Que no se den de baja los billetes con imágenes de animales no humanos

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Estimado Sr. Presidente de la Republica, Alberto Fernandez:
Recientemente el Presidente del Banco Central de la República Argentina, Licenciado Miguel Pesce anuncio que en 6 meses dejarán de circular los billetes con imágenes de animales no humanos, autóctonos y en peligro de extinción. “...Que se vayan los animales para que los billetes tengan valores sociales “ , fueron sus palabras, volviendo sobre la iniciativa que había anticipado meses atrás en una emisión radial “…Siempre tiene un valor simbólico lo que hay en los billetes. En un país que tiene poetas, políticos, tener que recurrir a animalitos es un poco triste” (sic)
Alrededor de 1 millón de especies de animales y plantas se encuentran en peligro de extinción a un ritmo mayor que el que se registró desde hace 66 millones de años en que desaparecieron los dinosaurios de la faz de la tierra y la causa de esta hecatombe es computable a la acción humana.
El año 2020 es considerado un clave por la comunidad internacional para la biodiversidad. En setiembre el secretario general de Naciones Unidas ha convocado una cumbre de jefes de estado y Gobierno , previo al inicio de la Asamblea General , para comprometerlos en las decisiones que se adoptarán en la reunión de Estados Parte en la Convención sobre la Diversidad Biológica, COP 15, a celebrarse en el mes de octubre en China. En dicho encuentro se definirán las metas para la biodiversidad para la década 2020-2030 y su leit- motiv: “Una civilización Ecológica”.
El IPBES , plataforma Intergubernamental de Biodiversidad y Servicios Eco sistémicos, equivalente al IPCC – Plataforma sobre el cambio climático - en la que participan destacados científicos argentinos, alerto sobre la pérdida alarmante de especies , es decir la perdida de la biodiversidad, y su vinculación con el cambio climático en su informe del año pasado.
La diversidad biológica es la otra cara de la diversidad cultural y tan necesaria como ella. Ella evoca el delicado tapiz que interconecta todos los seres vivientes, desde el más pequeño microorganismo hasta el más complejo, y que hace posible la vida en el planeta tal como la conocemos. Por ello las expresiones del Director del Banco Central producen desconcierto, preocupación, y tristeza.
Coincidimos en que tiene un valor simbólico lo que hay en los billetes y precisamente por ello en vistas de la crisis climática, ambiental y social que vive el planeta nuestras autoridades deberían mantener una coherencia con sus compromisos y con una realidad que convoca a todos, en especial a los más jóvenes.
No hay nada de “triste” en la representación de una ballena franca austral, especie declarada monumento natural en 1984 y especie de valor científico universal excepcional, que ha constituido uno de los fundamentos para la inclusión de la Península de Valdez en la Lista del patrimonio de la Humanidad en 1999. Un tercio de todas las ballenas francas del mundo – las que se encuentran gravemente amenazadas por la depredación de los océanos - utiliza las bahías protegidas de la Península Valdés, como hábitat de apareamiento y parición entre los meses de mayo y diciembre convirtiéndola en punto de atracción para visitantes del mundo entero. También en un desafío para el manejo de la zona.
No resulta ajeno a los valores de nuestro país ni de América el yaguareté que nos mira desde los billetes de 500 pesos. El nombre de este felino, el más grande del continente americano y el tercero del mundo, es de origen guaraní y significa “la verdadera fiera”. Era considerado un animal sagrado. El jaguar habita en 18 países de América Latina desde México hasta la Argentina y enfrenta graves amenazas como la reducción del hábitat y la caza ilegal de la especie para aprovechar partes de su cuerpo. Ello ha llevado a la República Argentina junto con otros 13 países de la región a adoptar el “Plan Jaguar 2030: plan regional para la Conservación del felino más grande del continente y sus ecosistemas”, para asegurar su supervivencia. Desde 2018 se celebra el Día Mundial del Jaguar (yaguareté) el 28 de noviembre de cada año.
Nuestros poetas no han sido, ni son, ajenos, a la belleza de las especies que comparten nuestro espacio con el mismo derecho que nosotros y que refuerzan nuestra identidad. “La casita del hornero tiene alcoba y tiene sala”, decía Leopoldo Lugones en una poesía que nos enseñaban nuestros maestros para inculcarnos el respeto y el amor por este laborioso habitante de nuestra tierra que como el gaucho, hace su nido de barro, bosta y paja y es reconocido como el ave nacional.
Las autoridades de nuestro país no podrían elegir circunstancias menos propicias que las actuales para suprimir nuestra diversidad biológica de los billetes en circulación actualmente. Si es cierto que los símbolos cuentan le solicitamos que revean esta iniciativa que de implementarse reflejaría una falta de sensibilidad y de compromiso con el cuidado del medioambiente y la biodiversidad.