Contención real a las mujeres en riesgo

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Excelentísimo Señor Presidente:

Los que suscribimos la presente estamos conformados por una enorme diversidad de edades, capas sociales, orígenes, orientaciones sexuales, situaciones económicas. También de ideas políticas, ya que algunos lo hemos votado a usted, y otros no. Lo que nos conecta es transversal a todo lo enumerado. Incluso, algunos de nosotros somos abierta –y a veces ferozmente– adversarios entre nosotros, pero no en este tema. Podríamos decir simplemente que somos parte del pueblo argentino (incluidos nuestros inmigrantes).

Conocemos grupos de Ateos Provida, LGBT x la Vida (creyentes o no…), Feministas de la Nueva Ola (creyentes o no)… Los expresidentes de Ecuador, Correa, y de Uruguay, Tabaré Vázquez, se opusieron al aborto con coraje y firmeza. Gandhi se opuso también. Le aseguramos por experiencia, señor Presidente, que hay mucha más diversidad entre los provida que entre los proaborto. No queremos extendernos, pero si lo desea podemos acercarle información.

Lo que nos conecta, por lo tanto, en nuestra diversidad es la preocupación por la pertinaz insistencia en la liberación del aborto, pasando por arriba de la decisión del Congreso del 8 de agosto de 2018, y la consecuente profundización de la denominada “grieta”, en lugar de trabajar en la búsqueda de puntos en común.

Nuestra soberanía política, en la que creemos, está en contradicción con las presiones internacionales de diferentes corporaciones, imposibles de negar, para que se instaure el aborto en nuestro país. Acusada de encubrir abusos y vender partes humanas, la multinacional foránea Planned Parenthood, organización fundada por Margaret Sanger con fines expresamente eugenésicos (el “descarte” de afroamericanos, pobres, obreros, discapacitados…), y actualmente financiada por la Fundación Rockefeller y por George Soros, aportó muchos millones de dólares para promover esta campaña en nuestro país. Son fieles continuadores del plan Kissinger - Mc Namara, (del que habla Eduardo Galeano en "Las venas abiertas de América Latina").

Los argumentos de quienes impulsan la legalización están basados en premisas falsas, quizá creídas con buena voluntad por ellos mismos (cfr. denuncias de Norma McCorvey, la “Roe” de Roe vs. Wade, o del Dr. Nathanson).

Sin embargo, muchos países del mundo están viendo las consecuencias negativas del aborto legal después de muchos años de instaurado, habiéndose transformado en un método “anticonceptivo” más, con graves consecuencias, por añadidura, en la salud física de la mujer. Del otro lado, se puede citar el caso de Polonia, donde el aborto fue restringido a causales de violación y salud física de la madre en 1993, y la mortalidad materna se redujo hasta llegar a 3/100.000, de las cuales, ninguna muerte materna corresponde a un embarazo terminado en aborto (http://www.who.int/gho/maternal_health/countries/pol.pdf En Uruguay, caso tan promocionado por las organizaciones proabortistas, ya se había logrado eliminar las muertes maternas por aborto cuatro años antes de la legalización (https://www.paho.org/uru/index.php

No olvide, señor Presidente, que quienes piden despenalización del aborto son, en su mayoría, personas de clase media “ilustrada”, no mujeres pobres. Tenemos queridas amigas y familiares que usan el pañuelo verde, y lo hacen con convicción y honestidad: las queremos y respetamos. Pero creemos que han sido llevadas por aquellos que tienen el poder en los medios, y que no permiten un verdadero debate, invisibilizando nuestros fundamentos (básicamente, Derechos Humanos) y promoviendo sólo una de las posturas.

Dicha invisibilización, dicha pretensión de ocultamiento, es tanto real como simbólica: en este momento se decidió cubrir un mural de la artista plástica Lissette Feider (formada en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón), donado por ella e inaugurado con presencia de las autoridades del Hospital Piñero en el sector pediatría, porque representa un niño por nacer. Como mínimo es curioso… ¿Qué quieren que no se vea? Utilizan la estrategia de la descalificación mediante el apelativo de “antiderechos”. Y la estrategia de cosificación del feto negándole su carácter de ser humano vivo… Con el sofisma de negarle ser persona confunden a muchos, pero el concepto de persona (no necesitamos explicárselo a usted, profesor de Derecho) es una decisión política: los esclavos, los judíos, las mujeres no fueron considerados personas en diferentes momentos de la historia.

Las mujeres en riesgo no quieren abortar. Eso lo prueba la línea 0800 de Acompañamiento a la Mujer con Embarazo Vulnerable, que funciona con voluntarios y donaciones (porque el anterior gobierno le negó apoyo): en los 8 meses que tiene de funcionamiento el 85% de las mujeres asistidas desistieron de abortar y fueron y son sostenidas en su embarazo y después del parto.

Para concluir, estamos de acuerdo en que hay que hacer algo por las mujeres que quieren abortar, y también por las que abortaron. Pero la despenalización nos ataría las manos: la penalización puede resolverse casi siempre en probatorias en que se sostenga a la mujer que abortó buscando las causas: si está en un medio violento, si le falta educación, si no tiene independencia económica, si es una menor abusada, o estaba sometida por la trata, entre otras cosas. La “penalización” (que sería una probation o probatoria) podría resolverse simplemente en acompañamiento, formación contra la violencia de género, cursos de capacitación o de oficios, terminar la escuela, etc. (nunca en privación de la libertad). Sería el instrumento para que reasuma su dignidad y para separarla del medio adverso, para que dé valor a su propia vida y realmente se emancipe, ya que el aborto sin intervención de la justicia la volvería al mismo lugar que la llevó a abortar.

Una ley que no penalice con cárcel, sino que contenga con responsabilidad a la mujer que abortó es el mayor empoderamiento verdadero, más allá de cualquier retórica. Esto es lo que pedimos.

Y también pedimos que no tome ni permita que sea tomada ninguna decisión en un sentido que divide tanto a los argentinos, que recrea y profundiza insanablemente una grieta que se pretende cerrar, sin antes hacer un sondeo real, detallado, que tome el tiempo necesario, pero no entre “opinólogos”, sino entre aquellos y aquellas que sufren, sufrieron o están expuestas y expuestos (porque el padre tiene obligaciones y derechos) a sufrir un aborto. En las Villas, en el conurbano profundo, en la Argentina profunda, en las cárceles, en los márgenes existenciales de los que habla Francisco, la mayoría valora, acoge y defiende las dos vidas. No deje de escucharlos y escucharlas. Una decisión tan importante no puede tomarse con apuro ni atropello

Mientras tanto, las mujeres pobres no están muriendo por abortos, como algunos dicen; están esperando ser contenidas, protegidas y empoderadas. El aborto, definitivamente, no lo hace.