran en busca de mejores horizontes salariales y perspectivas de desarrollo personal. Así, la ciudadanía pierde continuamente herramientas imprescindibles para su seguridad y el desarrollo de la sociedad toda, tanto como para su defensa civil y la acción diplomática nacional.

Sin embargo, toda vez que se discute brevemente cualquier cuestión relativa a lo militar, las opciones de las sucesivas administraciones se orientan a nuevos recortes de asignaciones, venta de inmuebles, terrenos y bases, cierre de unidades (regimientos, escuadrones, buques o escuelas), relevo de autoridades, etc. Este gobierno no ha cambiado esa insana costumbre.

Los hombres más preparados de las FFAA y muchos académicos civiles han trabajado intensamente durante muchos años en los últimos tiempos, en planes de reestructuración, reequipamiento y redistribución de unidades, de reformas educativas, operativas y administrativas para conformar un Instrumento Militar moderno, eficaz y eficiente. Sin embargo, cada nueva gestión política se presenta con un vademécum propio. Tanto los diagnósticos como los paliativos, resultan de análisis parciales y poco fundados, coyunturales, desarticulados, economicistas. No se  considera el enorme aporte intelectual ya realizado por idóneos y estudiosos, que duerme postergado en planes inconsultos, ni las consecuencias a largo plazo de continuas reducciones.

La defensa efectiva no se obtiene en forma inmediata, como una compra de góndola, sino que cada sistema debe conocerse, adaptarse e integrarse en un mecanismo conjunto complejo. El proceso requiere décadas en lograrse. Pero todavía, ni siquiera se avizoran los inicios de los cambios de tendencia que añoramos.

¿Cuántas vidas más se deben ofrendar para que el Poder Ejecutivo de la nación reaccione? Es hora de reconocer que el estado argentino NECESITA sus Fuerzas Armadas.

¿Cómo se puede hacer entender que dichas fuerzas deben ser estructuradas y equipadas adecuadamente para brindar seguridad a la República, tanto disuasivamente como en forma efectiva, de requerirse?. Y que además cuenten con capacidades duales o complementarias, que revaloricen su utilidad en tiempos de paz.

Como Comandante en Jefe, el Señor Presidente de la Nación Ing. Mauricio Macri, con la asistencia del Ministro de Defensa Dr. Oscar Aguad y los integrantes de las Comisiones de Defensa del Congreso de la Nación, son responsables directos de proveer la defensa de la soberanía de nuestro país, así como de sus recursos e intereses.

Desde el fondo del mar argentino, 44 tripulantes del submarino ARA San Juan, comprometidos con su vocación hasta sacrificio póstumo, demandan, junto a muchos otros caídos en servicio y nosotros mismos, el cumplimiento de esa responsabilidad.

Ustedes deben proveernos de FFAA dignamente dotadas, sin desatender los detallados y bien fundamentados estudios de los expertos. Esto no significa  nuevos recortes, relevos de autoridades castrenses, ni parches de circunstancia. Antes bien confiamos en que procedan a una inmediata e impostergable modernización sustancial.

Alguien dijo:

“No llevo flores a la tumba de un marino, llevo un trozo de sal, que es fruto del mar y es su destino”.

nosotros, preferiríamos, ahorrar ese doloroso tributo de almas, de flores y de sal. Y no tener que volver a demandárselo a Ustedes.



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