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#SOSjuventud

Los recortes en las Administraciones Públicas están afectando gravemente a las políticas de juventud que son ya testimoniales en muchos Ayuntamientos y Comunidades Autónomas. Desde que empezó la crisis se ha prescindido de muchos profesionales o se han reducido drásticamente los presupuestos destinados a las políticas de juventud.

De esta manera estamos perdiendo los programas y servicios que garantizaban la igualdad de oportunidades, el acompañamiento en el proceso de emancipación y la promoción de la autonomía personal de la gente joven y, es más, no podemos descartar que los recortes actuales que están desmantelando las políticas de juventud y su función equilibradora y preventiva no acaben provocando problemas serios de integración social, crisis de salud, déficit democrático… entre otros a medio plazo o, incluso, tensiones y estallidos sociales en colectivos de jóvenes con impredecibles consecuencias, tal y como ya ha pasado en otros países.

Las políticas de austeridad y recorte del gasto público están conduciendo a España y Europa a un callejón sin salida. Más del 50% de los y las jóvenes están parados y aquellos que trabajan lo hacen, mayoritariamente, en condiciones muy precarias, acentuadas desde la última reforma laboral; las políticas de apoyo a la emancipación, como el acceso a la vivienda, han desaparecido prácticamente; las intervenciones preventivas de promoción de hábitos saludables se reducen; los programas de becas menguan año tras año y los recortes en educación, significativamente a la pública, están impidiendo que la gente joven se pueda formar en condiciones adecuadas. En definitiva, las políticas económicas imperantes están liquidando cualquiera expectativa de futuro de generaciones completas.

Por otro lado, está en marcha una revisión de las competencias de las distintas administraciones para evitar duplicidades y racionalizar el gasto público que puede afectar directamente a las políticas de juventud dado que formalmente las competencias en esta materia son de las Comunidades Autónomas pero quien, tradicionalmente, las ha ejecutado, haciendo realidad programas y servicios para los y las jóvenes han sido los Ayuntamientos.

En este preocupante panorama, como profesionales, mediadores, especialistas… de las políticas de juventud lanzamos este grito de alarma y proponemos:

1. Como profesionales, a través de las asociaciones que nos representan, queremos tener voz en el proceso de reorganización de las competencias en las políticas de juventud de las distintas Administraciones.

2. Consideramos imprescindible ordenar y racionalizar las competencias de las distintas Administraciones en las políticas de juventud, desde dos premisas: a) el principio de subsidiariedad, para que sea la administración más próxima al ciudadano quien atienda sus necesidades y b) el de coordinación y trabajo en red para optimizar los recursos públicos en momentos de carestía económica y de emergencia social.

3. Recuperar los trabajos para la elaboración del Libro Blanco Juventud en España 2020 que, practicamente, concluyó la Comisión de Estudio correspondiente del Senado. De esta manera podremos tener un marco estratégico para orientar las políticas de juventud ahora y en los próximos tiempos.

4. Mantener las políticas de juventud es una garantía para la sostenibilidad del sistema democrático: promocionar los hábitos de participación y cooperación entre las y los jóvenes es la mejor manera de cohesionar nuestra sociedad y evitar la irracionalidad extremista.

Las políticas de juventud en España han demostrado su efectividad, desde su implantación en la década de los 80: con sus estrategias para incidir en los procesos de socialización de la juventud y su transición a la vida adulta, evitando las situaciones de marginalidad social, afrontando o previniendo crisis de salud, haciendo alfabetización informacional, acercando Europa a la juventud, abordando la transformación intercultural de nuestro país, introduciendo la sostenibilidad medioambiental entre los y las jóvenes, siendo escuelas de ciudadanía y educando para la participación, plantando cara al desempleo juvenil, incentivando el emprendimiento social y económico… y todo ello con una metodología de trabajo que implica a todos los agentes que intervienen sobre la juventud para conseguir los mejores resultados con unos recursos siempre ajustados.

El deterioro progresivo de las políticas de juventud es un error de consecuencias imprevisibles. Nuestra responsabilidad es advertirlo.

Aún estamos a tiempo de evitarlo.

Letter to
Director General del INJUVE - Instituto de la Juventud de España Rubén Urosa Sánchez
A los responsables políticos de las políticas de juventud:

1. Como profesionales, a través de las asociaciones que nos representan, queremos tener voz en el proceso de reorganización de las competencias en las políticas de juventud de las distintas Administraciones.

2. Consideramos imprescindible ordenar y racionalizar las competencias de las distintas Administraciones en las políticas de juventud, desde dos premisas: a) el principio de subsidiariedad, para que sea la administración más próxima al ciudadano quien atienda sus necesidades y b) el de coordinación y trabajo en red para optimizar los recursos públicos en momentos de carestía económica y de emergencia social.

3. Queremos recuperar los trabajos para la elaboración del Libro Blanco Juventud en España 2020 que, practicamente, concluyó la Comisión de Estudio correspondiente del Senado. De esta manera podremos tener un marco estratégico para orientar las políticas de juventud ahora y en los próximos tiempos.

4. Mantener las políticas de juventud es una garantía para la sostenibilidad del sistema democrático: promocionar los hábitos de participación y cooperación entre las y los jóvenes es la mejor manera de cohesionar nuestra sociedad y evitar la irracionalidad extremista.

Las políticas de juventud en España han demostrado su efectividad, desde su implantación en la década de los 80: con sus estrategias para incidir en los procesos de socialización de la juventud y su transición a la vida adulta, evitando las situaciones de marginalidad social, afrontando o previniendo crisis de salud, haciendo alfabetización informacional, acercando Europa a la juventud, abordando la transformación intercultural de nuestro país, introduciendo la sostenibilidad medioambiental entre los y las jóvenes, siendo escuelas de ciudadanía y educando para la participación, plantando cara al desempleo juvenil, incentivando el emprendimiento social y económico… y todo ello con una metodología de trabajo que implica a todos los agentes que intervienen sobre la juventud para conseguir los mejores resultados con unos recursos siempre ajustados.

El deterioro progresivo de las políticas de juventud es un error de consecuencias imprevisibles. Nuestra responsabilidad es advertirlo.

Aún estamos a tiempo de evitarlo.